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Parana » 2 Florines
Fecha: 22/02/2026 11:10
Subsistir a la crisis: textil de Paraná enfrenta la baja venta de máquinas con el foco en un nicho de mercado 22/02/2026 Waldemar González Oxaran, de Entre Ríos Máquinas Textiles, asegura que la confección de indumentaria personalizada aumentó y les permite sostenerse. El negocio de la venta de máquinas e insumos está a pérdida hace seis meses. Advierte por la dificultad de competir contra las importaciones, coincide con la reforma laboral y reclama una reforma tributaria integral y una baja de tasas. Por Nahuel Amore El sector textil viene atravesando desde hace varios años una crisis aún mayor que otras cadenas de valor en la Argentina, por las particularidades del rubro. A la caída del mercado, la informalidad y la baja rentabilidad a niveles preocupantes, se sumó el incremento de las importaciones y la imposibilidad de salir a competir con la mochila de costos que cargan en sus espaldas. Waldemar González Oxaran, titular de una micropyme de Paraná, conoce bien el escenario y asegura que quien no hizo los ajustes necesarios a tiempo no puede subsistir, a pesar de que convalida las políticas de turno. Entre Ríos Máquinas Textiles es un comercio ubicado en calle Almafuerte al 119 de la capital provincial, que se dedica a la venta de máquinas de coser, bordar y cortar -sean domésticas o industriales-, además de brindar servicio técnico, asesoramiento y venta de insumos de mercería. Pero además, en el taller asociado a la firma, se especializaron en la confección de indumentaria personalizada, un nicho de producción que les está permitiendo cerrar balances y sobrellevar el contexto desafiante. Hay que salir a buscar el cliente, asegura el joven paranaense, otrora dirigente empresario provincial, quien cuenta con una estructura de 10 personas -contando socios- y atiende una demanda no sólo de Paraná y otros puntos de la provincia, sino también de Santa Fe. Según considera, los tiempos cambiaron y obligan a adaptarse a un mercado mucho más chico, con sobreoferta y caída del poder adquisitivo. A pesar de ello, confía en que lentamente la curva cambiará de sentido y ayudarán las reformas que están en el tapete. Sin embargo, reconoce que no habrá efectos inmediatos. Dificultades para competir El sector textil viene de una crisis profunda en el país. ¿Cómo finalizó tu empresa en 2025 y cómo se enfrentó, por ejemplo, a las importaciones? En el sector de fabricación de indumentaria sí pudimos avanzar hacia un camino de crecimiento porque nos estamos reacomodando en un nicho que no se ve afectado por el ingreso de productos importados en gran cantidad, a través de la confección propia. Siempre ingresaron, nunca estuvo restringida la importación, pero ahora se ve reflejada por un mayor volumen y una competencia directa ya que el usuario puede comprar de manera individual. Si bien existen las barreras arancelarias, el tipo de cambio más real que tenemos, que no está subsidiado como antes, muestra a las claras que el mercado interno estaba excesivamente caro. Bajaron algunos precios, pero muchos productos nacionales siguen sin poder competir Si bien entra un producto más económico en dólares del exterior, incluso con alguna barrera arancelaria, no alcanza para que la producción local sea competitiva, por los costos fijos que tiene. Creo que puede cambiar de la mano de las futuras reformas, que van a llevar un proceso amoldarse. Hablo de la reforma impositiva principalmente, más allá de la laboral que no creo que reduzca costos mes a mes para la empresa ya que es más para impulsar el empleo nuevo. Es más, creo que inclusive va a aumentar los costos, porque habrá que hacer un aporte extra que va a beneficiar a la hora de desvincular. Bajarán los costos si logramos una reforma impositiva importante, que nos va a poner un poco más en competencia. ¿Cómo encaró tu empresa este nuevo escenario mediante la confección propia? El producto personalizado no es reemplazado por la importación. Hablamos de la remera para el comercio, ropa de trabajo de empresas e industrias. Eso nos genera una expectativa de crecimiento para el año. Si bien es difícil competir por los costos de las materias primas como los rollos de tela o los costos laborales, encontramos ese nicho en localidades chicas y en industrias pequeñas. No es masivo. Hay que salir a buscar el cliente, salir a pelear y competir porque hay mucha competencia desleal. Costos y márgenes ajustados Ese crecimiento en volúmenes, ¿se traduce en un mejor balance para la empresa? ¿Hay rentabilidad? En la fábrica sí, porque a mayor volumen tenés mayor posibilidad de comprar materia prima y optimizar la hora hombre. No así en la venta al público de maquinarias o insumos de mercería. Eso sí se vio muy resentido, porque apareció mayor oferta e incluso estamos compitiendo contra los importadores que venden como minoristas. A pesar de que 2025 terminó con un 37% más de ventas respecto al 2024, con la necesidad de ser más competitivos y tener que bajar márgenes de ganancias, no se tradujo en una mejor rentabilidad. ¿Trabajan en algún punto a pérdida o con una línea de equilibrio muy fina? Los últimos seis meses, desde agosto hasta estos dos meses de 2026, se ha trabajado a pérdida. Se ha tenido que sacar de otras cajas para bancar la estructura. Con ese panorama, ¿cómo perfilan 2026? ¿Son optimistas o cautos? Quizás sea más una expresión de deseo que una realidad: creo que va a haber una leve curva ascendente cuando pase el verano. Enero y febrero siempre son meses duros para el comercio, independientemente de la macro y de la coyuntura. En marzo y abril, quizá empieza a reactivarse. Tengo la esperanza y el foco lo pongo en que no es un año de elecciones, sino de cambios, en el que la ley de presunción de inocencia puede generar inversión privada, que se vuelque dinero y traccione un poco. ¿Cómo está la demanda local en Paraná y alrededores? ¿Qué termómetro tienen de los clientes? Lamentablemente en la ciudad de Paraná se ve que es una ciudad pobre en la capacidad de consumo. Lo comparo con localidades más chicas de la costa de Uruguay, donde colegas, con la misma estructura y precios, tienen la posibilidad de tener márgenes mejores y sus ventas no se han visto tan resentidas. La gran mayoría está vinculado al Estado o son empleados de comercio, y están por debajo de la línea de la canasta básica del Indec. Eso le genera una capacidad de compra muy baja, con un consumo muy selectivo. Demanda de máquinas textiles ¿Hay nuevos emprendedores que demandan máquinas o quiénes compran? No se ve como en otros años el emprendedor con intenciones de generar un nuevo ingreso. No es por falta de ganas. Durante mi participación en cámaras empresarias, vi cómo se fomentaba el emprendedorismo a fuerza de subsidios. Los emprendedores hoy ya no tienen esos estímulos. Hoy ya no están más esos estímulos y muchos de nuestros clientes, sobre todo cooperativas, se generaron a través de estímulos donde el mismo Estado era comprador de esos productos. Es gente que no se capacitó en marketing, en salir a buscar clientes y ser competitivos. Hoy todo eso se está cayendo y resiente nuestro mercado local. Por ello, entre nuestros clientes están los que tienen que hacer la compra obligada porque es un reemplazo de una máquina y ya está dentro de un emprendimiento y la está luchando. Paraná tiene como agravante que tampoco tenemos un cliente fiel que compre local. Pero hoy el mercado cambió y desde un teléfono celular cualquiera puede hacer un pedido por Mercado Libre Seguro, sin dudas. Cualquier usuario que necesite comprar, está buscando precio. Resigna calidad y servicio postventa. El punto es que la máquina de coser no es un electrodoméstico común ni tampoco un producto de uso directo. Es una herramienta de trabajo que requiere capacitación y comprar el producto indicado. Mucha gente, ignorando eso, se atreve por ahorrar algún peso a comprar de manera online y después termina resultando incómodo, sin servicio postventa y se arrepiente de esa mala compra. Competimos por esta nueva modalidad de comercio con todo el país. ¿El diferencial de ustedes es el asesoramiento? Exactamente, porque entendemos la máquina de coser como una herramienta de trabajo. Es importante el asesoramiento preventa y sobre todo el postventa. ¿Las marcas que se venden son todas importadas o hay alguna de fabricación nacional? No existe fabricación de máquinas de coser a nivel local. Hasta hace algunos años se fabricaba una máquina doméstica en Córdoba, pero dejó de ser competitiva. No es como la década del setenta. En la actualidad, desde los noventa, todo es importado. En otros rubros suele ser China el mayor proveedor, ¿qué sucede con las máquinas textiles? Todo se hace en China, pero hay muchas marcas que según los costos de fabricación, tienen sus plantas en Singapur, Tailandia, India. Pero sí diría que el 80% es todo China. ¿Hay demanda de reparación y mantenimiento de máquinas? Como en toda época de crisis y de poca capacidad de consumo, sube la demanda del servicio técnico de reparación. Muchos quieren rescatar una máquina vieja, pero como un teléfono celular o cualquier otro producto, la gran mayoría quedan obsoletos para las telas de ahora o la exigencia de un producto de calidad comercializable hoy. De todos modos, el servicio técnico se mantiene, inclusive va creciendo, pero sufre lo mismo que el producto nuevo. Hay que reducir costos, bajar márgenes porque el mercado está resentido y la gente no valida cualquier precio como antes. Con la necesidad de ser competitivos, hay que bajar costos. Contexto macro y reformas ¿Qué perspectivas trazan en el mercado a partir de las reformas? ¿Considerás como muchos empresarios que no va a tener un efecto inmediato? La reactivación no va a venir de la emisión o de la obra pública, como en otros momentos. Hoy se esperan inversiones privadas. La inversión privada va a llegar cuando la gente tenga seguridad jurídica al sacar la plata debajo del colchón. Tampoco creo que estas nuevas reformas, si se aprueban, tengan un efecto inmediato. Van a ir de la mano de una nueva validación del rumbo político. Esto va a llegar después de las próximas elecciones, que va a reconfirmar el rumbo de la línea. Ya pasó en la época de Macri con las empresas que vinieron y se fueron. Es un camino de espinas, largo de recorrer. Entiendo que cuando pase esta época de verano va a haber una leve curva ascendente, pero no a niveles de otra época. Va a seguir siendo un año duro y lamentablemente muchas empresas van a ir quedando en el camino. Particularmente con esta reforma laboral, ¿ves algún alivio en los costos de comercios y micropymes como ustedes? La reforma laboral trae algo de alivio a la hora de desvincular y equilibra un poco la balanza entre los derechos y obligaciones del empleado y el empleador. También trae un poco de oxígeno porque las relaciones laborales, como cualquier vínculo, se desgastan de cualquiera de los lados. Tanto el empleado como el empleador tienen diferentes intereses. El empleador entiende que el empleado tiene que terminar su vínculo si está agotado y retirarse con lo que corresponde. El empleado entiende que, cuando ya no tiene ganas de trabajar y siente que cumplió un ciclo, debe irse con una indemnización y busca una salida a través de un costo que el empleador no tiene posibilidades de afrontar, mucho más en situaciones de crisis. Qué mejor que una ley que prevenga estas situaciones y genere una especie de caja para que no sea un perjuicio para la empresa. Mencionaste la necesidad de bajar costos y márgenes para sobrevivir. ¿Tienen margen las empresas chicas para ser aún más eficientes? Vivíamos en una economía anabolizada en la que se creó mucha competencia. Hoy con un mercado más chico, sobra oferta. Es duro, es difícil Querés decir que no van a resistir todos. No van a resistir todos ante un mercado que volvió al llano, que está muy fría y que de a poco debería ir empezando a calentarse. No va a haber mercado para todos los que estábamos, sobre todo pymes y comercios. Se están viendo los cierres de plantas como Fate, con casi mil empleados, y otras que están en momentos de concurso, de quiebra, con cheques rechazados. ¿Y eso no te genera ruido como empresario que mira más allá de su sector? Por supuesto que hace ruido. Lamentablemente es un efecto contagio de manera negativa. Se genera miedo. El que puede, trata de cerrar o de achicarse antes de perder todo. Y a nivel local, también acá se ve: basta con ir por el shopping, la peatonal o calle Almafuerte donde los comercios van cerrando. Lo que pasa es que hay poca estructura. Estábamos acostumbrados a una economía de sobreconsumo, donde la plata quemaba y no quedaba otra que consumir. Eso generaba movimiento y que en poquito tiempo una empresa, una pyme, un comercio, un emprendimiento, obtuviera ganancias y se vea rentable. En los libros y en el mundo eso no es real. Una empresa tiene que madurar entre dos y cinco años para empezar a obtener ganancias. Costo financiero y reforma tributaria ¿Cómo evaluás la política de tasas de interés actual que impacta en las pymes y micropymes? Las tasas de interés no son acordes a lo que marcan los números de inflación. Siguen siendo caras, inclusive la financiación con tarjeta de crédito. A su vez se agrava porque se ha hecho un torniquete, porque a la gente ya no le alcanza para pagar la cuota, está completamente endeudada. Eso genera un consumo selectivo y sobrevive. La financiación así no sirve y tampoco la financiación para bienes de capital o reinversión de las empresas. Son tasas altas por arriba del 50%, que no sirven porque después cómo se responde si no tenés consumo, venta ni circulación. ¿Quién subsiste? Hoy más o menos está subsistiendo el que acumuló stock y se está animando a venderlo a un precio de compra histórico o con un margen muy bajo. Pero eso es para sostener la agonía y pasar el momento. Una industria o una empresa ordenada en los números está pudiendo subsistir si hizo los ajustes necesarios. Quien se comió el dinero y se financió con cheques a 30, 60, 90 días, la está pasando mal y se está cayendo. El debate actual es por una reforma tributaria nacional. Ahora bien, ¿qué piden para morigerar la carga tributaria provincial y municipial? La mayor carga impositiva y lo que más distorsiona la cadena de valor son los impuestos provinciales y municipales. Nos afecta la sobre imposición. Por dar un ejemplo: si cobro una acreditación de Tarjeta Naranja, tenés el IVA e Ingresos Brutos que te cobran, además de tenés retención de Ingresos Brutos por Sirtac por transacción electrónica, y tenés retención municipal. Es una doble imposición. En la mayoría de los casos quedás con crédito a favor. Es lo más distorsivo en toda la cadera de valor porque se va superponiendo. No así con el IVA que, dependiendo de la condición fiscal, se puede ir trasladando. Pero lo que son los impuestos provinciales y municipales están complicando un poco los precios finales de los productos.
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