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  • Carlos Caco Cabrera: Un hombre de club que lleva más de 35 años en el Centro Bancario de Gualeguay

    Gualeguay » Debate Pregon

    Fecha: 22/02/2026 12:25

    Carlos Caco Cabrera: Un hombre de club que lleva más de 35 años en el Centro Bancario de Gualeguay Carlos Caco Cabrera, un nombre conocido entre los integrantes del Club Centro Bancario de Gualeguay, ha dedicado gran parte de su vida al fútbol y al servicio de la institución. A pesar de estar jubilado, se desempeña como utilero y ayudante del club, contribuyendo con su esfuerzo y dedicación al buen funcionamiento del equipo y las actividades relacionadas. Esta es su historia, una historia de compromiso, amor por el club y trabajo silencioso pero fundamental para el desarrollo de los jóvenes deportistas. Desde hace aproximadamente 4 o 5 años, Carlos Cabrera ocupa el puesto de utilero en el club. Aunque es una función que podría parecer secundaria para muchos, su trabajo es esencial en el día a día de la institución. Vengo todos los días de 8 a 10 de la noche, incluyendo los fines de semana. Preparo el equipo, coordino la ropa, limpio si es necesario y me aseguro de que todo esté listo para el partido, explica con una sonrisa. Pero su labor no termina ahí. Durante los partidos, su tarea se intensifica, ya que debe organizar y coordinar la ropa de las diferentes categorías (sexta, séptima, cuarta, quinta, primera y tercera) junto con los técnicos. Además, una de sus responsabilidades más importantes es llevar la ropa a lavar y, al finalizar los partidos, controlar que no falte nada y llevarla a la lavandería. Lo que mueve a Carlos a seguir realizando estas tareas es más que una simple cuestión de trabajo. A pesar de que no vive de esto, ya que su jubilación y otro trabajo lo sustentan, lo hace por gusto y por su conexión personal y familiar con el club. Soy fanático de Bancario. Mis hijos jugaron aquí, y mi mujer también es hincha. Mi hijo Gonzalo y mi otro hijo Nacho salieron campeones con las inferiores y uno de ellos también con la primera. Yo vengo al club desde que mis chicos eran pequeños, hace ya 35 años, comenta con evidente emoción. Carlos Cabrera tiene un vínculo profundo con la institución. No solo como padre, sino también como miembro activo del club, habiendo desempeñado roles en distintas áreas a lo largo de los años. Antes de ser utilero, fui ayudante de campo y hasta técnico de las inferiores. También colaboré en la cantina y con la recaudación de fondos para los viajes de los chicos, cuenta. Su dedicación al club es incuestionable, y su pasión por el fútbol y la actividad social del club lo mantiene en actividad. A pesar de su cansancio, Carlos destaca que la tarea que realiza le gusta y lo entretiene. Es un trabajo cansador, sí, pero me gusta porque me permite estar con los chicos, y eso es lo que más disfruto, señala. El amor por el club y la historia personal que tiene con él es lo que lo motiva a continuar trabajando en esta función, sin esperar una retribución económica significativa. Lo hago porque me gusta. No es el dinero lo que me impulsa. Soy jubilado, tengo otro trabajo y no dependo de esto. Lo hago porque el club es mi vida, porque tengo una conexión con la institución y con los chicos, explica con sinceridad. El cuidado de la indumentaria es otro de los aspectos que Carlos cuida meticulosamente. Como el club tiene los colores blanco y verde, asegura que la ropa blanca es especialmente delicada, y que debe prestarse especial atención para evitar que se manche, especialmente con el pasto de las canchas. Lavar la ropa nueva es todo un desafío. Tienes que usar un buen lavarropa industrial, pero a veces el olor se queda en la ropa, y no tenemos el espacio adecuado para colgarla, comenta. A lo largo de su tiempo en el club, Carlos ha sido testigo de varios cambios. Ha visto cómo algunos presidentes y miembros de la comisión directiva han sido exigentes con su trabajo, pero siempre valora que, en general, todos han sido personas de buen trato. Algunos son más exigentes que otros, pero todos son buena gente. He tenido una buena relación con todos los que formaron parte de la comisión, asegura. A pesar de su dedicación y años de servicio, Carlos es tajante: no cambiaría su lugar en el club, y aunque podría recibir ofertas de otros clubes, no se iría por una cuestión económica. Si me ofrecieran más plata en otro club, no lo haría. Yo ya estoy jubilado, tengo otros trabajos, y lo que hago lo hago por amor al club. No vivo de esto. Me gusta lo que hago, y eso es lo que me importa, expresa con firmeza. Carlos también hace un repaso sobre la importancia del club en su vida y la de su familia. Para él, Bancario es todo. No solo ha sido un espacio donde sus hijos crecieron como deportistas, sino también un punto de encuentro para su familia. Mis hijos jugaron aquí, mi mujer es hincha fanática del club, y yo también. Es una parte fundamental de mi vida, hace 35 años que estamos aquí, reflexiona. En resumen, la labor de Carlos Caco Cabrera es un ejemplo de compromiso, pasión y dedicación por el Club Centro Bancario de Gualeguay. Más allá de su rol como utilero, su historia refleja el verdadero espíritu de lo que significa ser parte de una institución deportiva: la conexión personal, el amor por el lugar y el trabajo constante y desinteresado por el bien común. A través de su trabajo silencioso, pero fundamental, Carlos contribuye al funcionamiento del club y al desarrollo de las futuras generaciones de futbolistas.

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