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» La Nacion
Fecha: 25/02/2026 07:13
Algunas de sus modificaciones más habituales podrían impedir aprobar la revisión técnica si afectan los parámetros técnicos exigidos por la normativa - 4 minutos de lectura' La personalización de vehículos conocida como tuning dejó hace tiempo de ser un fenómeno marginal. Pero su consolidación como fenómeno cultural tiene un punto de inflexión claro: la década del 90. Allí confluyeron la expansión global de la cultura automotriz juvenil, el auge de las revistas especializadas y, sobre todo, la avanzada de los deportivos japoneses que terminaron por moldear el imaginario del movimiento. Modelos como el Toyota Supra, el Nissan Skyline GT-R, el Honda Civic o el Mitsubishi Lancer Evolution se volvieron íconos globales por su potencial de modificación mecánica. Motores turboalimentados, bloques resistentes y electrónica relativamente accesible permitían incrementos de potencia sin rediseñar completamente el conjunto. Ese ADN técnico, sumado a la exposición mediática y cinematográfica que llegó años después, consolidó a los japoneses como emblema del tuning. Con el tiempo, la práctica trascendió fronteras. También se vio en muscle cars estadounidenses y modelos europeos. Pero el molde cultural quedó asociado a esa estética noventosa: alerones prominentes, suspensiones rebajadas, llantas de gran diámetro y escapes de mayor sonoridad. En la Argentina, donde la Verificación Técnica Vehicular (VTV) es obligatoria, esa tradición convive con un marco regulatorio concreto. La VTV no evalúa si el auto es original o no: verifica si cumple con condiciones mínimas de seguridad, emisiones y funcionamiento. Ahí es donde algunas modificaciones pueden encontrar su límite. Escape modificado: uno de los puntos más sensibles El sistema de escape es uno de los focos principales de control. En la inspección se chequean emisión de gases, humo y nivel de ruido. Quienes circulan con un caño de escape recortado deben colocar el original para pasar el test. En consecuencia, modificaciones que incrementen el nivel sonoro o alteren el sistema podrían derivar en desaprobación, especialmente si afectan los parámetros de emisión o contaminación acústica. Iluminación: no puede faltar ninguna luz Se revisan luces delanteras, traseras, de posición y altas. Todas deben funcionar y encontrarse en buen estado. Cambios en ópticas o sistemas de iluminación podrían ser observados si afectan el correcto funcionamiento reglamentario. Suspensión y tren delantero: cuando la estética puede comprometer la técnica El sistema de suspensión es evaluado en su conjunto: amortiguadores elásticos y parrilla de suspensión. Además, se testean la caja de dirección, ruedas y rótulas. Si una modificación altera el comportamiento de estos componentes, podría generar observaciones o rechazo. Por eso se recomienda realizar alineación y balanceo antes del trámite, además de su realización periódica en pos de la seguridad vial. Frenos y neumáticos: parámetros objetivos El sistema de frenos se evalúa tanto en su eficacia general como en el funcionamiento del freno de mano. La prueba se realiza en banco específico y mide parámetros concretos. En cuanto a los neumáticos, se analiza el dibujo y el estado de las llantas. Circular con cubiertas desgastadas puede provocar accidentes y es causal de observación o rechazo. Carrocería y elementos de seguridad Paragolpes, parabrisas, limpiaparabrisas y chasis deben encontrarse en buen estado. Los bollos no necesariamente implican desaprobación, pero pueden registrarse como observaciones. A su vez, dentro del habitáculo deben estar presentes: matafuegos, apoyacabezas delanteros, cinturones en buen funcionamiento y balizas adicionales. La ausencia o mal estado de estos elementos podría implicar el rechazo del vehículo. Qué ocurre si no se aprueba la VTV Existen dos escenarios posibles en caso de que no se logre aprobar la revisión técnica sin inconvenientes. El primero es el de circulación condicional, que ocurre ante fallas leves. Se otorga una VTV provisoria y hay 60 días para corregir el inconveniente y volver sin costo. En el caso de que las fallas sean graves se rechaza la verificación y queda prohibida la circulación del vehículo. También hay 60 días para reparar y realizar la verificación nuevamente sin cargo. La diferencia principal entre una y otra es que la condicional permite la circulación durante el plazo otorgado y el rechazo no. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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