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  • Un plan de desarrollo productivo con mucho riesgo - Opinión - Elentrerios.com

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    Fecha: 22/02/2026 10:41

    Quizás las dos cosas sean reales al mismo tiempo. Distintos sectores de la economía argentina y distintas regiones geográficas del país transitan por carriles opuestos. Mientras que la acumulación de proyectos de inversión en las provincias petroleras y mineras tiene a la zona cordillerana con tasas de desempleo promedio apenas superiores a 4%, la provincia de Buenos Aires, donde se concentra gran parte de la producción industrial, muestra una tasa de desocupación de 7,7%, y Santa Fe de 7,2%. El contraste es el reflejo de la política productiva del gobierno, que impulsa el desarrollo de sectores que, a caballo de las ventajas competitivas que ofrece el país para la explotación de recursos naturales, atraen mucho capital, y deja de proteger a sectores que eran rentables gracias a la protección arancelaria y los subsidios. Con una mirada económica, la decisión de impulsar el desarrollo de los negocios en los que el país cuenta con ventajas competitivas hace sentido. Claro que no es simpático ver que una planta cierra y 920 empleados pierden su puesto de trabajo: llena las tapas de todos los medios, que lo relatan con horror. Lo que las estadísticas parecen mostrar, pero en los medios no se ve, es que, al parecer, los desarrollos en petróleo, gas y minería, atraídos por el RIGI, más que compensan esos puestos perdidos. En otros sectores, en otras geografías. La mirada político-partidaria nos hace perder la esencia del asunto. No se trata ni de promover un capitalismo desalmado y salvaje, ni de proteger a quienes cazan en el zoológico, cobrando a los argentinos precios desorbitados por productos de mediana calidad, gracias a la falta de competencia. Si un empresario cierra su planta, lo hace porque pierde dinero, no porque es desalmado. Si durante décadas la mantuvo abierta gracias a la protección (arancelaria, por ejemplo), no hizo mal: es lógico que el capital persiga la maximización del beneficio. Es lo natural. Esta semana, el foco se posó sobre el cierre de la fábrica de neumáticos Fate. La empresa dijo que pagaría todas las indemnizaciones que marca la ley, y también todas sus otras deudas. No debería ser motivo de horror, sino la consecuencia lógica, y en este caso bastante ordenada, de un proceso que promueve el Estado. Si producir neumáticos en Argentina no es competitivo y resulta en precios excesivos para los consumidores, es mejor que dejen de producirse y que compremos neumáticos importados. La apuesta del Gobierno es riesgosa: necesita que los empleos que se pierden en los sectores que cierran se ganen en los sectores que crecen. Muchos países que encararon este tipo de cambio estructural sólo pudieron hacerlo cuando aún no eran democracias. ¿Por qué? Porque en democracia los gobiernos cambian, y con ellos las prioridades. En otras palabras: si el ciclo de destrucción-creación de empleo no coincide con el ciclo electoral, la transformación podría truncarse.

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