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» La Nacion
Fecha: 26/02/2026 04:05
Mientras Andrés Mountbatten-Windsor enfrenta nuevas acusaciones, los príncipes de Gales mostraron una imagen de unión y esperanza - 7 minutos de lectura' Los oficiales recorrieron los 200 kilómetros de distancia entre el cuartel central de policía en Oxfordshire y la residencia Wood Farm, en Sandringham, para llevarse detenido a Andrés, el hermano del rey Carlos III, el 19 de febrero pasado. El operativo policial fue una sorpresa aun para el monarca, según lo que él mismo aseguró en un comunicado oficial: Me he enterado, con profunda preocupación, de la noticia sobre Andrés Mountbatten-Windsor y la sospecha de conducta inapropiada en un cargo público. En efecto, el ex príncipe y ex duque de York liberado once horas más tarde, en el mismo día en que cumplía 66 años sumó ese cargo a los que ya enfrentaba por sus vínculos con Jeffrey Epstein y su red de tráfico y abuso de menores. Lo que se investiga ahora es si, además de mantener relaciones con menores, Andrés compartía información confidencial de Reino Unido con Epstein mientras se desempeñaba como enviado comercial de su madre, la reina Isabel II, entre 2001 y 2011. LOS MÁS QUERIDOS El escándalo que no ha parado de crecer desde que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos desclasificó tres millones de documentos y correos electrónicos de Epstein, el financista muerto en prisión en 2019 produjo una crisis no sólo puertas adentro del Palacio de Buckingham, sino que está sacudiendo los cimientos de la propia monarquía británica, que hasta hoy ha sido tan sólida como para sobrevivir por siglos a guerras y revoluciones. La estrategia de Carlos ante ese panorama es mantener distancia de su hermano y encarar las noticias desfavorables con una actitud serena: Mi familia y yo continua remos con nuestro deber y servicio hacia todos ustedes, manifestó el Rey ese mismo jueves, mientras asistía a un evento de la Semana de la Moda de Londres y se sentaba en primera fila junto a la diseñadora Stella McCartney. El operativo de la familia real para proyectar una imagen de respeto por la ley y, a la vez, de unión y armonía en medio de la tormenta no podría estar completo ni ser efectivo sin la participación de las mejores armas que poseen los Windsor: los príncipes de Gales, que son los royals con mejor imagen en Reino Unido. Según una encuesta publicada en enero pasado por el periódico británico Daily Mail que confirma lo que ya anunciaban otros sondeos, William, el hijo mayor del Rey, tiene una imagen positiva del 77 por ciento y su mujer, Kate, del 74 por ciento, frente al 60 por ciento de aprobación con que cuenta Carlos. La percepción general sobre los príncipes es que son el futuro sano de la monarquía y que se relacionan con valores positivos como la familia, la honestidad y una espontaneidad que los acerca al pueblo sin romper el protocolo. Su aparición sorpresiva no figuraba en la agenda oficial el domingo pasado en la ceremonia de los BAFTA, los premios de la Academia Británica de Cine y Televisión, cumplió su cometido: en estos días oscuros, William y Kate brillaron más que las propias estrellas de las películas. La princesa, que no asistía a los BAFTA desde 2023, debido al tratamiento por cáncer que siguió hasta hace poco más de un año, eligió para la gala en el Royal Festival Hall de Londres un vestido que ya había usado hace siete años en otro evento: un Gucci de estilo old Hollywood, de línea romántica en gasa drapeada con un degradé en la gama del rosa y un cinturón de terciopelo morado que hacía match perfecto con el smoking de su marido. Nada en ese look fue escogido al azar. Fue una forma muy sutil de verse alineados visual mente, como pareja y como institución, dijo a ¡HOLA! el reconocido diseñador es pañol Juan Avellaneda, quien analizó el mensaje detrás del vestuario de los príncipes: No intentan ser tendencia, sino tener una imagen más eterna, agregó. El contexto de la ceremonia ayudó, además, a que pudieran hablar de temas más amables que los policiales que atormentan a Buckingham. Kate sonrió, encantadora como de costumbre, y brindó declaraciones sobre sus emociones, sus hijos y el cine. Los chicos están empezando a interesarse por las películas y es una forma fantástica de tener algunas de las conversaciones difíciles con ellos, dijo la nuera del Rey. Y, en tren de confidencias, reveló que lloró con Hamnet, la película que ella considera como poderosa y que narra la vida familiar del autor William Shakespeare y la muerte de su hijo: Terminé con los ojos muy hinchados, contó. En tanto, su marido confesó que aún no ha visto el film. Necesito estar en calma total, y no lo estoy ahora. Lo haré más adelante, prometió El glamoroso paso de los príncipes de Gales por la alfombra roja no alcanzó, por supuesto, para bajarle la intensidad al grave escándalo de Andrés, pero sí sirvió para que enviaran un mensaje a los británicos y al mundo: que ellos no son iguales al ex duque de York y que con ellos la monarquía tiene una posibilidad de cambiar para sobrevivir. LA GALA MÁS ESPERADA DE LONDRES Talento, pasión y glamour. Todo eso se combina en la alfombra roja de los BAFTA, una de las más esperadas en el calendario de la industria del cine. Es que, luego de las ceremonias de los Golden Globes, de los Critics Choice Awards y de los Emmy que se realizan en los Estados Unidos y que, habitualmente, tienen lugar en enero, la entrega de estos premios reúne en una noche única de fines de febrero no sólo a las estrellas más destacadas del cine y de la televisión, sino también a miembros de la realeza e invitados de lujo, y enciende los motores para la esperada entrega de los Oscar. Esta nueva edición de los premios en Londres que comenzaron a celebrarse en 1949 y que se los conoce como los Oscar británicos no fue la excepción: el domingo 22 de febrero, en el Royal Festival Hall, en el Southbank Centre de la capital británica, hubo discursos emotivos y homenajes a Diane Keaton, Terence Stamp, Catherine OHara, Rob Reiner, Eric Dane y James Van der Beek, que murieron recientemente. Pero también out fits imperdibles, muchos nervios y bromas, reencuentros memorables y amor... UNA NOCHE DE SORPRESAS La presencia de William y Kate, los príncipes de Gales, quienes cautivaron con sus sonrisas y sus looks coordinados en bordó, no fue la única sorpresa de esta noche mágica. Paul Mescal, el actor de Hamnet, dejó a todos sin pala bras al asistir a esta red carpet junto con la cantante y compositora estadounidense Gracie Abrams. Si bien los rumores del romance ya habían surgido en 2024, Mescal y la hija del conocido director de cine J. J. Abrams no habían posado juntos públicamente hasta ahora. En tanto Timothée Chalamet, nominado por Marty Supreme, evitó posar en la alfombra roja con la modelo y empresaria Kylie Jenner, pero sí se dejó fotografiar con ella una vez que ingresaron al teatro y durante la ceremonia. Sin embargo, fue el actor Robert Aramayo el que protagonizó la mayor sorpresa del evento: minutos después de haber ganado el BAFTA en la categoría Estrella Emergente que se entrega por votación del público recibió de manos de Alan Cumming el galardón al Mejor Actor, desplazando a Timothée Chalamet y a Leonardo DiCaprio, que eran los dos grandes favoritos de la no che. El protagonista de I Swear se llevó un aplauso interminable y la preciada estatuilla de bronce que diseñó la escultora Mitzi Cunliffe y que fusiona las dos máscaras más conocidas de la antigua Grecia: la tragedia y la comedia. Otras noticias de Revista ¡HOLA! Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. 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