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Fecha: 26/02/2026 21:41
Durante años, las historias de estafas de un grupo de vecinos de Luján parecían hechos aislados. Hasta que los relatos empezaron a repetirse y a señalar a la misma persona: María Sol, de 29 años. Lo que más sorprendió a las víctimas no fue solo el engaño, sino el vínculo: quien está acusada de cometerlos formaba parte de su vida. Era amiga, vecina, compañera de trabajo. Alguien de confianza. El monto total de las estafas sería superior a los 20 mil dólares. Según reconstruyen las víctimas, la chica habría sostenido durante mucho tiempo un mecanismo de engaños sistemáticos dirigido, principalmente, a su propio entorno. Familiares, conocidos y comerciantes del mismo barrio comenzaron a descubrir, casi en simultáneo, que habían sido perjudicados. Leé también: Asesinaron a un presunto estafador en José C. Paz: lo encontraron atado, baleado y quemado dentro de su auto La sensación que se repite hasta hoy es de desconcierto. ¿Cómo hacía para seguir caminando por la calle después de todo esto?, se preguntan quienes la trataban a diario. A diferencia de otras estafas con un modus operandi único, en este caso los mecanismos variaban. Las denuncias describen un verdadero menú de estrategias que se adaptaban a cada situación. Algunas veces fingía enfermedades o urgencias personales para solicitar dinero prestado. Decía que la prepaga no la cubría y que tenía leucemia, sostuvo Elías, una víctima. Y contó: Les mandaba fotos a mis hijos estando internada. Decía que la pasaba mal y que no la entendían. Leé también: Cómo es la nueva estafa con licencias de conducir y la forma de evitarla En otras situaciones, prometía premios, regalos o viajes que nunca existían. También habría pedido fotos de documentos con excusas informales que luego eran utilizadas para gestionar créditos sin autorización. Otra modalidad frecuente, según los testimonios de las víctimas, era la simulación de transferencias bancarias: mostraba comprobantes de pago que jamás se acreditaban en las cuentas de los comerciantes. La reiteración de estas prácticas a lo largo del tiempo es lo que permitió que los casos comenzaran a conectarse entre sí. Una de las denunciantes relató que la había contratado como empleada en un centro de estética. Con el correr de los meses, las cuentas dejaron de coincidir. La agenda del local estaba llena, pero el dinero no ingresaba. Con el tiempo descubrió que la mujer se hacía pasar por la dueña, cobraba servicios por su cuenta y ofrecía productos que el negocio nunca había vendido. Leé también: Las tres claves para no caer en estafas bancarias por email y evitar que te vacíen el homebanking La situación derivó en el cierre del emprendimiento. La propietaria tuvo que devolver dinero a clientes, vender equipamiento y asumir deudas para responder económicamente. Otros comerciantes describieron episodios similares: compras pagadas con transferencias falsas o promesas de pago que nunca se concretaban. La confianza como herramienta del engaño En varios casos, el vínculo personal fue clave para que la maniobra funcionara. Algunas víctimas contaron que la conocían desde hacía años y que la consideraban parte de la familia. Me crié con ella, así que para mí siempre fue como una hermana, sostuvo una mujer en Telenoche. Esa misma mujer recordó que, durante la pandemia, recibió la promesa de un viaje de regalo, para ella y su hijo. Para supuestamente gestionar el beneficio, le pidieron una foto con su DNI. Tiempo después descubrió que con esa imagen se había solicitado un préstamo a su nombre. La deuda nunca había sido autorizada por ella. Sin embargo, terminó registrada en sistemas crediticios, obligándola a iniciar reclamos para intentar revertir la situación. Denuncias, advertencias y una cifra difícil de calcular A medida que los hechos se multiplicaban, comenzaron a presentarse denuncias judiciales y a circular advertencias entre vecinos y en redes sociales. Allí, distintas víctimas compartieron experiencias similares y alertaron sobre nuevas posibles víctimas. El monto total del dinero involucrado todavía es incierto. Al tratarse de operaciones pequeñas pero reiteradas, extendidas durante años y dispersas entre muchas personas, resulta complejo establecer una cifra final.
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