Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Advierten sobre crisis de salud mental en localidad entrerriana: hubo 16 suicidios en dos años

    Parana » El Once Digital

    Fecha: 27/02/2026 10:26

    Advierten sobre crisis de salud mental en localidad entrerriana: hubo 16 suicidios en dos años Entre 2023 y 2025 se registraron 16 suicidios en San José, departamento Colón, la mayoría de jóvenes. Especialistas, docentes y autoridades sanitarias advirtieron sobre una crisis de salud mental en un contexto provincial con la tasa más alta del país. 27 de Febrero de 2026 Entre 2023 y 2025 se registraron 16 suicidios en San José, departamento Colón, la mayoría de jóvenes. Especialistas, docentes y autoridades sanitarias advirtieron sobre una crisis de salud mental en un contexto provincial con la tasa más alta del país. Los suicidios en la localidad entrerriana de San José encendieron una señal de alarma tras registrarse 16 casos entre 2023 y 2025 en una localidad de 22.000 habitantes del departamento Colón. Según datos del Hospital San José, la mayoría de las víctimas tenían entre 15 y 40 años. A esa cifra se sumaron decenas de intentos de suicidio e internaciones por ideación suicida. De acuerdo a los registros del centro de salud local, a mediados de 2024 se llegó a contabilizar una internación diaria vinculada a intentos o ideación suicida. Actualmente, el hospital recibe entre uno y tres casos semanales. Ver más Viajes a Entre Ríos Cursos de periodismo local Suscripción periódico digital El fenómeno se dio en un contexto provincial complejo: Entre Ríos alcanzó una tasa de 19,8 suicidios cada 100.000 habitantes en 2024, casi el doble de la media nacional. Y pese a que la mayoría de los casos de suicidio de la zona son jóvenes y adultos jóvenes, el fenómeno en San José abarca a todas las edades y a todos los grupos socioeconómicos, con una mayor incidencia de la clase media baja. A diferencia de las estadísticas nacionales e internacionales, donde se observa una mayoría de casos masculinos, en esta localidad entrerriana, la distribución por sexo es casi del 50%. De los casos registrados durante el último año, todos tenían trabajo, publicó La Nación. Le decían que su problema era el consumo de drogas, pero no: el consumo era una consecuencia Hace cuatro meses estoy intentando conseguir un psicólogo para una persona del hogar para personas mayores donde trabajo, es imposible, comenta Melina Fereira, de 31 años. Por suerte, el caso de este señor no es crítico, como sí lo fue el de su hermano, Federico, quien se quitó la vida el 8 de mayo del año pasado. Su madre y él pasaron años dando vueltas por centros médicos de la zona en búsqueda de ayuda.Le decían que su problema era el consumo de drogas, pero no: el consumo era una consecuencia. Recién lo diagnosticaron el año pasado, un psiquiatra le dijo que lo que él tenía era trastorno límite de la personalidad, y finalmente lo medicaron. La medicación iba a tardar unos tres meses en hacer efecto, pero él no llegó a los tres meses, dice Norma Zabala, su madre, desde el living de su casa. Pasaron ocho meses desde que su hijo se quitó la vida. Todavía no se animó a entrar a su dormitorio. Se cuestiona constantemente si, de haber tenido el diagnóstico una década antes, su hijo se hubiera evitado su adicción a las drogas y su posterior suicidio. A la lista de víctimas, que se vuelve cada vez más larga, se sumaron en los últimos meses la directora general de una de las tres escuelas del pueblo, Lorena Lovera, de 39 años, madre de tres; una figura del equipo local de básquet y de fútbol, Federico Ferreira Zabala, de 23, e Ismael Acosta, un estudiante sonriente y tranquilo de apenas 15. El caso de este adolescente fue el último. Se quitó la vida el 26 de diciembre pasado y dejó a todo el pueblo atónito. Hoy, bajo la sombra de un árbol de la plaza principal, su grupo de amigos toma vino en caja y hace circular un porro. Son las 16 horas de un día de semana. Algunos acaban de salir de su trabajo, en los aserraderos del pueblo, y vinieron directo al parque en bicicleta. Isma estuvo tomando una coca en la plaza con nosotros esa misma tarde, cuenta Cristian, de 22 años, cuya verdadera identidad se decidió resguardar. Ni él ni ningún chico del grupo esperaba que su amigo se quitara la vida. Pero en San José el factor sorpresa ya perdió efecto. De los últimos 17 casos de suicidio, solo dos habían estado previamente en contacto con el sistema de salud. La prima de Cristian -peluquera y madre, de 30 años- también se suicidó hace unos meses. Al igual que en el caso de Ismael, nadie lo vio venir. La encontró su hijo de 11 años, cuenta su primo, tras alejarse de su grupo de amigos para charlar a solas. Se sienta en el cordón de la vereda y fija la mirada en el asfalto. No se sabe qué pasó. Parece que se había peleado con su pareja, mi tía dice que tenían una relación tóxica. Con su expareja era lo mismo, él era violento, cuenta, casi sin alzar la mirada. Qué hay detrás de los casos de suicidio Lo que nadie discute es que la localidad atraviesa una crisis de salud mental. Es una crisis que se traduce en altos niveles de depresión, especialmente entre chicos y jóvenes, consumos excesivos y, en los casos más críticos, suicidios e intentos de suicidio. Ya en 2024 los suicidios venían subiendo y en 2025 tuvimos el pico. Desde entonces hemos reforzado el sistema de salud. San José, en el 2024, no tenía ni psicólogo ni psiquiatra, destaca el doctor Marcelo Ramat, director del Hospital San José. Una de las caras más visibles de la crisis de salud mental es una especie de abulia y una sensación de sinsentido generalizada, especialmente entre los más chicos. Cuando uno se imagina a una persona con angustia o depresión, es común imaginársela sollozando. Pero lo que vemos hoy es que muchísimas personas que llegan a la ideación suicida lo hacen a través de la apatía total. Es como si el deseo se hubiera erosionado, dice el psicólogo Rodrigo Álvarez Kovacevich, miembro del equipo de salud mental del Hospital San Benjamín, el establecimiento médico cabecera de Colón, donde se recibe con frecuencia derivaciones psiquiátricas de San José y otros poblados de la zona. No se ve en todos los casos, destaca, pero sí se observa seguido entre adolescentes y jóvenes en tratamiento psiquiátrico. No hay desesperación, no hay gritos, hay más bien silencio, abulia, una brutal indiferencia hacia todo, incluso hacia la vida misma, suma el especialista desde su consultorio, en el centro de Colón, a media cuadra de la costanera. Dice que si se utilizara la categoría tradicional para diagnosticar depresión -la combinación de abulia, anhedonia y cansancio constante- un importante porcentaje de la población encajaría dentro del cuadro. Normalización del consumo diario de marihuana y situaciones de abuso sexual intrafamiliar El caso de Ismael causó conmoción no solo por su edad. Sus docentes se enteraron en su velorio que el menor tenía su propia planta de marihuana, al igual que muchos de sus compañeros, y que la semana antes de quitarse la vida, con tan solo 15 años, había incursionado por primera vez en la cocaína. Un amigo le había dado para fumar merca. Hoy se siente re culpable, cuenta un compañero de escuela a La Nación. Es un tema que tiene en vilo a los referentes locales, al igual que el abuso sexual intrafamiliar, un tema aún más tabú en la sociedad, pero no menos relevante. La problemática, que suele manejarse con un secretismo tóxico dentro del ámbito familiar, tomó relevancia mediática y social en la zona hace pocos meses, tras el suicidio de Agustina Valdéz, de 16 años. La adolescente, de Tiro Sur, un barrio colonense ubicado a 20 minutos de San José, se quitó la vida en mayo de 2025. Recién después de que trascendiera la noticia de su muerte, se conocieron chats donde ella le contaba a una amiga que había sido abusada por su padrastro en reiteradas ocasiones y que su madre sabía. El presunto abusador tuvo que ser rescatado por la policía de un linchamiento encabezado por sus propios vecinos, y hoy permanece detenido. Los especialistas consultados observan un corte comunicacional entre padres e hijos y también problemas de socialización entre pares. La consecuencia, dicen, es que muchos chicos y jóvenes se perciben profundamente solos. El sentimiento de soledad está bastante arraigado entre los gurises. Tiene que ver con el consumo de drogas, pero también con otros consumos, como la adicción a la tecnología, destaca Barell. Habla, al igual que otros psicólogos de la zona, de padres poco presentes. Cuando vos entrevistás a los chicos, a muchos les llama la atención que haya un adulto queriendo saber cómo están. Además, hay muchos chicos que pasan muchas horas solos. Si te pones a pensar, durante todo el día los padres trabajan, o no están en la casa. Y además, muchos de los adolescentes en El Brillante, por ejemplo, también trabajan, en los aserraderos o en talleres mecánicos, y a la noche van a la escuela. En este barrio, el ciclo orientado funciona en el turno vespertino, de 17 a 22. Entonces, ¿en qué momento ven a los padres?, se pregunta la psicóloga. La soledad que sienten muchos chicos también tiene que ver con un aislamiento social en general. La principal hipótesis que arrojan los vecinos es el consumo, pero no solo de drogas, sino principalmente un exceso de conexión virtual: la ludopatía, con el desembarco de los casinos en línea, pisa fuerte, junto con la dependencia a las redes sociales. Es en este contexto que muchas veces los tiempos libres, que solían ser de amigos y de calle, pasan a ser cada vez más de soledad y puertas adentro. Un cóctel complicado Los combos problemáticos -adicción, consumo soledad y violencia-, estallaron en el pueblo a partir de la pandemia. Barell dice que fue a partir de esa época de encierro que ella se vio por primera vez en la necesidad de derivar a psiquiatría a pacientes jóvenes. La gravedad de los síntomas con los que los chicos llegaban a su consultorio había comenzado a agudizarse. Desde entonces las derivaciones de este tipo se han vuelto moneda corriente, dice. Es un tema que preocupa a los educadores, que lo vienen notando hace tiempo. La docente de Inglés Diamela Martínez aclara que la escuela sigue siendo un lugar de contención para los chicos, pese a que hoy, en San José, también es un lugar de duelo: dos de los tres establecimientos educativos de San José se encuentran hoy frente al desafío de enfrentar el tratamiento de casos de suicidio que les tocaron muy de cerca. El Instituto Comercial D-46, donde enseña Martínez, enfrenta el reciente suicidio de su directora, Lorena Lovera. La directiva desapareció de su casa en mayo de 2025 y fue hallada muerta recién dos días después. En ese lapso, gran parte de los alumnos de la escuela salieron a buscarla, incluso de noche, con las linternas de sus celulares. Hoy los docentes agradecen que no fueron los estudiantes quienes la encontraron, sino la policía. Fue algo muy impactante para todos, de repente la cabeza de la escuela se cayó. Al día siguiente, apenas entré al aula, me sinceré, les dije: Chicos, yo estoy desbordada. Lloré con ellos y, de hecho, uno de ellos vino y me dijo: Profe, sos la única que vino a hablar el tema. Algo que me impactó también fue que una chica me dijo: ¿Y qué vamos a hacer con todo esto? Porque después siempre los días pasan y hacemos como si nada. Esa es la parte más difícil: el después. En eso estamos ahora, dice la docente, quien además de ser compañera de trabajo de Lovera fue profesora durante dos años de Ismael Acosta en la escuela de El Brillante. En ambas escuelas organizaron charlas con psicólogos y especialistas, con la idea de evitar lo que acá se conoce como efecto imitación. Es macabro pero real: después de un caso, siguen varios más. Yo creo que tiene que ver con la manera con la que acá se tratan los suicidios, suma Martínez. En Psicólogía, este fenómeno, conocido como Efecto Werther, se produce cuando un suicidio es tratado de manera sensacionalista por allegados o incluso medios de comunicación. En cambio, de acuerdo a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, cuando el suicidio se abarca visibilizando la problemática de manera responsable, la noticia puede generar un efecto preventivo. En San José la manera en que se abarca el tema oscila entre referentes sociales y políticos cada vez más comprometidos con encontrar soluciones y organizar eventos de prevención y posvención, y medios de comunicación locales que todavía comunican los casos de suicidio como una primicia de último momento. Hace pocos meses, la página de Facebook San José Opina, que maneja un vecino de la zona y funciona como un espacio de noticias y publicidades de comercios de la localidad, anunciaba un suicidio, solo utilizando letras mayúsculas, con el siguiente titular: Suicidio por autodeteminación, 26 años, frente al Hospital San José. Noticia en desarrollo. La publicación provocó una catarata de comentarios de vecinos preguntando quién era la persona fallecida o si alguien la conocía. Otros compartieron oraciones y expresaron su preocupación. Respuestas institucionales Dentro de un panorama nacional preocupante, el caso de Entre Ríos llama especialmente la atención. Hace ya varios años que es la provincia con la tasa de suicidios más alta de la Argentina y la situación no ha dejado de ser crítica: en enero pasado hubo 28 suicidios en 31 días. Frente al incremento de casos, el gobierno provincial fortaleció el Programa Provincial de Prevención del Suicidio y reforzó la estructura de la Dirección de Salud Mental. Se implementaron mesas intersectoriales en distintas localidades y se promovieron capacitaciones. En San José se amplió la red de psicólogos en el hospital y en centros de atención primaria. No obstante, las listas de espera continuaron siendo extensas y la atención psiquiátrica resultó limitada. Consciente de la necesidad de atención psicológica que hay en el pueblo, la parroquia de San José, a cargo del padre Daniel Petelin, formó recientemente su propio grupo de psicólogos, quienes comenzaron a trabajar de forma gratuita para descomprimir la demanda que hay en el sistema público. Al considerar tan difícil el abordaje del suicidio, el padre Daniel está avanzando en la organización de un grupo llamado Red Sanar. La idea es intentar atajar de manera comunitaria, en grupos abiertos, situaciones de depresión, tristeza, duelo, soledad o adicciones a tiempo, antes de que puedan desencadenar otras problemáticas. El suicidio es un problema de salud pública. Nos puede atravesar a todos, en cualquier momento de la vida. Está vinculado al sufrimiento, y por eso no tiene una única causa. Por su alcance, prevenir requiere del compromiso de todos: del sistema de salud, de las escuelas, de las familias, de los medios de comunicación y de cada uno de nosotros, recuerdan desde el programa provincial Hablemos de suicidio. Decilo. En este sentido, se comunica que está disponible la Línea 135 que es de carácter gratuita, confidencial y está disponible las 24 horas; o se recomienda acercarse al centro de salud más cercano. Si vos o alguien que conocés está pasando por un momento difícil, pedí ayuda, se aconseja. Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación...[X] ver más El comentario se encuentra deshabilitado Denunciar comentario Spam o contenido comercial no deseadoIncitación al odio o a la violencia, o violencia gráficaAcoso o bullyingInformación errónea CancelarDenunciar Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación...[X] Ver más comentarios IMPORTANTE: Los comentarios publicados son exclusiva responsabilidad de sus autores Elonce.com se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes o discriminadores.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por