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» La Nacion
Fecha: 24/02/2026 03:20
El dolor por la muerte de a quien amaba la llevó a buscar un sentido constante a la vida y encontró en el yoga y la alimentación un método para ayudar a que las mujeres puedan cumplir su deseo de ser mamás - 8 minutos de lectura' Lucía Iriarte (42) formó su carrera desde la curiosidad y el amor, su vocación de servicio a los demás, con el foco en las mujeres que desean convertirse en madres, es su motor. Fue una vocación que nació desde las inquietudes y también de las propias heridas que la llevaron a transformar el dolor en amor. Aclara una y otra vez que no vende un tratamiento mágico, ella acompaña a las mujeres que realizan tratamientos de fertilidad o que buscan un embarazo de manera espontánea con un método a través del yoga y la alimentación, ayudando a encontrar armonía y preparar el cuerpo para dar vida y gestar durante nueve meses. Quiero que el alimento me ayude a ayudar a las personas En el último año del colegio Lucía tenía psoriasis, su madre a la que describe como una buscadora, la llevó con varios médicos dermatólogos para encontrar el tratamiento adecuado para su hija, todos le daban alguna crema pero la madre sentía que era como tapar una mancha de humedad y que no se iba a curar. Hasta que dio con el especialista indicado para su hija y fue lo que despertó en Lucía su vocación: Decidí estudiar nutrición porque ese último año de colegio enfrenté una psoriasis a través de la alimentación y me apasionó, fue como que dije yo quiero esto, quiero que el alimento me ayude a sanar y a ayudar a las personas, decidió Lucía. Se anotó en la universidad y se encontró estudiando una carrera que le generó más preguntas que respuestas, se quedó con ansias de entender, no íbamos a sanar, íbamos a contar calorías, daba lo mismo los huevos comunes que los de granja, todo era muy vacío de información, recuerda una Lucía inquieta y ávida de búsqueda de información. Entonces al llegar a la mitad de sus estudios le dijo a sus padres que iba a dejar la carrera para comenzar a estudiar medicina china. A sus padres les pareció una locura y que nadie le iba a reconocer el título. Le aconsejaron que terminara lo que ya había comenzado y luego estudiara lo que quisiera. Para cuando terminé yo ya estaba de novia, medio para casarme y después tener hijos y como que nunca llegué a estudiar la carrera como me hubiera gustado y con el tiempo que tenía en esa época. Pero bueno, fui haciendo posgrados, cuenta Lucía, que sin darse cuenta terminó la carrera de nutrición con el mejor promedio, no era algo que ella buscara, ella solo quería terminar la carrera lo antes posible para comenzar la búsqueda de lo que la apasionaba de verdad, y en ese estudiar para terminar se llevó el premio al mejor promedio. En paralelo Lucía daba clases de yoga y compraba cuanto libro le atraía que le diera más información para entender nuestro cuerpo. Estamos acá para hacer algo significativo Mientras trabajaba en consultorios le sucedía que la mayor parte de sus pacientes iban a la consulta porque querían bajar de peso y no le divertía, se fue dando cuenta de que la aplicación de su carrera no iba por eso lado y empezó a notar que lo que en verdad la conmovía era la posibilidad de acompañar a mujeres que estaban buscando un embarazo. Cuando Lucía tenía 24 años perdió a su único hermano de 21 años que murió en un accidente de auto. Fue una herida tan grande y de un profundo dolor lo que despertó en ella el fuerte deseo de ser madre, de formar una familia y de que todas las mujeres también pudieran dar vida. Han pasado los años y aún le cuesta hablar de su hermano sin derramar lágrimas que brotan directo desde su corazón, pero pudo transformar el dolor en un servicio que le dio valor a su vida acompañando a las mujeres en su deseo de ser madres. Fue ayudar a esas personas, que tanto lo desean, a tener un hijo cuando mis viejos lo habían perdido. A mí me cambió mucho la vida lo de mi hermano, me pareció que estamos acá para hacer algo significativo sino ¿para qué? y esto para mí es muy significativo y agradezco poder hacerlo, abre su corazón Lucía. Empezó un poco por casualidad, tenía una alumna de yoga que estaba buscando hacía años un embarazo y realizaba tratamientos sin éxitos. Lucía le aconsejó realizar algunos cambios en sus hábitos para acompañar el tratamiento y le sirvió. Empezó a ayudar a amigas de ella, a conocidas, y los resultados positivos la fueron motivando. ¿Qué quiero hacer si tengo la posibilidad de elegir de nuevo? A ella, como a miles de personas, la extensa cuarentena la llevó a replantear su trabajo, ya no iba más al consultorio ni daba las clases de yoga, ahora todo se había vuelto virtual. Fue como un parate verdadero que me habilitó a tener mucho tiempo libre y a decir, realmente, ¿qué quiero hacer si tengo la posibilidad de elegir de nuevo?. Y bueno lo que más me motiva y amo es esto, que las mujeres puedan recuperar mucha salud y que eso florezca en embarazos, recuerda Lucía, y así fue cuando abrió su cuenta de Instagram Yoga Fértil y le dio comienzo a lo que es hoy. Fue por puro amor y tener tiempo libre. Y empezaron a decirme sí, quiero las clases de yoga, me sumo. Eran todas mujeres que necesitaban hacer algo con su cuerpo porque no se le daban los embarazos. Y al mismo tiempo dije que sepan que acompaño desde la alimentación y ahí empecé a tener pacientes también, cuenta. Todas tienen en claro que quieren prepararse desde su cuerpo, desde su corazón, conectar con su confianza de nuevo, asegura Lucía. Me acuerdo empezar a tener pacientes que a los tres meses, fueron modificando la calidad de los óvulos y quedaron embarazadas. Todo eso me seguía motivando y empecé a armar talleres, recuerda Lucía. El camino de cada una no lo podemos saber El yoga que Lucía practica no va por el lado de la religión, ella no repite mantras, ni menciona un dios hindú, lo hace desde un lugar puramente para el bienestar, para sentirse bien con el cuerpo. Lo empezó como algo que salió de su corazón y que poco a poco se fue transformando en un trabajo. Hoy continúa con la atención online para que cada mujer pueda seguir según su ritmo. También sumó un plan de acompañamiento de siete semanas junto a una psicóloga donde reúnen nutrición, yoga y psicología a todas las mujeres que buscan un embarazo espontáneo o por tratamiento médico. Ella no reemplaza la consulta médica, acompaña el proceso, incluso muchos médicos aconsejan a sus pacientes acompañar el tratamiento o la búsqueda del embarazo con las clases de Lucía para ir preparando su cuerpo para la gestación. Estoy haciendo lo que más amo y eso genera alegría en otras personas. Esto hay que hacerlo para las mujeres que están buscando embarazarse porque por un lado te fortalece el cuerpo, te sentís sana, fuerte, y al mismo tiempo te da calma, que es justamente lo que no tiene una mujer que está buscando un embarazo y no lo logra. Porque empiezan a ver su cuerpo desde afuera como uy esta cosa no funciona, no sé o está fallada, es como que se disocian del cuerpo, explica Lucía. Tuvo una alumna que no respondía a los tratamientos, su médica le dijo que su próximo paso debía ser la subrogación de vientre. Cuando se lo contó a Lucía, ella le propuso hacer primero unos cambios en su alimentación y sus hábitos, comenzaron a sanar un frío interno que ella tenía y fue ganando confianza en sí misma. La alumna le propuso a su médica volver a intentar un tratamiento, para su sorpresa los estudios arrojaron que la calidad de sus óvulos y embriones eran mejor que hacía tres años atrás. El tratamiento no funcionó pero ella insistió en volver a intentar y finalmente quedó embarazada. Pero también hay casos donde el tan ansiado embarazo nunca llega. Yo soy de origen vasco y los vacos tenemos la fama de que si les decís que no se puede van a buscarle la manera de que se pueda. Entonces cuando realmente no se puede a mí me frustra horrores, admite Lucía. Pero asegura que son mujeres que no lograron un embarazo pero que se quedan con un conocimiento de su cuerpo importante, y han mejorado su salud. Algunas adoptaron y me dicen que entendieron que todo las llevó a ese punto y está perfecto así. Hay casos que siento que tenían que ser así porque entonces no se darían las adopciones que son una maravilla. El camino de cada una no lo podemos saber, pero también está bueno que ellas sientan que han agotado estas alternativas y que tengan una mejor salud para maternar porque necesitás conocer y cuidar tu salud para ser mamá de la forma que sea, concluye Lucía. Más notas de Historia Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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