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» Clarin
Fecha: 26/02/2026 12:56
Llegar a los 50 puede despertar dudas sobre si es demasiado tarde para empezar a invertir pensando en el retiro. Esa sensación de haber "perdido tiempo" es más común de lo que parece, pero según expertos, con un plan y decisiones informadas, aún es posible construir una estrategia sólida para el futuro. En esta nota, se detallan los pasos clave para arrancar a invertir a esta edad y se analizan los errores más frecuentes que conviene evitar. Más allá de consejos técnicos, se trata de entender cómo ordenar las finanzas, identificar el perfil de riesgo y sostener un rumbo que gane tiempo y tranquilidad. Hablamos con especialistas que vienen observando las inquietudes de quien se están encaminando hacia el retiro y que, incluso sin experiencia previa, pueden dar pasos concretos para mejorar su situación financiera. El foco está en herramientas prácticas, realistas y alineadas con distintos objetivos de largo plazo. Invertir a los 50 para el retiro: los 7 pasos clave para empezar Antes de pensar en qué inversiones realizar, hay un consenso entre educadores financieros acerca de la importancia de organizar las finanzas personales. Esto implica controlar en detalle tus ingresos y gastos, pero también tener un fondo de emergencia. Es decir, una reserva que te proteja frente a imprevistos sin tener que liquidar inversiones en momentos inoportunos. Además, especialistas como Sabrina Castelli, fundadora de Mujer Financiera, recomiendan definir objetivos claros (por ejemplo el retiro, viajes o estudios) y conocer tu perfil de riesgo antes de decidir en qué invertir. Esto -afirma- no solo evita decisiones impulsivas, sino que ayuda a ajustar las expectativas de rendimiento y volatilidad de tus inversiones. En sus contenidos educativos, propone una estrategia en siete pasos pensada especialmente para quienes empiezan a invertir cerca del retiro. No promete rendimientos extraordinarios, sino algo más importante: coherencia, sostenibilidad y menor exposición a errores emocionales. A continuación, el desarrollo punto por punto: 1. Ordenar la base financiera Antes de hablar de bonos, CEDEARs o fondos comunes, el primer paso es mirar hacia adentro. Ordenar las finanzas implica: - Tener claridad sobre ingresos y gastos. - Cancelar deudas con tasas elevadas. - Construir un fondo de emergencia equivalente a entre 3 y 6 meses de gastos. Sin esta base, cualquier estrategia de inversión queda expuesta a imprevistos que pueden obligar a vender en el peor momento. 2. Definir metas concretas para el retiro Invertir para jubilarme es demasiado abstracto. A los 50, el objetivo debe ser específico: - ¿A qué edad quiero retirarme? - ¿Cuánto ingreso mensual voy a necesitar? - ¿Durante cuántos años debería cubrirlo? Cuanto más claro sea el destino, más coherente será el camino financiero. 3. Conocer el perfil de riesgo No todas las personas toleran la volatilidad de la misma manera. Y a esta edad, el margen para recuperarse de grandes pérdidas es menor que a los 30. Identificar si el perfil es conservador, moderado o más agresivo permite elegir inversiones alineadas con la tranquilidad emocional. El error más frecuente no es ganar menos, sino salir en pánico ante una caída del precio que puede ser pasajera. - Conservador: trata de preservar el capital y busca superar la inflación. Lo mínimo exigible en una inversión. Con este objetivo, el riesgo que admite es muy bajo. Para estos perfiles, por lo general, se recomienda optar por una inversión que le suponga un grado de certidumbre alto a futuro, si bien a cambio de no obtener tan altos rendimientos. - Moderado: el objetivo es conseguir el equilibrio entre estabilidad y crecimiento patrimonial, por lo que la exposición al riesgo tolerada es intermedia. - Agresivo: busca maximizar la rentabilidad, por lo que su exposición al riesgo es elevada. Suelen elegir instrumentos de inversión con bajo grado de certidumbre y mayor probabilidad de ganancias futuras. 4. Diversificar para equilibrar seguridad y rentabilidad Para alguien de 50 años con perfil moderado, Castelli suele compartir un ejemplo de distribución que busca equilibrio: - El 40% en Fondos Comunes de Inversión (FCI) conservadores: cada FCI se conforma con el aporte de muchas personas y es administrado por una sociedad gestora que se encarga de invertir el dinero en diferentes activos (como bonos y acciones), generando una rentabilidad para todos los miembros del grupo. - El 25% en Bonos CER: son una de las opciones consideradas más atractivas. Estos bonos en pesos aseguran un rendimiento igual a la inflación y, además de esta cobertura, ofrecen una tasa adicional. - 15% en Bonos en dólares: son instrumentos de deuda que pagan intereses en moneda estadounidense. Al invertir, le prestás dinero a un Estado o a una empresa que debe devolver el capital en dólares más intereses en fechas establecidas. En Argentina se utilizan para cubrirse del riesgo cambiario y diversificar carteras de mediano y largo plazo. - 10% en CEDEARs de empresas consolidadas: son certificados que cotizan en la Bolsa argentina y representan acciones de compañías internacionales reconocidas y de trayectoria sólida. Permiten invertir en firmas globales, desde una cuenta local y en pesos, con exposición al dólar. Suelen elegirse para diversificar y sumar crecimiento con menor riesgo que empresas más volátiles. - 10% en CEDEARs de ETFs globales para diversificación internacional: son certificados que cotizan en la Bolsa local y replican fondos cotizados (ETFs) del exterior. En lugar de invertir en una sola empresa, permiten acceder, desde Argentina y en pesos, a un conjunto amplio de activos que siguen índices internacionales. Se utilizan para lograr diversificación global en un solo instrumento, con exposición al dólar y menor riesgo que el de apostar a una acción individual. No es una fórmula rígida, sino una referencia que combina protección del capital con crecimiento. 5. Empezar de a poco y de manera progresiva Uno de los mayores bloqueos es creer que hay que "hacer todo perfecto" desde el inicio. La estrategia más efectiva suele ser comenzar con montos manejables y aumentar gradualmente. La experiencia muestra que la confianza crece con la práctica. 6. Cuidar las emociones para evitar malas decisiones Aquí aparece un punto central que muchas veces se subestima: la relación emocional con el dinero. En diálogo con Clarín, la experta en inteligencia emocional financiera Vale Laco explicó que, aunque hoy muchas mujeres generan ingresos, ahorran y abren cuentas comitentes, muchas no concretan inversiones. El principal obstáculo no es técnico, sino emocional. "Muchas mujeres tienen miedo a invertir porque lo consideran extraño, ajeno, complejo. Muchas carecen de la confianza para dar ese paso", señaló. Para explicarlo, propone una analogía con el desarrollo del lenguaje: primero exploramos, luego emitimos palabras sueltas y recién después armamos frases completas. En el mundo financiero, muchas están en esa etapa de exploración: estudian, se informan, pero aún no se sienten listas para invertir. También advierte que históricamente la participación femenina en temas de dinero fue limitada, lo que impacta en la autoconfianza. Sin embargo, remarca que invertir no requiere una "maduración biológica", sino decisión y acción: "Para invertir solo necesitamos tomar la decisión de hacerlo y llevar adelante las acciones necesarias". El miedo, agrega, puede ser funcional o disfuncional. El disfuncional paraliza. El funcional actúa como señal que impulsa a prepararse mejor. Transformar el miedo en motor de aprendizaje, a través de educación financiera y acompañamiento, es clave para no quedarse inmóvil. Porque no invertir también tiene un costo: el dinero pierde valor con el tiempo. Por su parte, Castelli destacó que, una vez que se dio el paso y se invirtió, las emociones siguen jugando un papel importante. En este sentido, destacó que es importante saber que la paciencia es parte de la estrategia: "Una caída del 10% o del 15% no significa que perdiste tu dinero, significa que el mercado se está moviendo". 7. Revisar y ajustar la estrategia periódicamente La planificación no es estática. Cambian las condiciones del mercado, los ingresos y las prioridades personales. Revisar la cartera al menos una vez por año permite ajustar la distribución, reducir riesgos innecesarios y mantener el foco en el objetivo final: llegar al retiro con mayor previsibilidad. MDG Sobre la firma Newsletter Clarín
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