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La Paz » Politica con vos
Fecha: 24/02/2026 23:04
En política, el poder no siempre se ejerce desde la confrontación abierta. A veces se consolida desde un terreno más sutil: el control de la escena completa, incluidos aquellos que deberían representar la resistencia. En Entre Ríos, el gobernador Rogelio Frigerio parece haber comprendido esa lógica con precisión quirúrgica. Por Redacción Pcv Las discusiones paritarias con los estatales vuelven a colocar en el centro del debate no solo el porcentaje salarial, sino la arquitectura política que sostiene esos acuerdos. Allí aparece una figura clave: José Allende, secretario general de Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) en la provincia. La paritaria como escenario estratégico Cada negociación salarial es, en apariencia, un debate técnico. Inflación, recomposición, cláusulas de revisión. Pero en realidad, las paritarias son uno de los dispositivos más sensibles del poder provincial. Allí se mide fuerza, legitimidad y capacidad de disciplinamiento. Frigerio busca cerrar acuerdos rápidos, previsibles, con interlocutores que garanticen gobernabilidad. El objetivo no es solamente contener el gasto público en un contexto de ajuste nacional; es también evitar que el conflicto escale y se convierta en un factor de desgaste político. En ese esquema, la figura de Allende resulta funcional. Su conducción histórica del gremio mayoritario de estatales lo convierte en un actor con capacidad de ordenar o desordenar el escenario. La pregunta que sobrevuela es inevitable: ¿hasta qué punto el acuerdo es producto de una negociación real y hasta qué punto es parte de un equilibrio conveniente para ambas partes? El arte de gobernar al otro Desde una perspectiva filosófica, el poder alcanza su forma más refinada cuando logra integrar a su propia antítesis. No destruirla, no eliminarla, sino administrarla. Convertirla en pieza del tablero. . Maquiavelo sostenía que el príncipe debía comprender las pasiones y ambiciones de quienes lo rodean para asegurar estabilidad. En términos contemporáneos, gobernar no es solo mandar: es estructurar el campo donde incluso la oposición juega bajo reglas previsibles. Cuando el gobernante logra influir -directa o indirectamente- sobre quien debería confrontarlo, el conflicto deja de ser amenaza y se transforma en ritual. La tensión existe, pero es controlada. El desacuerdo se vuelve parte del mecanismo de gobernabilidad. La paradoja entrerriana En Entre Ríos, el oficialismo necesita mostrar firmeza fiscal, especialmente en sintonía con el clima de época nacional. Pero también necesita evitar el desgaste que implica un frente sindical activo y combativo. La eventual sintonía entre Frigerio y Allende abre una discusión más profunda: ¿es este un ejemplo de madurez política o de una estructura donde el poder se reproduce a sí mismo a través de acuerdos que neutralizan la confrontación real? Porque cuando el antagonista se vuelve previsible, el sistema se estabiliza. Y la estabilidad, aunque deseable en términos administrativos, puede volverse problemática si reduce la pluralidad efectiva y la capacidad de representación genuina de los trabajadores. Gobernabilidad o domesticación La forma ideal de gobierno para cualquier dirigente es aquella donde administra tanto a sus aliados como a sus críticos. La diferencia radica en si esa administración fortalece la institucionalidad o si la debilita al vaciar de contenido el disenso. La sociedad entrerriana asiste así a un juego de equilibrios delicados. Paritarias que buscaban cerrarse sin sobresaltos a partir de una rosca sectorial con mil.inyebciones guardadas entre siete llaves. Eso fue lo que se hizo desde el.poder político con Allende. Un gremio mayoritario que negocia con pragmatismo. Un gobernador que pretende consolidar su perfil de administrador racional del conflicto. Pero la pregunta de fondo permanece abierta: cuando el poder logra manejar también a quien debería tensionarlo, ¿estamos frente a una expresión de inteligencia política o ante un sistema donde la oposición termina orbitando alrededor del mismo centro de gravedad?. Por lo pronto, gremios ligados a la educación buscan afianzar sus respuestas a esos interrogante. No nos condiciona el poder central, mucho menos nos marca el horizonte la «entrega» que ensaya UPCN. En esa respuesta se juega algo más que un porcentaje salarial. Se juega la calidad misma de la democracia provincial.
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