23/02/2026 20:30
23/02/2026 20:25
23/02/2026 20:25
23/02/2026 20:25
23/02/2026 20:25
23/02/2026 20:25
23/02/2026 20:23
23/02/2026 20:22
23/02/2026 20:22
23/02/2026 20:21
Buenos Aires » Infobae
Fecha: 23/02/2026 18:52
Amcham, la cámara de empresas de EEUU en Argentina, analizó las consecuencias que podrían tener para la economía local del fallo de la Corte Suprema de ese país contra los aranceles que impuso el presidente Donald Trump. En primer lugar, es importante señalar que el acuerdo bilateral recientemente firmado entre Argentina y Estados Unidos contiene compromisos que trascienden la cuestión arancelaria. El fallo judicial, en principio, no debería tener incidencia directa sobre dicho acuerdo, entendemos que quizás amerite algún ajuste adicional. El mismo se encuentra pendiente de aprobación legislativa en Argentina y de notificación institucional ante el Congreso estadounidense, destacó la entidad que preside Mariana Schoua, titular de Aconcagua Energía Generación. Amcham destacó que la noticia se da en un escenario dinámico que requiere seguimiento cercano, sobre todo porque el acuerdo bilateral no está aún en pleno en vigor y podría haber ajustes regulatorios adicionales por parte de la administración estadounidense. El fallo judicial, en principio, no debería tener incidencia directa sobre el acuerdo, entendemos que quizás amerite algún ajuste adicional La cámara insistió con la importancia de brindar previsibilidad al comercio y de consolidar marcos institucionales estables que fortalezcan la integración económica entre ambos países. En ese contexto, se detalló que con respecto al impacto comercial, las importaciones futuras desde Argentina pueden tener dos tratamientos: - El acuerdo implica la eliminación por parte de Estados Unidos de aranceles recíprocos sobre 1.675 productos, junto con el otorgamiento del trato arancelario de Nación Más Favorecida (NMF). A esto se suma la ampliación sustancial del cupo de importación de carne bovina al mercado estadounidense. Estos temas permanecen vigentes. - Los otros productos exportados a EEUU, tendrían un recargo temporal del 10% ad valorem bajo la Sección 122 que se suma a los aranceles previos al 2 de abril. Esta herramienta está prevista por la legislación federal para situaciones de desequilibrios en la balanza de pagos y tiene carácter transitorio (hasta 150 días, salvo extensión por ley del Congreso), y con efecto a partir del 24 de febrero de 2026. Cabe destacar que el recargo contempla múltiples excepciones incluyendo energía, ciertos productos agrícolas, farmacéuticos, minerales críticos, bienes aeroespaciales y otros sectores estratégicos lo cual atenúa su alcance generalizado y los productos alcanzados por la section 232. Respecto de eventuales reembolsos derivados del fallo judicial, su determinación quedará en manos de tribunales inferiores y, en principio, aplicaría únicamente a los demandantes involucrados, en la medida que lo hayan solicitado. Medida polémica La aplicación de un arancel general del 15% impulsado por la Casa Blanca tras una decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos ha modificado de manera sustancial la estructura comercial internacional, provocando incertidumbre en la relación bilateral entre Argentina y Washington y recalibrando los beneficios relativos entre los socios comerciales del país norteamericano. La medida, tras ser elevada desde un 10% inicial, se convirtió en el eje de una nueva política comercial de base, desplazando esquemas previos y afectando acuerdos bilaterales ya en vigor. Argentina había logrado semanas antes un margen diferencial mediante un acuerdo bilateral de comercio e inversiones. Ese espacio de ventaja, sin embargo, quedó erosionado cuando la administración estadounidense optó por el nuevo sistema de tributos generalizados, otorgando mejores condiciones relativas a países que antes soportaban cargas mayores. Carne e incertidumbre El presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina, Fernando Landa, explicó hoy en Infobae en Vivo que, pese al contexto adverso, la carne bovina argentina no será alcanzada por los nuevos gravámenes como resultado de una disposición adoptada durante el gobierno de Donald Trump. Esta excepción responde a la política estadounidense denominada affordable beef, cuyo objetivo es garantizar abastecimiento interno a precios razonables. Según Landa, la aplicación de la sección 122 del código estadounidense permite a la administración de Washington aplicar aranceles si se detectan desequilibrios en la balanza de pagos. No obstante, la carne bovina quedó excluida debido a su consideración estratégica, y las 80.000 toneladas de cuota autorizadas para Argentina no se verán afectadas. Landa precisó: La carne está incluida dentro de una política llamada affordable beef, orientada a garantizar a los estadounidenses un consumo suficiente y a precios razonables. Por este motivo, la aplicación de la sección 122 excluye a la carne bovina argentina de los nuevos aranceles. En contraste, los productos fuera del rubro cárnico no gozan de la misma protección. Según el titular de la Cámara, una proporción significativa de los envíos argentinos se encuentra actualmente alcanzada por la sección 232 y distintos cupos, lo que incrementa la volatilidad y dificulta prever el futuro de la relación bilateral. En especial, la posición de Argentina se puede alterar frente a competidores que ahora mejoran su situación arancelaria. Landa ilustró el caso de China: el país asiático, que llegó a soportar aranceles superiores al 100%, pasaría a un gravamen combinado cercano al 18% con el nuevo régimen. Esta reorganización reduce las ventajas de países que, como Argentina, habían negociado condiciones favorables, y mejora la situación de aquellos que previamente soportaban cargas elevadas. A su vez, aliados tradicionales de Estados Unidos como el Reino Unido, la Unión Europea y Japón quedan expuestos, al perder parte del trato preferencial logrado en anteriores negociaciones.
Ver noticia original