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  • Un análisis de sangre permite detectar el Alzheimer con un 94,5% de precisión, según un estudio

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 22/02/2026 17:33

    La detección precoz del Alzheimer mediante análisis de sangre representa una esperanza en el abordaje médico de una de las enfermedades neurodegenerativas más prevalentes del planeta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) proyecta que el número de personas que convivirán con demencia pasará de los actuales 57 millones a 139 millones en el año 2050. Este crecimiento acelerado sitúa al Alzheimer, que ya representa entre el 60% y el 70% de los diagnósticos de demencia, en el centro de las prioridades sanitarias globales. Frente a ese escenario, recientes investigaciones destacan un avance que promete modificar drásticamente las estrategias de diagnóstico, anticipando la posibilidad de intervenciones personalizadas y menos invasivas. El desarrollo de análisis de sangre capaces de detectar signos tempranos del Alzheimer se aleja definitivamente de la categoría de hipótesis y se acerca al terreno de lo concretamente aplicable. Un estudio clínico realizado en España sobre una cohorte de 200 pacientes mayores de 50 años, todos con síntomas, comprobó la eficacia de la proteína p-tau217 como biomarcador en sangre para la identificación de la enfermedad. Los resultados, publicados en Journal of Neurology, revelaron que la precisión diagnóstica de los médicos pasó del 75,5% al incorporar únicamente evaluación clínica, a un notable 94,5% tras añadir los datos de la proteína p-tau217. Este hallazgo abre un camino hacia el diagnóstico a partir de una sencilla muestra de sangre, con un impacto directo sobre la práctica clínica. El trabajo fue liderado por Jordi A. Matías-Guiu, de la Universidad Complutense de Madrid. Los investigadores no solo midieron la exactitud de los diagnósticos, sino también la seguridad de los profesionales en sus decisiones. El análisis de sangre provocó un cambio en el diagnóstico en alrededor de uno de cada cuatro pacientes. Aquellos que, bajo criterios clínicos tradicionales, recibían una presunción de Alzheimer, resultaron tener otras afectaciones, mientras que la prueba permitió identificar casos que inicialmente se atribuían al envejecimiento normal. La confianza de los médicos en su diagnóstico creció de 6,90 a 8,49 en una escala de 10 puntos. La innovación no se limita al diagnóstico inicial, sino que se extiende a todas las fases del deterioro cognitivo. La proteína p-tau217 mostró eficacia en la detección de diferentes etapas, desde las manifestaciones leves de pérdida de memoria hasta cuadros avanzados de demencia. El método se posiciona como una vía menos invasiva y más precisa para abordar una enfermedad que impacta a millones de personas y sus familias en el mundo. Validación científica y proyección internacional Días antes de la aparición de este estudio, una extensa revisión publicada en la revista Nature y compartida por el cardiólogo Eric Topol reforzó la relevancia de la proteína p-tau217 como biomarcador determinante para el Alzheimer. Dirigida por Henrik Zetterberg, de la Universidad de Gothenburg, junto a Barbara Bendlin de la Universidad de Wisconsin-Madison, la investigación se apoyó en múltiples trabajos para sostener la hipótesis de que la p-tau217 plasmática permite capturar con precisión información relevante sobre los procesos neurodegenerativos que subyacen al Alzheimer. El artículo remarca que las tecnologías biomoleculares optimizadas habilitan la detección de moléculas relacionadas con daños neuronales incluso en concentraciones ínfimas en sangre. Esto no solo amplía el repertorio de métodos no invasivos, sino que acelera el acceso de los pacientes a tratamientos y ensayos clínicos específicos, fortaleciendo la medicina de precisión. De acuerdo con los científicos firmantes, los biomarcadores basados en biofluidos han transformado la investigación y la atención de las enfermedades neurodegenerativas, aportando información sobre las bases moleculares de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias neurodegenerativas. Este avance repercute en la posibilidad de orientar intervenciones mucho antes de la aparición de los primeros síntomas clínicos manifiestos. El rol clave de los biomarcadores en la medicina personalizada La Fundación Pasqual Maragall, dedicada a la promoción de la investigación en Alzheimer, resalta la función estratégica de los biomarcadores. Según su definición, los biomarcadores son indicadores biológicos que se emplean para medir y analizar procesos corporales normales, condiciones patológicas o respuestas a tratamientos médicos. El papel de estos indicadores es fundamental: facilitan la identificación temprana del Alzheimer, mucho antes de que el paciente o sus familiares adviertan el primer deterioro funcional. Además, permiten monitorizar la evolución de la enfermedad en el tiempo, así como evaluar la eficacia de los tratamientos experimentales o aprobados. Esta información resulta imprescindible para personalizar estrategias terapéuticas y ajustar los recursos según el perfil biológico de cada paciente. La concreción de metodologías accesibles, basadas en un análisis de sangre sencillo, puede transformar la atención a millones de personas y mitigar el enorme impacto socioeconómico que la demencia provoca en sistemas de salud y entornos familiares. Los estudios recientes muestran que, al medir p-tau217 en sangre, los médicos ganan precisión diagnóstica y confianza clínica, elementos decisivos para un tratamiento oportuno. El desafío mundial del Alzheimer y los caminos que se abren La detección precoz se convierte así en el eje central de la batalla contra el Alzheimer, una enfermedad cuyo peso recae tanto en las personas afectadas como en las familias y cuidadores. La cifra de 57 millones de casos actuales no solo implica una carga sanitaria, sino un desafío humano de enorme escala. La proyección de la OMS para 2050 advierte sobre una tendencia ascendente que demanda intervenciones eficaces, preventivas y sostenidas. Al poseer herramientas basadas en biomarcadores plasmáticos, la medicina avanza hacia el diagnóstico antes de la fase clínica, permitiendo una derivación más temprana a tratamientos y programas de contención. Si la exactitud alcanzada por el análisis de p-tau217 se consolida en la práctica rutinaria, millones de diagnósticos podrán realizarse con mayor rapidez y menor invasividad. La evidencia acumulada por las investigaciones lideradas en Europa y Estados Unidos legitima esta vía como referencia para la medicina global. El presente y futuro del abordaje del Alzheimer pasarán, en parte, por la implementación de estos métodos analíticos y la integración de biomarcadores en los algoritmos diagnósticos y pronósticos, orientando cada vez más la atención hacia las necesidades y perfiles individuales.

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