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Fecha: 28/02/2026 06:48
La causa que investiga el presunto femicidio de Érika Antonella Álvarez en Tucumán sumó un capítulo clave en las últimas horas tras el relato de Justina Gordillo, la mujer detenida por presunto encubrimiento. El testimonio de la empleada judicial era uno de los más esperados en el caso, no solo por tratarse de la actual pareja de Felipe El Militar Sosa - el único imputado con prisión preventiva como presunto autor del crimen - sino también porque existen pruebas que la ubican en la escena, de mínima, antes y después del asesinato de Érika. Leé también: Declaró la exmujer de Cristian Graf por el crimen de Diego Fernández Lima: Quiero que se sepa la verdad En su declaración ante el fiscal Pedro Gallo, a la que accedió TN, la imputada expuso una trama de violencia, adicciones y relaciones paralelas que complicó todavía más a Sosa y abrió nuevos interrogantes en la investigación. También aseguró que no conocía a Érika y buscó instalar la posibilidad de una muerte accidental, versión que fue rechazada de manera tajante por la familia de la víctima. Justina Gordillo miente absolutamente en todo, afirmó Milena Álvarez, hermana de la joven asesinada, en diálogo con este medio. Y reveló: Yo vi un video íntimo de los tres: estaba Gordillo, estaba Sosa y estaba mi hermana. En todas las declaraciones Gordillo intenta no nombrarla, pero sí la conoce. Asimismo, reclamó que la mujer siga detenida: "Encima es funcionaria pública del Poder Judicial. Si el mismo Gobernador dijo que caiga quien tenga que caer, no pueden dejarla libre. El femicidio de Érika Álvarez El cuerpo de Érika fue encontrado el 8 de enero en un descampado de Manantial Sur, pero la clave de la investigación está en descubrir lo que ocurrió en la casa de El Militar Sosa entre la noche del martes 6 y la tarde del miércoles 7. Según los datos de la causa, la señal del celular de la víctima se perdió a las 3 de la mañana del 7 de enero en el domicilio del principal acusado, ubicado en la calle Santo Domingo al 1.100, en Yerba Buena. Para los investigadores, ese es el momento en el que la mataron. Una semana después del hallazgo del cuerpo, Sosa fue detenido en Pilar y trasladado a la provincia, donde quedó acusado de homicidio simple y con seis meses de prisión preventiva. Sin embargo, la sospecha es que no actuó solo. Sosa habría recibido ayuda para ocultar el cuerpo y borrar pruebas. Ante esta presunción, su pareja, Gordillo, quedó en la mira de la Justicia. Infidelidades y la versión de la pileta La empleada judicial fue detenida acusada de colaborar para ocultar el cuerpo de la víctima, eliminar su celular y ayudar a El Militar a fugarse. Días después de ingresar al penal de Delfín Gallo, Gordillo dio su versión de los hechos ante la Justicia. De acuerdo con su testimonio, el martes 6 a la tarde fue a la casa de su pareja a buscar una notebook y volvió al día siguiente, después de trabajar. Cuando regresó el miércoles 7, pasado el mediodía, la tensión explotó. Comenzamos a discutir. Lo insulté y él me pidió perdón. Ahí le recriminé que había estado con Gimena, una ex suya. Sosa lo negó y me dijo que estaba con una chica que no conocía, que había llegado en un Uber a las tres de la mañana, muy drogada. Leé también: Las fotos de las pruebas que más complican al exmilitar detenido por el femicidio de Érika Álvarez Y resaltó: Me contó que se metió en la pileta, pero que no había pasado absolutamente nada. Gordillo también describió que Sosa estaba en cuero y que la casa estaba impecable, pero esto no le llamó la atención en ese momento. Sosa la mató Los dichos de la funcionaria detenida provocaron el repudio inmediato de la familia de Érika. Gordillo quiere adaptar las cosas, no sé si a favor de Sosa... Quiere instalar que capaz mi hermana se metió en la pileta, se cayó, se golpeó la cabeza y por eso murió, dijo a TN Milena Álvarez, una de las hermanas de la víctima. Y subrayó: Anto recibió golpes, le hicieron muchísimas cosas. No fue una caída, no es que mi hermana se descompensó y él se asustó. Sosa la mató. Por otro lado, tanto Milena como Mayra, otra de las hermanas de la víctima, pusieron el foco en la franja horaria en la que ocurrieron los hechos y en la relación previa que existía entre los protagonistas del caso, pese a que Gordillo lo negara. Justina le escribía por redes a Érika desde junio del año pasado, señaló Mayra sobre el inicio de ese vínculo, que ya había derivado en varios encuentros que fueron grabados por la víctima. Yo vi esos videos y era Gordillo. Era su cara, su cuerpo, era ella, aseguró Milena, desmintiendo así la versión de la empleada juridicial. Tampoco coinciden los horarios del relato de Gordillo con las imágenes registradas por las cámaras de seguridad que forman parte del expediente. Mi hermana llegó con Sosa en la moto a las 9 de la noche - no en un Uber a las 3 de la madrugada - y Gordillo llegó después. No puede decir que no la conoce, enfatizó. El día después y el peso de las adicciones Según el testimonio de Gordillo, la relación con Sosa que duró casi dos años estuvo marcada por humillaciones y cambios bruscos de carácter. Primero era un amor por cómo me trataba y, al rato, me contestaba mal, relató. Atribuyó esos vaivenes al consumo de cocaína y marihuana por parte de El Militar. La noche previa al crimen, aseguró que intentó ponerle fin al noviazgo tras una discusión en la que él la descalificó por estar cansada. Sabés que estoy harto de tu cara de cu... Caés y te estás durmiendo. Así es un embole, la increpó. Mientras discutían, Sosa se sirvió whisky y la pelea volvió a escalar. Finalmente, Gordillo se fue pasada la medianoche. Cuando llegué a mi casa le mandé un mensaje y le dije que estaba harta de esta relación y de que me tratara así. Le dije que necesitaba estar en paz, declaró. Sosa la llamó y le pidió perdón. Gordillo reconoció que la relación era cambiante y que Sosa alternaba entre el cariño y el maltrato. Yo pienso que era por sus problemas de adicción, insistió. El miércoles, cuando supuestamente Érika fue asesinada, Gordillo decidió quedarse a dormir en la casa de Sosa. En todo momento le sacaba en cara lo que había pasado la noche anterior. Él me decía que no volvería a pasar. Me decía que me admiraba por no consumir y que él iba a dejar de tomar droga, relató. Gordillo admitió también haber sido ingenua y haber tolerado infidelidades y situaciones que la incomodaban. Relató que Sosa le hablaba de otras mujeres en un tono que calificó de morboso e incluso intentó mostrarle un video íntimo con otra persona. Al mismo tiempo, se mantuvo firme en su versión de que nunca conoció a Érika ni tuvo contacto con ella. Mientras la causa avanza, el relato de Gordillo deja al descubierto una trama donde la violencia psicológica, las adicciones y la manipulación habrían sido parte del escenario previo al crimen. No obstante, la mujer declaró en carácter de imputada, por lo que no está obligada a decir la verdad. Ahora, el fiscal Gallo deberá analizar sus dichos para determinar si son importantes o no para esclarecer el caso, pero su situación procesal no se modificó. Vos viste a mi hermana viva y también muerta Milena Álvarez, la hermana de Érika, también usó sus redes sociales para desmentir a Gordillo, en medio de la convulsión que generó su testimonio. En su perfil de Facebook, escribió: El femicidio de Erika Antonella Álvarez, mi hermana, no fue un hecho aislado. Fue asesinada por Felipe Sosa, con la complicidad de otras personas, entre ellas Justina Gordillo. Hoy, Justina intenta despegarse declarando que no conocía a mi hermana ni la había buscado en redes sociales. Pero eso es mentira. Si alguien intentaba encontrarla por Instagram como Antonella Álvarez o Erika Antonella Álvarez, no iba a aparecer, porque su nombre en esa red era Kira Álvarez. La única forma de encontrarla era buscándola con ese nombre. Vos la empezaste a buscar en sus redes sabías bien su nombre. Yo te vi en el video. Estabas vos Justina Gordillo, Felipe Sosa y Anto. Hay pruebas, pedimos justicia. Desde el principio está intentando quedar afuera, pero no lo va a lograr. Hay pruebas suficientes. Los que encubren también son responsables. Los que encubren, matan. Ahora habla de miedo. Ahora dice que tiene miedo en la cárcel. Que le gritan asesina, si es verdad Qué conveniente. Miedo no hubo cuando se encubrió. Miedo no hubo cuando se protegió a los responsables. Miedo no hubo cuando ayudaste a encubrir todo Hoy intenta despegarse. Hoy intenta acomodar su versión. Hoy quiere mostrarse como víctima. Pero hay memoria. Hay mensajes. Hay pruebas. Hay personas que vimos, que sabemos, que escuchamos. No fue ignorancia. No fue casualidad. Fue complicidad. No alcanza con decir yo no estuve. Estuviste. Ayudaste a encubrir todo. Vos viste a mi hermana viva y también muerta. Mi hermana no puede defenderse. Nosotros sí. No nos van a callar. No vamos a permitir que se reescriba la historia para salvar a nadie. El jueves la Policía de Tucumán realizó dos nuevas detenciones en la causa por el presunto femicidio de Érika. Se trata de Nicolás Augusto Navarro Flores y Jorge Chicho Díaz. De esta manera, ya son cuatro las personas que están a disposición de la Justicia.
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