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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 22/02/2026 20:03
Juliana Furia Scaglione volvió a hacer lo que mejor le sale: entrar a un lugar donde la regla no escrita suele ser el glamour clásico, y romper el molde sin pedir permiso. En la Gala del Festival de Viña del Mar 2026, la ex Gran Hermano caminó la alfombra roja con una apuesta estética que desentonó a propósito con el registro más tradicional del evento y, justamente por eso, terminó convertida en una de las figuras más comentadas de la noche. Mientras en la previa la gala suele llenarse de brillos, transparencias, siluetas princesa y vestidos de alto impacto más de manual, Furia eligió otro idioma. El suyo. Uno que mezcla dark glam, actitud rockera y un toque futurista. Tal como se ve en las imágenes que circularon desde Chile, la mediática apareció con un vestido largo negro, al cuerpo, de textura símil cuero y corte tubo, con una silueta que marcaba cada línea. Pero el elemento que lo volvió inolvidable fue el detalle que en realidad lo cubría todo: decenas (o cientos) de tachas plateadas distribuidas desde la capucha hasta el final de la falda, como una armadura urbana diseñada para una alfombra roja. La pieza tenía capucha incorporada, amplia y llamativa, también recubierta de tachas, enmarcando la cara como si fuese un casco de alta costura. Para completar el concepto, Furia sumó maxi anteojos oscuros de impronta futurista (en los primeros planos se nota incluso el relieve y el brillo del accesorio), un clutch rígido a tono y el resto de los complementos alineados con la misma estética. La elección no fue casual: el look llevó la firma de la estilista y diseñadora Ana Fidalgo, tal como se destacó en las coberturas que siguieron minuto a minuto su paso por la pasarela. En síntesis, una apuesta dark glam con guiños grunge y rockeros que, en un evento de etiqueta, funcionó como una declaración de identidad. En el móvil desde la alfombra roja, la propia Furia explicó el detrás de escena de la elección y admitió que hubo dudas antes de definirlo para una gala de semejante exposición. No sabíamos si traer este vestido o no porque para una gala tan importante se busca otro estilo de vestimenta, pero también es mucho lo que marco yo: lo rockero, lo grunge, sostuvo. Y sumó, agradecida por la recepción: Venir a una gala como esta, que es chilena pero también latinoamericana, es muy importante para mí como mis pasitos de estrella de reality show. El mensaje fue directo: su estrategia no fue adaptarse, sino mostrarse como es en cada aparición pública. El impacto también tuvo una lectura de contexto. En los últimos meses, su presencia mediática en Argentina había bajado el volumen, pero el motivo quedó claro con este viaje: Furia viene construyendo una etapa de proyección internacional gracias a su participación en la televisión chilena. Según se contó, su paso por El internado, el reality emitido por Mega, le abrió una nueva puerta y un público distinto. De hecho, ella misma dejó una frase que alimentó expectativas sobre lo que viene: Todavía nos queda la final, así que hay que esperar un poquito más. Y cuando le preguntaron por la posibilidad de seguir trabajando o incluso instalarse en Chile, no cerró ninguna puerta: Me encantaría. Hasta abril estamos con lo que es el internado pero bueno, después. Furia apareció como una figura que entiende el show, que lee la escena y que sabe que un look puede ser titular, tendencia y conversación. Además, no llegó sola: se la vio en distintos momentos acompañada por figuras locales y compartiendo el evento con gestos de buena onda, fotos y saludos, incluyendo una imagen donde se la ve abrazada y posando con otras invitadas. En varias historias, el vestuario se repite como sello y también como personaje: capucha, tachas y gafas como si fueran parte inseparable de una identidad escénica.
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