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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 28/02/2026 02:13
La figura de Hernán Piquín regresa a la escena nacional con Me verás volver, un espectáculo inspirado en las canciones de Soda Stereo que recorre teatros de Argentina antes de iniciar una gira internacional. Tras alternar su residencia entre Playa Granada, en España, y Buenos Aires, el bailarín y coreógrafo presentó su estreno en el Teatro Real de Córdoba y se prepara para debutar en el Teatro Astral el 6 de marzo. Luego, continuará con funciones por el interior y en países vecinos como Uruguay, Paraguay y, quizás, Bolivia. En una entrevista exclusiva con Teleshow, Piquín compartió detalles sobre su regreso, su carrera, su vida personal y las emociones que atraviesan su nuevo montaje escénico, una propuesta que invita a un recorrido íntimo que une danza y música, rindiendo homenaje a un emblema del rock latinoamericano. El artista relata cómo alterna su vida entre dos continentes, expresa su mirada tras episodios de inseguridad, rememora sus vivencias en el escenario y destaca la importancia de la disciplina para una trayectoria sostenida. Además, aborda el vínculo con su familia, sus deseos artísticos y el significado de realizar una obra inspirada en Soda Stereo. ¿Volviste a radicarte en Argentina o seguís viviendo en España? No, en realidad vivo en los dos lados, en España y acá. El año pasado me separé y vine en abril para organizar y crear este espectáculo, que es Me verás volver. Me vuelvo a mediados de agosto. En septiembre tengo un viaje con mi mamá a Estados Unidos y después regreso a España unos meses. ¿Tu pareja era Agustín Barajas, el mismo que presentaste cuando eras jurado en el Bailando? Sí, fue esa misma, pero ya terminó. Estuve cinco años con él y se terminó. Me vine para acá, a organizar todo esto, hablar del proyecto y hacer una audición con bailarines cordobeses. En diciembre empezamos los ensayos y en febrero las funciones en el Teatro Real de Córdoba. Esta es la última semana ahí; después vamos de gira por todo el país y por Uruguay, Paraguay y posiblemente Bolivia, hasta mediados de agosto. ¿Por qué elegiste ese lugar en España para vivir parte del año? Me gustó mucho el lugar. Había ido de gira con Julio Bocca y pensé: Algún día voy a vivir acá. Se dio la posibilidad y decidí comprarme una casa ahí. Además, mi padre era español y me quedaron primos y tíos allá. ¿El hecho de tener familia española ayudó a sentirte en casa fuera del país? Sí, es como estar en casa. Granada, en la parte de la playa, queda a unos 35 o 40 minutos de la ciudad. Es mi cable a tierra. Allá descanso y recargo energía: camino dos horas por día, nado y me desconecto. ¿La inseguridad en Argentina influyó en tu decisión de pasar más tiempo afuera? Ya tenía el lugar en España antes de los hechos de inseguridad, pero la primera vez me dispararon catorce tiros para robarme. Eso me asustó mucho y decidí irme porque no me sentía protegido. Después de ese episodio, sufriste otro robo cerca de un banco, ¿no? Me volvieron a robar, sí, de una salida bancaria. Por eso decidí cambiar de aire y de energía. Nunca se esclareció nada, se perdió todo y nadie hizo nada. ¿Esa situación te afectó económicamente o en tus planes? Era dinero para viajar y hacer otras cosas, pero ya está. Trato de no quedarme enganchado en los problemas. Aprendí la lección y no me detengo en el porqué. ¿Extrañás algo particular de Argentina cuando estás afuera? Extraño todo: mis amigos, mi gente, mi casa, mi madre. Al principio, afuera me relajo después de seis meses de gira, pero después vuelvo a querer estar acá. En España, además de descansar, ¿trabajaste alguna vez? No, allá no trabajé, salvo una gira puntual con funciones de verano. Después regresé, porque quería quedarme y la pasé muy bien. ¿Te encontraste con Noelia Pompa, tu compañera en el Bailando, por España? A Noelia en España no me la crucé nunca, creo que vive en un pueblito o en Madrid, pero nunca coincidimos. ¿Terminaste bien con ella? Nunca terminé mal con Noelia, al contrario. Si nos vemos nos saludamos, a veces le doy me gusta en redes sociales. No somos amigos, pero tampoco nos peleamos. Con otros compañeros, como la Chipi o Macarena Rinaldi, sí nació la amistad. Con Noelia no, pero estoy contento con lo que haga. ¿Cómo recordás la época del Bailando y los premios que ganaste? Nunca viví del rating; eso era para el programa. A mí me importaba el baile y siempre fui claro con Noelia: teníamos que cambiarle la cabeza a la gente, nadie debía reírse de nosotros. Tomé el programa como funciones en los mejores teatros y así ganamos dos años seguidos. Fue un placer trabajar con ella, había química, fue muy profesional. ¿De qué trata tu nuevo espectáculo Me verás volver? El espectáculo cuenta una historia que nos puede haber pasado a todos. Dos personajes se conocen en un recital de Soda Stereo: una chica con sus amigas y un chico con sus amigos. Desde ahí se desarrolla todo. Hay escenas donde las amigas leen su diario, los amigos se burlan, los grupos los juntan, bailan en una plaza. Ella después pasa por una situación difícil y la acompañamos. Se enamoran, hacen el amor y finalmente ella le deja un regalo: la vida misma. Empezamos en Córdoba en febrero, el teatro estuvo lleno casi todas las noches. La gente sale feliz, los comentarios en redes sociales son excelentes. El público transita emociones de risa, llanto, aplausos, canto y baile. El final es una fiesta; todo el teatro salta. Me emociona el recibimiento. ¿Qué lugar ocupan Soda Stereo y Gustavo Cerati en tu vida y en este espectáculo? Soy de la época de los 80 y 90. Escuchaba Soda Stereo cuando iba al Colón, con el walkman y el cassette. No era hiperfanático, pero me gustaban las letras y la música; era la época, todos estábamos con eso. Las canciones guían cada escena del espectáculo, conectan con las emociones y los movimientos. Cada tema tiene un sentido fundamental en la historia. ¿Tuviste miedo de que el público te hubiese olvidado tras tu tiempo alejado? No, porque nunca estuve mucho tiempo afuera. El año pasado estuve con un espectáculo de tango. Cuando me voy a España, es por tres o cuatro meses como máximo. Durante la pandemia sí me quedé más tiempo, pero en general siempre voy y vengo, no me alejo demasiado. Pasaste por un problema cardíaco, ¿te afectó en tu rutina de bailar? No, tuve una arritmia y me hice todos los análisis, pero no pasó a más. Fue un día que me mareé, fui al hospital y me dijeron eso, nada más. Después seguí bailando y haciendo giras, nunca me condicionó. Con 52 años, ¿cómo vivís el paso del tiempo para quienes dependen del cuerpo? ¿Pensás en el retiro? Ya con 52 uno piensa más en el retiro que en un próximo espectáculo, pero no me siento de mi edad, me siento superágil y la gente me lo dice. El día que me digan que no siga bailando, lo dejaré. El cuerpo se cansa; bailo desde los diez años. Cuando paso meses sin bailar, me dan ganas de hacerlo. Es contradictorio, pero también quiero empezar en la actuación. Tendré que escribir algún espectáculo con baile y actuación, y cuando decida hacerlo, me prepararé para no pasar vergüenza. ¿La disciplina y la constancia son parte de tu secreto para perdurar? Sí, soy constante y disciplinado, si no, no estaría bailando con 52 años. Entré a los diez años al Teatro Colón y nací con esa disciplina. Llego tres horas antes al teatro para preparar el cuerpo; ahora tardo el doble en calentar para no lastimarme y poder cumplir con todas las funciones de la gira. También cuido la alimentación y los hábitos; esa es la manera de mantenerse. Comenzaste en el Teatro Colón. ¿Te gustaría dirigirlo alguna vez? No, el Colón es muy difícil. Ahora está Julio Bocca y lo felicito, es como un hermano para mí. Pero no me gustaría; es una estructura muy grande y complicada, muchos directores opinan y deciden. Hay ballet, coro, orquesta, y la programación depende del director general. Y el ballet está relegado. Prefiero dirigir alguna otra compañía. ¿Cómo es tu relación con tu madre? ¿Por qué elegiste viajar con ella a Estados Unidos? Mi mamá es madre y amiga, nos contamos todo. No hay secretos entre nosotros. La llevo a Estados Unidos porque le pregunté qué quería conocer y me dijo Las Vegas. Así que le cumpliré ese deseo. Iremos unos días, visitaré amigos argentinos que viven allá y quizás pasemos por New York también. Al presentar su homenaje, Piquín convierte la música en un puente entre el escenario y la emoción, completando cada escena con el ritmo y la intensidad propias de un tributo. La última nota de Me verás volver resuelve la historia y deja como huella la fuerza de cada movimiento, destacó a Teleshow.
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