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  • La trama de la narco boliviana de la Villa 1-11-14 que usó a su hermano discapacitado como mula de droga a París

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 28/02/2026 00:43

    El 30 de agosto de 2023, un joven de nacionalidad argentina, oriundo de la Villa 1-11-4 del Bajo Flores, intentó abordar un vuelo de Air France, directo, sin escalas a París. Se lo veía confundido mientras arrastraba su valija carry on hacia los controles de Migraciones. Los policías en el lugar notaron que algo no estaba del todo bien. Entonces, tomaron al sospechoso de 22 años, lo retiraron de la fila y lo sometieron al protocolo de rigor. Los médicos en el Hospital de Ezeiza le practicaron una radiografía. En la imagen, su aparato digestivo se iluminó como un árbol de Navidad: descubrieron que llevaba ocultas 74 cápsulas rellenas de cocaína con 720 gramos de polvo. Que una sola se rompiera en su estómago alcanzaba para matarlo. Así, el sospechoso terminó preso, con una causa por contrabando de estupefacientes en la Justicia en lo penal económico. Fue procesado un mes más tarde, una decisión confirmada por la Sala B del fuero. Sin embargo, la cárcel duró poco. Fue sobreseído en noviembre de ese año por el juez de instrucción del caso. Se descubrió que era inimputable. Padecía, de acuerdo al expediente, "una enfermedad mental", un síndrome que le impedía comprender la naturaleza de sus actos. Sin embargo, la investigación continuó. Se captó una comunicación posterior, en donde un hombre le decía a una mujer: Vos lo metiste en esto. Ella, se supo luego, era la hermana mayor del sospechoso del aeropuerto lleno de cápsulas con cocaína. Esta semana, la hermana mayor pagó su cuenta en la Justicia. María M. tiene 30 años, nació en La Paz, Bolivia, y es ex vecina de la manzana 24 de la Villa 1-11-14, el histórico territorio de la banda de Marcos Estrada González, el mayor traficante de la historia porteña. María M. -un nombre de fantasía empleado en esta nota para proteger la identidad de su hermano- reconoció su culpa en un juicio abreviado en el Tribunal en lo Penal Económico N°3, representada por una defensora oficial. La pena firmada por el juez Fernando Machado Pelloni, con una acusación a cargo del fiscal Marcelo Agüero Vera, fue de tres años en suspenso, período por el que deberá someterse a una serie de reglas de conducta. La condenada está sospechada incluso de haber llevado a su hermano al Aeropuerto de Ezeiza aquel día en que lo detuvieron. Pero había negado la acusación a lo largo del expediente, cuando, por ejemplo, dejó la Villa 1-11-14 y se mudó de inmediato a la localidad de Villa Adelina tras la detención del joven en agosto de 2023, según determinaron los seguimientos ordenados a la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Cuando declaró en el expediente, María M., básicamente, le echó la culpa a su hermano. La mujer aseguró que le lanzó aquel reproche porque: Yo debería haberlo cuidado, debería haber estado más encima y saber en qué se metía, dijo de cara al síndrome que sufre. En rigor, María M., que es beneficiaria de la AUH y del plan de ANSES para acceder a una garrafa, fue condenada como partícipe secundaria, no como la jefa de la organización o la dueña de la droga. Fue acusada, básicamente, de ser una proveedora de mulas para cruzar el Atlántico. Su hermano no fue el único en la historia. La otra mula La otra mula intentó su viaje el 21 de septiembre de 2022, casi un año antes del fallido intento del hermano de María M.. Se trataba, también, de una mujer boliviana oriunda de la zona de Santa Cruz Ibáñez. Contaba con un pasaje de la aerolínea KLM, con una escala en Ámsterdam, Holanda. El destino final era mucho más infrecuente en este tipo de historias: Bombay, en India. La mujer, lejos de ser una viajera internacional experimentada, estaba a tres días de cumplir los 20 años. Ni siquiera tenía un DNI provisorio argentino: lo obtuvo cuando terminó presa en el penal de mujeres de Ezeiza. Había despachado dos carry on. El personal de maletas los notó más pesados que de costumbre. Así, la PSA intervino en el aeropuerto. La droga, descubrieron, estaba oculta entre los refuerzos del equipaje, con más de un kilo y medio de cocaína tras las costuras. La mula terminó condenada en abril de 2023 por el mismo tribunal que sentenció a María M., a una pena, irónicamente, mucho mayor: cuatro años y seis meses de cárcel, una pena confirmada por la Cámara. El camino hacia María M., otra vez, fue bastante corto. El teléfono que la joven mula llevaba estaba a nombre de la narco del Bajo Flores. También tenía una foto del DNI de María en ese teléfono. Cuando declaró en la causa, la mujer condenada esta semana aseguró que todo fue un malentendido. ¿Quién te conoce en Bombay? La acusada aseguró que la línea en cuestión había sido dada de alta el día 19 de septiembre de 2022 mediante un sistema de activación virtual de modalidad prepaga, lo que permitía a cualquier persona que contara con una fotografía de su DNI tramitarla sin su conocimiento ni intervención, según asevera la condena en su contra. Le echó la culpa a un tal Daniel, a quien le había salido de garante en un préstamo años atrás, con una copia de, precisamente, su DNI. Irónicamente, la mula de Bombay tenía en sus bolsillos un papel donde se detallaba la dirección de María M. en la manzana 24 de la Villa 1-11-14. Un seguimiento de la PSA mostró a la condenada esta semana en ese mismo domicilio. En todo caso, María M., si es que es culpable, se buscó una mula de carrera. Interpol Brasil informó a la Justicia argentina que la joven boliviana ya había sido condenada en ese país en diciembre de 2020, cuando en una inspección de rutina en el autobús proveniente desde Santa Cruz de La Sierra, en Bolivia, hasta la ciudad de São Paulo, policías le encontraron un kilo dentro de su equipaje de mano. La pena impuesta fue de un año y 11 meses. El rol de partícipe de María M. lleva a una pregunta automática. ¿Quiénes son los dueños de la droga? Y, peor aún, ¿quiénes esperaban a sus mulas en París y Bombay, donde el kilo de cocaína supera los 80 mil dólares, de acuerdo a estimados del Narcotics Control Bureau de India? ¿Quién controla esta red internacional desde el Bajo Flores hasta el otro lado del mundo?

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