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Fecha: 24/02/2026 14:07
La diferencia de precios entre la carne vacuna y la de cerdo se amplió en los últimos meses, según plasmó un informe elaborado por la Federación Porcina Argentina, que a su vez destacó la competitividad de dicha cadena como alternativa a los cortes bovinos. Hoy la brecha ya es significativa y se percibe con claridad tanto en carnicerías como en supermercados, afirmaron desde la Federación Porcina Argentina (FPA). Leé también: Esto es amor por las vacas: la historia de 3 generaciones que resisten en el tambo Según un relevamiento realizado por esa entidad, en carnicerías, el asado de carne vacuna ronda los $18.000 por kilo, mientras que el pechito de cerdo se consigue a $6700. En términos prácticos, por el valor de un kilo de asado pueden comprarse casi 2,7 kilos de pechito, indicó. La diferencia, destacan desde la Federación Porcina, es aún más marcada en cortes clásicos de consumo masivo. Por ejemplo, la nalga vacuna promedia los $20.000 por kilo, mientras que la nalga de cerdo se ubica en torno a $6900. La relación permite comprar casi 3 kilos de cerdo por cada kilo de vaca. La bola de lomo vacuna ronda los $18.000, contra $6.900 de su equivalente porcino. También aquí el consumidor puede llevar casi 3 kilos de cerdo por el precio de uno de carne vacuna. Leé también: Granizo y vientos arrasaron el sudeste cordobés y piden la emergencia agropecuaria El bife angosto vacuno llega a $19.900, mientras que el carré con hueso de cerdo se consigue a $5.700, más de tres veces menos. Incluso en cortes premium, el lomo vacuno se ubica cerca de $25.000, mientras que el solomillo de cerdo ronda los $12.000. En supermercados la tendencia se repite. El asado vacuno se ubica cerca de $16.000 y el pechito de cerdo en torno a $7.132. La nalga vacuna alcanza los $18.500, frente a $9.999 del corte porcino. La bola de lomo y la cuadrada vacuna rondan los $17.800, mientras que sus equivalentes de cerdo se ofrecen a $9.999. Aunque la diferencia porcentual es algo menor que en carnicerías, la ventaja sigue siendo clara. En cortes como el pechito o las costillitas, la relación de precios permite comprar casi 2,5 kilos de cerdo por cada kilo de vaca. Y en piezas como la nalga o la bola de lomo, el cálculo se acerca a tres kilos de proteína porcina por cada kilo de carne bovina. Este escenario posiciona al cerdo como el principal refugio para mantener el volumen de proteína en la dieta familiar sin aumentar el presupuesto. En un contexto de ingresos ajustados, la posibilidad de sostener el consumo de carne con un menor desembolso resulta decisiva y explica buena parte del cambio de hábitos, destacan desde el sector. Leé también: Productores del suroeste cordobés lanzaron el grito de Sampacho contra la tasa de guías ganaderas En efecto, según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca difundidos a comienzos de febrero, el consumo de carne porcina alcanzó un récord histórico en la Argentina y fue el principal motor del crecimiento total de proteína animal. El informe señala que el consumo per cápita de cerdo volvió a marcar un máximo y que, en el reparto total de carnes, la participación porcina viene creciendo de manera sostenida durante los últimos años. La cadena porcina invirtió en genética, sanidad y alimentación, lo que permitió obtener carnes más magras que décadas atrás. Hoy el cerdo aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas del complejo B (en especial B1) y minerales como hierro y zinc, con perfiles nutricionales competitivos frente a otras carnes. Además, su grasa intramuscular es saludable, de la cual el 45% es Omega 9, la misma que se encuentra en el aceite de oliva y en las paltas, añadieron desde la Federación.
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