24/02/2026 13:05
24/02/2026 13:05
24/02/2026 13:05
24/02/2026 13:05
24/02/2026 13:05
24/02/2026 13:05
24/02/2026 13:04
24/02/2026 13:04
24/02/2026 13:04
24/02/2026 13:03
» TN
Fecha: 24/02/2026 11:09
Dormirse con la televisión prendida, música suave o algún ruido ambiental es un hábito muy común. Para algunos, genera sensación de compañía; para otros, ayuda a desconectar la mente después de un día intenso. Sin embargo, lo que parece inofensivo podría estar influyendo en la calidad del sueño de maneras más complejas de lo que imaginamos. El descanso nocturno no depende solo de la cantidad de horas dormidas, sino también de la profundidad y continuidad del sueño. Incluso estímulos auditivos leves pueden alterar ciclos fisiológicos clave, provocar microdespertares o modificar la arquitectura del sueño, con efectos acumulativos en la salud. Qué pasa en el cerebro cuando dormís con ruido Durante la noche, el cerebro atraviesa diferentes fases de sueño que cumplen funciones esenciales, como la consolidación de la memoria, la regulación hormonal y la recuperación física. Los sonidos constantes, aunque no despierten completamente a la persona, pueden generar activaciones cerebrales que interrumpen estos procesos. Según información de Sleep Foundation, el ruido ambiental puede provocar: - Microdespertares que la persona no recuerda al día siguiente - Menor tiempo en fases profundas del sueño - Incremento de la frecuencia cardíaca y la actividad cerebral - Sensación de cansancio al despertar pese a haber dormido varias horas Esto ocurre porque el cerebro mantiene cierto nivel de vigilancia ante estímulos externos, incluso durante el descanso. Televisión, música o ruido blanco: no todos impactan igual El efecto del sonido depende del tipo de estímulo, su volumen y la variabilidad. Por ejemplo, la televisión suele ser más perjudicial que otros ruidos porque combina cambios de volumen, voces y luz de pantalla, factores que pueden interferir con la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. En cambio, algunos sonidos constantes, como ruido blanco o música suave, pueden resultar menos disruptivos en determinadas personas, especialmente si ayudan a reducir ansiedad o pensamientos intrusivos antes de dormir. Algunas diferencias importantes: - Televisión: mayor estimulación cognitiva y lumínica - Música relajante: puede favorecer la conciliación del sueño en ciertos casos - Ruido blanco: puede enmascarar sonidos externos y mejorar continuidad del sueño - Sonidos variables: más probabilidad de interrupciones nocturnas La clave está en la estabilidad del sonido y la sensibilidad individual. Cómo mejorar el descanso sin depender del ruido Los especialistas coinciden en que el entorno ideal para dormir es oscuro, silencioso y fresco. Sin embargo, cuando existe dependencia del ruido para conciliar el sueño, se pueden aplicar estrategias graduales para mejorar la calidad del descanso sin generar ansiedad. Leé también: El arte de dormir bien: las claves que recomiendan los especialistas para un descanso reparador Algunas recomendaciones útiles incluyen: - Reducir progresivamente el volumen del sonido nocturno - Programar temporizadores para que se apaguen después de dormir - Priorizar sonidos constantes en lugar de televisión - Mantener horarios de sueño regulares - Evitar pantallas al menos 30-60 minutos antes de acostarse Dormir bien no solo mejora la energía diaria, también impacta en la memoria, el sistema inmune, el estado de ánimo y el riesgo de enfermedades crónicas. Pequeños cambios en el ambiente nocturno pueden marcar una gran diferencia a largo plazo.
Ver noticia original