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Concordia » Saltograndeextra
Fecha: 22/02/2026 11:01
La Justicia Federal de Gualeguaychú desarticuló un sofisticado plan criminal orquestado por el capo narco Leonardo Airaldi para asesinar al ministro de Seguridad provincial, Néstor Roncaglia, y al juez federal de Paraná, Leandro Ríos. La trama, revelada por un informante dentro del sistema penitenciario, incluía el despliegue de sicarios internacionales y métodos extremos para la desaparición de los restos. La investigación, basada en el testimonio de un recluso informante, reveló que Airaldi habría ofrecido la suma de 40.000 dólares por cada objetivo. El plan para atentar contra el juez Ríos contemplaba un ataque durante sus vacaciones en el balneario uruguayo de Punta del Este, aprovechando la supuesta vulnerabilidad del magistrado fuera del país. En el caso de Roncaglia, el sicariato se planificó para el territorio argentino, específicamente durante sus traslados en motocicleta hacia una quinta en las afueras de Paraná. Los detalles escalofriantes incluían el uso de dos vehículos para la operación: uno para los sicarios uruguayos y otro para transportar un tacho con cal viva. Esta sustancia corrosiva tenía como fin consumir los tejidos orgánicos de las víctimas en pocas horas para evitar el hallazgo de los cadáveres. Tras conocerse estos datos, la Gendarmería Nacional allanó la Unidad Penal 9, donde se secuestraron teléfonos celulares y cocaína que probaban el poder de mando de Airaldi desde su celda. Respuesta institucional y medidas de protección El ministro Néstor Roncaglia confirmó públicamente que las bandas criminales le estaban realizando tareas de inteligencia desde la cárcel, conociendo con exactitud sus movimientos diarios. «Sabían todos mis movimientos, cuándo salía de mi domicilio y hacia dónde me dirigía», sostuvo el funcionario, quien notificó de inmediato al gobernador Rogelio Frigerio y al Ministerio de Justicia de la Nación. A pesar de las amenazas, el ministro continúa con su agenda oficial, refrendando decretos administrativos según consta en los registros oficiales de la provincia. Por su parte, la situación del juez Leandro Ríos generó una preocupación que escaló hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El presidente del máximo tribunal y del Consejo de la Magistratura, Horacio Rosatti, mantuvo contactos directos con Ríos para coordinar el refuerzo de su custodia personal y la de su juzgado. En consecuencia, se ha dispuesto un esquema de seguridad extrema para ambos funcionarios y sus familias, dado que el juicio contra Airaldi por narcotráfico está previsto para iniciar este martes 24 de febrero en Paraná. Venganza narco y antecedentes de violencia El móvil principal del complot contra Roncaglia y el juez Ríos sería el resentimiento del líder narco ante el avance de las causas judiciales en su contra. Según el informante, Airaldi acusaba al juez Ríos de haberle «inventado una causa» y al fiscal Candioti (también blanco del plan) de tener «todo arreglado» para imponerle una condena de 15 años de prisión. Esta animosidad se extiende a Roncaglia, cuya trayectoria previa como jefe de la Policía Federal y de la división de Drogas Peligrosas fue fundamental para desarticular organizaciones como la de Airaldi. Este no es el primer atentado que enfrenta el hoy ministro; en el año 2013, Roncaglia sobrevivió a una emboscada en su casa de Olivos donde recibió dos disparos al resistirse a un ataque de delincuentes vinculados al narcotráfico. Sin embargo, la actual conspiración contra Roncaglia y el juez Ríos marca un precedente alarmante por su carácter trasnacional y el uso de recursos operativos desde el interior de las cárceles provinciales.
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