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  • Pocos lo saben: para qué sirve el pequeño agujero que traen las tapas de las ollas

    » TN

    Fecha: 24/02/2026 13:00

    Muchas tapas de ollas, sobre todo las de vidrio templado, tienen un pequeño agujero en el centro. Aunque pasa desapercibido, ese orificio cumple un rol fundamental relacionado con la presión del vapor y el control del calor. Lejos de ser un simple detalle estético, ese agujerito está pensado para mejorar el funcionamiento de la olla y reducir riesgos mientras cocinás. Leé también: Guardar ollas en el horno pasó de moda: la nueva tendencia del 2026 más práctica y estética Por qué las tapas de las ollas tienen un agujero La función principal del orificio es permitir la salida controlada del vapor que se genera cuando los alimentos se calientan. Durante la cocción, el agua se transforma en vapor y aumenta la presión dentro de la olla. Si ese vapor no tuviera una vía de escape, podrían ocurrir dos cosas: que la tapa se levante de golpe o que el líquido hirviendo se derrame hacia afuera. El pequeño agujero actúa como una válvula reguladora, liberando la presión de manera constante y evitando movimientos bruscos que puedan provocar quemaduras o caídas de la tapa. Cómo influye en la cocción Además de mejorar la seguridad, el orificio ayuda a mantener una distribución más estable del calor dentro de la olla. Al permitir que parte del vapor salga: - Se reduce la condensación excesiva. - Se evita que el agua acumulada vuelva a caer en grandes cantidades sobre la comida. - Se favorece una cocción más pareja. Sin esa pequeña abertura, el exceso de humedad podría modificar la textura de algunas preparaciones. Leé también: Olvidate de las ollas y sartenes quemadas: el ingrediente que saca las manchas sin esfuerzo Otros usos prácticos del agujero de la tapa Más allá del vapor, ese detalle también tiene aplicaciones útiles en el día a día: - Escurrir líquidos de forma más segura: al inclinar la olla y sostener la tapa apenas desplazada, el agujero permite que el agua salga de manera más controlada. No reemplaza un colador, pero puede servir para escurrir pastas o verduras sin salpicaduras. - Colocar un termómetro de cocina: en preparaciones que requieren precisión, el orificio permite introducir una sonda sin destapar completamente la olla. Así se mantiene la estabilidad térmica y no se pierde calor de golpe. Cómo limpiar una olla quemada sin arruinarla Si la olla se quemó, no hace falta descartarla. Hay métodos simples que ayudan a recuperar la superficie sin dañarla. Una opción efectiva es: - Llenarla con agua caliente. - Agregar bicarbonato de sodio o vinagre blanco. - Llevar la mezcla a hervor unos minutos para aflojar los restos adheridos. Esto permite desprender la suciedad sin raspar con fuerza, algo clave para no marcar el material. Si las manchas persisten, se puede preparar una pasta de bicarbonato con unas gotas de agua, dejar actuar varias horas y luego frotar con una esponja suave. En ollas de acero inoxidable, hervir agua con rodajas de limón también ayuda a desodorizar y aflojar manchas oscuras.

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