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  • Encontraron restos de un dinosaurio diminuto del tamaño de una gallina

    Parana » Litoral FM

    Fecha: 26/02/2026 09:29

    El hallazgo del diminuto dinosaurio Alnashetri cerropoliciensis en la Patagonia argentina redefine teorías sobre evolución en los alvarezsaurios (Gabriel Díaz Yantén /CONICET) El hallazgo de un fósil diminuto de dinosaurio en la Patagonia argentina ofrece nuevas claves sobre la evolución de los carnívoros prehistóricos. Un grupo internacional liderado por paleontólogos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) identificó un esqueleto excepcionalmente bien preservado de alvarezsaurio en La Buitrera, al norte de Río Negro. El descubrimiento del fósil, presentado ayer en la revista Nature, desafía teorías previas sobre la evolución del tamaño en estos dinosaurios del Cretácico. El ejemplar, clasificado como Alnashetri cerropoliciensis, corresponde a un pequeño dinosaurio carnívoro que vivió hace aproximadamente 95 millones de años. El CONICET destacó que el fósil presenta un grado de preservación y completitud superior al de otros restos hallados en 2004 en la misma zona. En la investigación participaron científicos de Argentina y Estados Unidos, entre ellos integrantes de las universidades de Minnesota, Field Museum, Stony Brook y Coe College, junto a la Fundación Azara y otros institutos. El Alnashetri cerropoliciensis medía no más de 70 centímetros de largo y pesaba cerca de un kilogramo. Paleontólogos del CONICET lo describen con una fisonomía semejante a la de una gallina, aunque presentaba rasgos compartidos con tiranosaurios. La anatomía del ejemplar revela un brazo relativamente largo y robusto en comparación con los alvarezsaurios más recientes, que muestran extremidades superiores cortas y un único dedo principal. Sebastián Apesteguía, investigador del CONICET, explicó: En Alnashetri vemos que su mano sigue siendo todavía la mano de un dinosaurio carnívoro relativamente típico y que sus dientes son los de un predador normal que no se alimenta de hormigas. Sin embargo, era también un dinosaurio diminuto, del tamaño de una gallina aproximadamente. El equipo considera probable que este dinosaurio se alimentara de pequeños vertebrados e insectos del ambiente desértico, aunque su dentición corresponde a la de un depredador común, sin pruebas de adaptación a una dieta de insectos, como se observa en especies más avanzadas del grupo. Los análisis anatómicos y filogenéticos situaron a Alnashetri en una posición basal dentro de los alvarezsaurios, grupo originado hace unos 150 millones de años. Jorge Meso, becario posdoctoral del CONICET, afirmó: Las hipótesis filogenéticas recuperan a Alnashetri como uno de los alvarezsaurios más basales, incluso más basal que algunas formas conocidas del Jurásico Superior. Esto implica que, apenas se origina el grupo en Pangea, se dispersó a través del supercontinente. El hallazgo en Argentina permitió identificar otros fósiles similares en museos internacionales, como un pequeño terópodo de la Formación Morrison (Estados Unidos) y Calamosaurus foxi, de la Isla de Wight (Reino Unido). H asta ahora, existía una laguna para ejemplares de mediados o inicios del Cretácico, especialmente en Sudamérica, lo que dificultaba reconstruir la dispersión de estos dinosaurios antes de la fragmentación de Pangea. Una de las conclusiones señaladas por el CONICET es la revisión de la hipótesis de miniaturización en los alvarezsaurios. Durante años se consideró que estos animales redujeron su tamaño por adaptaciones a una dieta basada en insectos. El nuevo ejemplar modifica ese escenario. Apesteguía subraya: Esto nos muestra que estos dinosaurios no se hicieron pequeños en relación al cambio de dieta, sino que siempre fueron de escaso tamaño. Los investigadores evidencian que la disminución corporal precedió a la especialización alimenticia. Alnashetri mantiene una mano robusta y un dedo principal bien desarrollado, una etapa previa a la reducción extrema de otras especies más recientes. El análisis histológico, realizado por Ignacio Cerda (CONICET), determinó que el ejemplar tenía al menos cuatro años al morir y casi había alcanzado la adultez. La evidencia también permite suponer que pudo haber sido hembra y haber depositado huevos. El estudio es resultado de la colaboración entre expertos argentinos y estadounidenses, bajo la dirección de Peter J. Makovicky (University of Minnesota, Field Museum y Stony Brook University) y Jonathan S. Mitchell (Coe College). Por el CONICET participaron Sebastián Apesteguía, Jorge Meso, Ignacio Cerda y Federico A. Gianechini, con apoyo de la National Geographic Society, la Universidad Nacional de Río Negro y la Fundación Azara. El estudio de Alnashetri cerropoliciensis aporta información clave sobre los patrones evolutivos y de dispersión de los alvarezsaurios. El hallazgo de un fósil tan bien preservado permite profundizar en el desarrollo corporal de estos dinosaurios y revisar los modelos sobre miniaturización y adaptación ecológica en la historia evolutiva. Fuente Infobae

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