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» Clarin
Fecha: 25/02/2026 06:54
Eduardo Coudet parece ser el candidato principal a reemplazar a Marcelo Gallardo en River. Hay consenso entre los dirigentes y la mayoría de los hinchas. Y es lógico que esto así sea porque el ADN futbolístico del Chacho encaja a la perfección con el club de Núñez. En caso de darse el arribo, además, a Coudet se le cumplirá uno de sus grandes sueños como técnico: pararse en el banco de suplentes local en el Monumental. A Coudet en Argentina se lo conoce, principalmente, por lo que hizo en Rosario Central y en Racing. Aunque es verdad que ha pasado bastante tiempo desde esos ciclos. Al Canalla lo dirigió entre 2015 y 2016 y a la Academia entre 2018 y 2019. Luego, el camino del DT alternó entre México (Tijuana), España (Celta de Vigo y Alavés) y Brasil (Inter de Porto Alegre y Atlético Mineiro). No es un dato menor que tanto Rosario Central como Racing hayan jugado casi siempre a lo que dictó el entrenador. Ahí radica, tal vez, uno de sus mayores logros: consigue imprimir su ADN y empatizar fuertemente con los futbolistas. Y empatizar es lo que necesita con urgencia el plantel de River, que nunca alcanzó sintonía fina con Gallardo. El mensaje del Muñeco no llegó a lo largo de los meses y esa es posiblemente la falencia más grande. Para Coudet, la cercanía con el futbolista es tan o más importante que lo que se trabaja en la semana. Y, por su forma de ser y por su pasión, obtiene la entrega absoluta de sus dirigidos. Incluso se entiende con los referentes. Hay un abrazo con Licha López, en tiempos tormentosos en Racing, que lo demuestra. Son apasionados y ambiciosos los equipos de Coudet. E inteligentes para cambiar según las circunstancias. A esto último se lo enseñaron el tiempo y los golpes. En Racing, por caso, pasó del vértigo absoluto a incorporar la pausa para atacar. Esa mixtura fue una forma de crecimiento personal. Ya no se desbocan los elencos de Chacho. Incluso en sus días en el conjunto de Avellaneda se le criticaba que sacaba a un delantero para meter un defensor en los minutos finales de los partidos que iba ganando. "Yo quiero ganar; no me importa lo que digan", repetía. Existe una cualidad de la cual ningún entrenador de equipo grande puede prescindir: personalidad. El Chacho la tuvo como jugador y la mantuvo como DT. Un episodio recordado fue cuando discutió y se empujó con Adrián Centurión en cancha de River. Coudet le aguantó varias a Ricky, hasta el episodio en Núñez. Y se puso duro en el momento más complicado de su estadía en el elenco de Avellaneda y les dijo a Diego Milito y al presidente Víctor Blanco que con él Centurión no jugaba más. También Coudet ha demostrado buen ojo para los refuerzos. Está claro que, en caso de arribar, llegaría con un plantel armado por Gallardo. Aunque podría exigir un refuerzo por la lesión de Juan Portillo o por la salida de Matías Galarza Fonda. Otro aspecto positivo del Chacho es el manejo del grupo. Aunque su manera de ser, cercana desde lo humano, no le impide tomar fuertes decisiones cuando lo considera. "Siento que puedo separar las cosas. Me tocó dirigir amigos y no tuve ningún problema con ellos. Mientras las pautas estén claras, puedo ser amigo del jugador. Podemos estar tomando mates en el vestuario, haciendo chistes, pero cuando arranca el entrenamiento, yo soy el entrenador. A mí me gusta estar cerca del futbolista, mientras no se cruce la raya", le decía a Clarín en 2018. Y ampliaba: "A veces siento que tengo la suerte de que al jugador le gusta ser dirigido por mí. Y eso me ayuda mucho. ¿Cómo los convenzo? Les digo que uno siempre tiene la intención de armar grandes equipos. No sé si todos me pueden decir que sí, los mercados están bravos y armar planteles es cada vez más difícil, pero en general tengo suerte". En cuanto a lo negativo, se puede señalar que al Chacho le costó dar la talla en partidos clave y que, en algunas oportunidades, falló a la hora de realizar modificaciones. ¿Esquema táctico? Ha utilizado distintos y siempre recalca que se ajusta a las características de los futbolistas. Pero se puede presumir que su dibujo predilecto es el 4-1-3-2. Con esa disposición brilló con Rosario Central y Racing. "A mí me gusta jugar con dos delanteros que se metan entre el central y el marcador de punta", supo contar. "Me encantaría lograr en Racing lo que pasa en River, que de local te lleva para adelante. Yo no sé qué pasa en el Monumental, pero entrás y hay una energía de ataque. Te atacan los alcanzapelotas, los de seguridad, los hinchas, los médicos, los que están con las cámaras de televisión", dijo entre risas Coudet en una distendida charla con periodistas durante sus días en la Academia. Ahora podría completar esa experiencia que tanto anhelaba. "En River vos ponés dos líneas de cuatro, como hizo siempre Boca, te critican o te rajan a puteadas. No te lo permiten. La gente quiere que el equipo sea vistoso, no se banca ganar como sea. Creo que en Boca se valoran los resultados y en River siempre existe el cuestionamiento sobre el juego", le supo decir a El Gráfico. En redes sociales, en tanto, se especuló e ironizó con un supuesto fanatismo de Coudet por Boca. "Mi viejo no solo era hincha, sino empleado. Trabajaba en el departamento médico, era el dentista del club. Y con él fui varias veces a la platea. Pero yo soy hincha del equipo en que juego", aclaró años atrás. Las próximas horas serán determinantes para saber si Eduardo Coudet puede encaminar su salida de Alavés de España, en caso de que los dirigentes lo quieran para ser el reemplazante de Gallardo. Y la elección no sería errada: el Chacho nació para en algún momento dirigir a River. Sobre la firma Newsletter Clarín
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