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» La Nacion
Fecha: 24/02/2026 11:51
La odisea de una familia que tuvo que conseguir vacantes a días del inicio de clase Con el ciclo lectivo ya iniciado, el cese abrupto del Instituto Formar Futuro obligó a una familia de Villa Real a reorganizar la escolaridad de sus dos hijos menores - 9 minutos de lectura' El viernes, a las 16.45, Germán Sensi atendió un llamado que llevaba semanas esperando. Me dijeron desde el Colegio Presencia de Devoto que Valentín tenía vacante para tercer año, contó en diálogo con LA NACION. La confirmación llegó a menos de 72 horas del inicio del ciclo lectivo y puso fin a una búsqueda que se había vuelto urgente tras el cierre sin previo aviso del Instituto Formar Futuro, el colegio al que asistían sus dos hijos menores. Sensi vive con su familia en una casa de Villa Real, sobre la calle Lope de Vega, a pocas cuadras del edificio que hasta enero ocupaba el colegio al que asistían sus hijos. Está casado con Silvia Luna desde hace más de 20 años, es profesor y juntos tienen cuatro hijos: Camila, de 23 años; Facundo, de 20; Valentín, de 13; y Xiomara, de 11. Salvo Facundo, todos viven en la misma casa. Desde la pandemia funcionamos como un bloque, dijo Sensi. Todo lo que vino después nos encontró así, tratando de sostenernos. El cierre abrupto del Colegio El 26 de enero, un correo electrónico informó el cierre definitivo del Instituto Formar Futuro, ubicado en la calle Simbrón 5490, en el barrio de Villa Real. La decisión dejó a más de 300 alumnos sin continuidad escolar y a más de 50 docentes sin trabajo, a pocas semanas del inicio del ciclo lectivo. En el mensaje, los responsables señalaron la imposibilidad de sostener la institución. Desde entonces, el colegio cerró su página web, dio de baja sus redes sociales y dejó de responder consultas de familias y docentes. En las últimas semanas, la Procuración General de la Ciudad de Buenos Aires presentó una denuncia penal contra los dueños del Instituto por presunta defraudación a la administración pública. La presentación fue realizada ante la Fiscalía del Fuero Penal, Contravencional y de Faltas N.º 26, a cargo de Luis Alcides Arnaudo. Según informó el Ministerio Público Fiscal porteño, la denuncia se vincula con el manejo de los aportes estatales que recibía el colegio, canalizados a través de la Dirección General de Educación de Gestión Privada (Dgegp), destinados al pago de los salarios docentes, quienes no cobran su salario desde diciembre del 2025. El impacto Para la familia Sensi Luna, el impacto del cierre fue inmediato. Nosotros sabíamos que no iba a ser fácil conseguir vacantes a esta altura del año, y menos en el caso de Valentín, explicó Germán. Además, nuestra condición era que mis dos hijos estén juntos. Xiomara lo pidió así. Valentín, el hijo menor de los Sensi, es un chico trans que en enero salió de su tercer internación psiquiátrica. Cuenta con certificado de discapacidad y fue diagnosticado durante la pandemia con trastorno negativista desafiante y trastorno límite de la personalidad. Xiomara vive con la familia hace más de un año, bajo un régimen de guarda con fines de adopción, un proceso que aún no se encuentra finalizado. Para nosotros es nuestra hija, dijo Sensi en relación a Xiomara. La adopción puede salir ahora o cuando sea mayor de edad, pero el vínculo no está en discusión. Aunque nos pesa la burocracia. Xiomara llama mamá a Silvia desde hace tiempo. Años atrás, cuando todavía vivía con su padre en un departamento alquilado ubicado en el fondo de la casa de los Sensi, fue ella quien pidió formalizar un lazo simbólico. Un día dijo que se quería bautizar y que nuestro hijo sea el padrino, y Silvia la madrina, recordó Sensi. Hoy, el padre de Xiomara se encuentra detenido en una prisión de Baradero, donde permanece desde enero de 2025, imputado en una causa por abuso sexual contra una compañera de su hija. Desde que pasó lo del papá, y nos llamaron a nosotros, empezamos a viajar a Baradero, relató Germán. Cuando se venció la guarda del hogar de menores al que la habían derivado, la Justicia nos dio la guarda a nosotros e iniciamos el proceso de adopción. Xiomara viene atravesando duelo tras duelo, resumió. Primero se alejó de nosotros al irse a Baradero. Después pasó lo del papá, la llevaron al hogar, y más tarde vino a vivir con nosotros. Ella no había tenido ni controles médicos regulares. Empezamos de cero. A todo eso se sumó lo que pasó con Valentín y ahora el cierre del colegio. Mientras la vacante de Xiomara se resolvió con mayor rapidez, el ingreso de Valentín se demoró. Sabíamos que con él todo iba a ser más lento, la sociedad no está preparada dijo Sensi. Desde su alta en el hospital psiquiátrico luego de su tercer internación, asiste todas las tardes a un hospital de día de salud mental en Villa Devoto, LEtourdit, donde es acompañado por un equipo interdisciplinario de profesionales. La escuela siempre fue un eje para él, explicó su padre. Por eso, en 2025, volver al Instituto Formar Futuro fue importante. El recorrido de Valentín con la salud mental comenzó durante la pandemia. Siempre fue muy independiente, contó Sensi. En tercer grado, en Formar Futuro, manejaba la escuela como quería. Manejaba a los profesores. Tiene una oratoria que convence. Luego de tercer grado, pidió cambiar de escuela. Exigió ir a una escuela estatal, recordó su padre. Con el inicio del aislamiento, el conflicto se intensificó. No toleraba la virtualidad. Temía nunca ver a sus compañeros. Se enojó con la pandemia, con la gestión, con todo, relató. Empezó entonces el tratamiento psicológico y psiquiátrico. No hacía las tareas, agarraba la llave y se iba a la plaza. Volvía con la policía. Fue en ese contexto cuando atravesó su primer intento de suicidio, que derivó en una internación psiquiátrica. En la escuela pública y luego de la pandemia, Valentín tuvo una participación activa. Se involucró mucho en el centro de estudiantes, en actividades políticas, en debates, contó Sensi. Pero los conflictos con pares volvieron a aparecer. En ese contexto, se produjo un segundo intento de suicidio, nuevamente por ingesta de medicación, que derivó en otra internación psiquiátrica. Luego del alta, la familia decidió que regresara al Instituto Formar Futuro. Nunca dejaron afuera a nadie, afirmó Sensi. Fui a hablar con el rector Hernán Soto y me aseguró que me iba a guardar la vacante. Nos conocía como familia, por exalumno y por hermanos egresados. Volver significó mucho para nosotros. En noviembre de 2025, Valentín atravesó una nueva crisis. Fue su tercer intento de suicidio. El episodio derivó en una internación de urgencia, primero en terapia intensiva y luego en una clínica psiquiátrica. Según relató Sensi, durante ese período el Instituto Formar Futuro sostuvo el acompañamiento pedagógico. Siempre nos permitieron hacer escolaridad domiciliaria, retomaron la virtualidad y mantuvieron el vínculo con él, dijo. Siempre nos ayudaron a buscar soluciones. La felicidad ante todo La transición de identidad de Valentín se dio en paralelo. Post pandemia, en 2023, lo primero que manifestó fue que le gustaba una chica, recordó Sensi. Nosotros no hacemos problema: novia, novio, novie, lo que sea, mientras sea feliz y respetuoso. Luego vino una pregunta. Nos preguntó cómo se hubiera llamado si nacía varón, contó. El nombre estaba definido desde antes: Renzo Valentín si era varón; Loreta Beatriz si era nena. Valentín eligió. Me gusta Valentín. A partir de hoy soy Valentín. Y nosotros le respondimos: ¿En qué te acompañamos?. La decisión fue acompañada por docentes y profesionales. A puertas adentro, miedo nunca, sostuvo Sensi. Sí incertidumbre: cómo se iba a desarrollar, porque es adolescencia, identidad sexual. Pero si es feliz, vamos para adelante. Hoy, Valentín no realiza tratamientos hormonales y no cambió su DNI. Sigue figurando Loreta Beatriz. Él dice que no le suma ni le resta, explicó su padre. En la convivencia diaria, el vínculo con Xiomara es central. Cuando llegó, Valentín dijo: Qué bueno tener una hermanita, recordó Sensi. Se corrió del foco, ya adolescente. Son muy compinches, se matan de risa. Hubo episodios de cuidado mutuo. Una vez la defendió en la escuela y tuvimos que hablar con algunos papás. No fue grave. Se arregló. Fue un suplicio conseguir colegio Tras el cierre del colegio, comenzó una búsqueda a contrarreloj. Nos destruyó, dijo Sensi. Es empezar de nuevo con un chico con CUD y paciente psiquiátrico, y Xiomara con su duelo. Fue un suplicio conseguir colegio. La prioridad fue clara: sostener el grupo y que los hermanos siguieran juntos. Eligieron el Colegio Presencia de Villa Devoto porque aceptaba recibir al grupo completo de tercer año. Se priorizó el grupo, siempre, explicó. La indefinición se extendió durante días. Nos decían que faltaba documentación, que había dudas sobre el año que debía cursar Valentín, relató Sensi. La intervención de la Dirección General de Educación de Gestión Privada resultó clave. Nora Lima nos dijo que el colegio ya tenía la documentación. Horas después, llegó el llamado. El viernes a las 16.45 me dijeron que Valentín tenía vacante, recordó Sensi. Ahí tuve que salir corriendo a comprar uniformes. La urgencia era concreta: el lunes siguiente, a las 8 de la mañana, Xiomara debía presentarse en su primer día de clases. No teníamos uniforme, contó. Salimos directo a la casa de uniformes para que se pruebe todo. Silvia no estaba en Buenos Aires. Está en Mar del Plata, explicó Sensi. Fue a acompañar a un chico con autismo severo que no habla a conocer el mar por primera vez. La tarea no es excepcional: Silvia participa de manera activa en el acompañamiento de personas con discapacidad, una actividad que atraviesa la dinámica familiar. Xiomara comenzó las clases este lunes. Valentín lo hará algunos días después, cuando el equipo de salud mental lo considere adecuado. Dentro de lo trágico, hay algo que no perdemos de vista, dijo Sensi. Valentín está vivo. La familia vuelve a reorganizarse. Tuvimos un 2024 y un 2025 durísimos. Venimos cascoteados, resumió. Y cerró: Pero tenemos fe. En el nuevo Colegio Presencia tenemos esperanza.
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