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  • Pequeños productores porcinos del país advierten por las importaciones y los bajos precios que reciben - Dos Florines

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    Fecha: 24/02/2026 06:21

    Pequeños productores porcinos del país advierten por las importaciones y los bajos precios que reciben 24/02/2026 Resulta más que relevante, indispensable, definir un precio de referencia que resulte transparente y que oriente la valorización de nuestros esfuerzos productivos, alejándolo del dominio de los quebrantos, expresaron desde Capemppor. Además, advierten por la sustitución del productor argentino con producción fundamentalmente brasileña. La Cámara Argentina de Pequeños y Medianos Productores Porcinos (Capemppor) puso en palabras la problemática que afecta al sector: los bajos precios que recibe el eslabón primario de la cadena. De allí que sugieren, en estos momentos, un precio sugerido de $2.500 más IVA. El sector porcino resulta ser una cadena de valor con muchos eslabones, eslabones que presentan, entre sí, diferencias apreciables respecto de sus necesidades, escala de sus actores, niveles de cohesión, poder de lobby, acceso a la visibilidad de su problemática y al crédito, etcétera, comienza el texto enviado por la entidad. Nosotros somos representantes del eslabón más básico de esa cadena, el de los productores primarios y particularmente de los pequeños y medianos productores porcinos, es decir, la porción más débil y numerosa de ese eslabón, pero que explica la mayor cantidad de mano de obra en contraposición con un negocio de capital intensivo y sin mucho derrame, signado por grandes productores, señalan. Además, describen que a través de este subconjunto que representan, se puede visualizar el arraigo del colono productor contra el éxodo hacia las grandes ciudades, siendo este último un camino de ida sin retorno y responde a causas que podemos identificar claramente: la imposibilidad de sostener las necesidades más básica a través del trabajo, la inversión pedestre y su resultante (su propia producción); todo lo anterior, llevado adelante en el mismo lugar donde es oriundo (en origen). De manera que resulta evidente, que atentar contra este conjunto de productores es un error estratégico y político que, más temprano que tarde, resultará muy caro, consideraron. En esa línea, agregaron: Si bien la problemática de nuestro eslabón de producción es, como se dijo, multidimensional, entendemos que la urgencia nos obliga a señalar dos cuestiones en particular: la sustitución del productor argentino y la formación del precio de referencia (capón en pie). La sustitución La sustitución del productor nacional es la resultante de un proceso demasiado largo de falda de políticas productivas, donde la norma fue la desatención sobre los síntomas más básicos de la enfermedad (inicio de la desaparición del pequeño productor) que desnudaban, tanto un problema de origen como la mala praxis, cuestionaron. En ese sentido, indicaron que la primera etapa de esta sustitución fue la aceptación de un sistema de producción primaria absolutamente concentrado (sustitución por escala), un negocio de capital intensivo que inclusive fue financiado desde el mismo Estado, escindido torpemente de todos los efectos colaterales de segunda ronda (sociales) que hemos mencionado. Además, mencionaron: Una matriz de funcionamiento productivo concentrado sobre la cual, cualquier observación internacional refiere a negocios cartelizados, donde un conjunto de empresas suele acordar coludirse para eliminar la competencia, fijando precios, limitando la producción o dividiéndose el mercado, generalmente de forma secreta. Pero nada de eso disparó las alarmas y se paso a la segunda etapa que nosotros individualizamos y denunciamos, la sustitución por importación. Observan también -según reza el texto-, que la gran mayoría de los grandes productores porcinos (con los que comparten el mismo eslabón productivo) no venden capones en pie, sino que han integrado varios eslabones, por cuanto un eventual traslado de la renta hacia otro nivel de la cadena, no representa ningún problema y quizás sí un beneficio. Debemos señalar que dentro de la misma cadena de valor porcina, ha existido un sujeto (industria del chacinado) que fue y es, en la actualidad, el gran demandante de carnes porcinas importadas, justificando la sustitución a través de requerimientos de tipo no científico: burocráticos, técnicos o cuantitativos, ajenos a criterios comprobables, que, si bien en general son utilizadas por los países para proteger la producción nacional o limitar el flujo de mercancías, en el caso argentino, operaron a la inversa, sustituyendo la materia prima nacional por importaciones cárnicas, denunciaron. Línea seguida, advirtieron: En el caso de estas importaciones, también señalamos como impropia y dolosa, la falta de reacción frente a muchas alarmas: ¿cómo puede llegar un producto ganadero a ser competitivo en el mercado argentino, cuando a la cadena de costos se le agregan: costos energéticos de congelación (-18º C), costos logísticos a puerto (en origen), costos aduaneros, costos sanitarios, fletes internacionales, costos logísticos y de distribución (locales), etcétera? La respuesta a esto ya fue identificada en todo el mundo y es subsidio. Cuando se importan estos productos cárnicos a un país ganadero como Argentina, no solo se violentan regulaciones sanitarias, sino que, sintéticamente se acepta importar subsidios, cruzados, anidados y apalancados subsidios a diestra y siniestra, alertaron. Sobre este tema, manifestaron que se trata de subsidios que muchas veces son muy difíciles de identificar por su naturaleza y complejidad, es por ese motivo que, en esta nueva etapa del comercio internacional, signada por el proteccionismo más rancio, se omite el señalamiento de intercambios justos introduciéndose el concepto de intercambios equitativos, una fórmula simple que permite resolver la complejidad que proponen los intercambios comerciales que por supuesto incluyen subsidios. De forma tal que negamos que un productor brasilero o de cualquier otra nacionalidad, tenga en su poder, secretos relacionados con la cría de cerdos, que el productor argentino desconozca. Negamos que los insumos básicos necesarios para la ganadería porcina resulten, en otro país, con mayor disponibilidad o a precios más bajos que los del mercado argentino. Negamos que el derecho a vivir de su trabajo y a producir sea exclusivo de los productores brasileros o de otra nacionalidad, criticaron. Por ello, remarcaron: Sostenemos enfáticamente que el plan Hagamos Argentina Grande otra vez, sí incluye a los pequeños y medianos productores argentinos. Formación de precios Por otro lado, apuntaron que en el primer eslabón de la cadena de valor del sector porcino, la variable más relevante es el precio del capón en pie, es decir, el precio unitario del único bien que producen. Uno de los problemas centrales de cualquier política productiva, es la de garantizar que el resultado de un proceso productivo, que incluye, inversión, trabajo y producción es una renta: cierta, positiva y proporcional, recordaron. Sin embarco, advirtieron: Cuando estos objetivos no se alcanzan durante un tiempo, el resultado inequívoco es que los productores desaparecen de manera directamente proporcional a tiempo en que se verifica esta falla (el trabajo y la producción solo persiguen la renta positiva) e inversamente proporcional a la escala del productor (los productores pequeños son más débiles y desaparecen antes). Evidentemente estos periodos de falla, se caracterizan por la escisión entre el precio de mercado y el costo de producción. ¿Cuánto tiempo puede, un pequeño productor, mantener su producción sosteniendo quebrantos económicos?, se preguntaron. Al mismo tiempo, señalaron que el precio de referencia para el eslabón productivo, desde hace mucho tiempo en el país es Pormag, un precio que se publica semanalmente y que, a modo de descripción, el año 2025 aumentó un magro 12.22%. Resulta relevante contrastar la evolución de este valor de referencia (Pormag) con las evoluciones de otras variables que impactan en nuestros costos o bien representan una comparación ineludible: evolución anual del maíz 50.79%, evolución anual de la soja 75.44%, evolución del combustible 39.5%. Resulta relevante señalar que el índice de precios al consumidor aumentó en 2025 un 31.5% y el precio del pollo en pie (que recibe el productor integrado) aumentó un 35% en 2025. Evidentemente este precio de referencia no sirve para el productor porcino. No puede ser utilizado por nuestro eslabón primario como precio de venta, aunque sea muy festejado por el resto de la cadena como precio de compra, cuestionó la entidad. En esa línea, añadieron: Podemos asegurar que el precio Pormag ha resuelto la pugna distributiva de la cadena de valor en 2025, pero muy a nuestro pesar, en contra nuestra, motivo por el cual muchos productores primarios insisten en señalar lo difusa que ha resultado esa referencia, mientras tampoco faltan productores que denuncian abiertamente su manipulación. Finalmente, desde Capemppor propusieron: Resulta más que relevante, indispensable, definir un precio de referencia que resulte transparente y que oriente la valorización de nuestros esfuerzos productivos, alejándolo del dominio de los quebrantos.

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