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  • LA MANITO QUE NO LLEGA AL FIN DE MES

    Concordia » El Heraldo

    Fecha: 23/02/2026 11:28

    El Gobierno provincial presentó con énfasis una supuesta mejora salarial para el personal de la Policía y del Servicio Penitenciario de Entre Ríos. Sin embargo, detrás de los números grandes y los titulares optimistas, la realidad muestra otra cosa: el impacto en el bolsillo sería mucho menor al anunciado. La clave está en la palabra utilizada oficialmente: actualización. En términos técnicos, actualizar no siempre significa sumar. En este caso, parte del anuncio implica la eliminación de dos adicionales ya existentes (códigos 101 y 133) y la actualización de otro (código 286), que el personal ya venía percibiendo. Antes del anuncio, un agente cobraba por esos conceptos un total de $175.880. Con el nuevo esquema, el mínimo anunciado asciende a $200.000. La diferencia real: $24.120. En las escalas más altas, el techo podría llegar a $350.000, generando una mejora mayor en términos nominales. Pero para la mayoría del personal operativo el que patrulla, el que custodia, el que enfrenta la realidad diaria el salto es apenas perceptible frente a la inflación acumulada. A esto se suma otra cuestión sensible: no quedó debidamente aclarado si los montos difundidos corresponden a cifras brutas o netas. La diferencia no es menor. Para cualquier trabajador, saber cuánto efectivamente se lleva en mano es lo que define si el anuncio es una recomposición o apenas un maquillaje contable. También se señala que la suma sería no remunerativa y no bonificable, lo que implica que no impacta en otros adicionales ni en el cálculo jubilatorio, ni consolida la carrera salarial a largo plazo. En otras palabras, no fortalece estructuralmente el salario. El mensaje oficial habla de cifras que superan el millón de pesos en determinados casos. Pero cuando se desmenuzan los recibos, la realidad parece mucho más austera. Para quienes llevan más de 20 o 25 años de servicio, el reclamo no es simbólico: es concreto. Hablan de ingresos que no acompañan el costo de vida y de una brecha creciente entre el discurso y la realidad. En definitiva, el debate no es solo contable. Es político y social. Se trata del trato que reciben quienes sostienen el orden público, custodian instituciones y protegen a la ciudadanía. Cuando un gobierno anuncia un aumento con grandes titulares pero el efecto real es mínimo para buena parte del personal, la sensación que queda es de distancia entre la comunicación y la experiencia cotidiana. Cuidar a quienes cuidan no debería ser un eslogan. Debería reflejarse con claridad en el recibo de sueldo. Ads

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