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  • Viviendas presurizadas, energía solar y agua de hielo polar: cómo será la ciudad que Elon Musk planea en la Luna

    » Clarin

    Fecha: 22/02/2026 07:55

    Durante años, Elon Musk repitió que Marte era el destino final de la humanidad. Sin embargo, el fundador de SpaceX acaba de introducir un cambio estratégico clave: ahora considera que la Luna puede ser la primera ciudad autosustentable que podría construirse fuera de la Tierra y no en el planeta rojo. Si bien Marte sigue siendo un objetivo a largo plazo, la Luna aparece ahora como un paso intermedio. No solo porque es más realista para probar tecnologías, si no también reducir riesgos y acelerar el proceso de expansión humana fuera del planeta. El objetivo inicial del nuevo proyecto de SpaceX no será construir una ciudad masiva, sino una base funcional que pueda expandirse con el tiempo hasta convertirse en un núcleo habitacional estable. Según fuentes de la compañía aeroespacial, el asentamiento espacial podría estar operativo en menos de una década, mientras que una colonia marciana demandaría al menos 20 años. Viviendas cerradas, energía solar y producción de recursos La ciudad lunar estaría compuesta por módulos presurizados diseñados para proteger a los astronautas del vacío, la radiación y las temperaturas extremas, que pueden variar entre 120 °C y -170 °C. Estas estructuras funcionarían como hábitats interconectados, con espacios para vivir, trabajar y realizar investigaciones científicas. La energía provendría principalmente de paneles solares, aprovechando que la Luna tiene ciclos prolongados de exposición al Sol. Esta electricidad permitiría alimentar sistemas de soporte vital, comunicaciones y equipos de producción. Asimismo, la construcción no ocurriría en un solo paso, sino mediante misiones sucesivas que llevarán piezas, vehículos y herramientas. Cada lanzamiento permitiría ampliar la infraestructura existente, agregando nuevos módulos habitacionales y sistemas de soporte. Uno de los aspectos más importantes es la generación local de recursos. El agua podría extraerse del hielo presente en los polos lunares, mientras que el oxígeno se obtendría a partir del regolito, el polvo que cubre la superficie. Esto reduciría la dependencia de suministros enviados desde la Tierra, uno de los principales desafíos logísticos. El vehículo clave para este proceso es Starship, el sistema reutilizable diseñado para transportar hasta 100 personas o grandes volúmenes de carga. Su capacidad de reutilización es fundamental para reducir costos y permitir misiones frecuentes. Para Musk, esta capacidad de iterar rápido es fundamental. Cuanto más frecuentes sean los lanzamientos, más rápido podrán perfeccionarse los sistemas de soporte vital, transporte y construcción necesarios para una colonia permanente. Una base científica, tecnológica y estratégica La primera ciudad lunar no será un destino turístico, sino un centro científico y tecnológico. Sus habitantes iniciales serán astronautas, ingenieros y especialistas encargados de probar tecnologías que luego podrían utilizarse en Marte. Esta base permitiría estudiar cómo vivir fuera de la Tierra durante períodos prolongados, evaluar el impacto en el cuerpo humano y desarrollar sistemas de supervivencia autónomos. El proyecto también coincide con el regreso de las misiones tripuladas a la Luna impulsadas por la NASA y su misión prevista para marzo de 2026, que llevará astronautas a orbitar el satélite por primera vez desde el programa Apollo, finalizado en 1972. Marte deberá esperar La principal ventaja de la Luna frente al Planeta Rojo es la distancia. Un viaje al satélite natural de la Tierra dura apenas unos pocos días, mientras que una misión al planeta rojo puede demorar alrededor de seis meses. Esta diferencia impacta directamente en los costos, la complejidad técnica y la capacidad de respuesta ante fallas. Además, las ventanas de lanzamiento hacia Marte se abren solo cada 26 meses, cuando la posición orbital es favorable. En cambio, las misiones a la Luna pueden despegar con mucha más frecuencia, incluso varias veces al mes. Esto permitiría probar sistemas, corregir errores y lanzar nuevas misiones en ciclos mucho más cortos. El objetivo final: asegurar el futuro de la humanidad Detrás del cambio de prioridades no hay un abandono de Marte, sino una estrategia escalonada. Musk sostiene que establecer asentamientos fuera de la Tierra es una forma de reducir el riesgo de extinción humana frente a catástrofes globales, ya sean naturales o provocadas. La idea central es crear una civilización multiplanetaria, capaz de sobrevivir incluso si ocurre un evento que comprometa la vida en la Tierra. En este escenario, la Luna funcionaría como un laboratorio y una base de operaciones para misiones más ambiciosas. Si el plan de Elon Musk y SpaceX avanza según lo previsto, la Luna podría convertirse en el primer paso concreto hacia una civilización humana multiplanetaria. Para Musk, no se trata solo de exploración espacial, sino de una estrategia a largo plazo para garantizar la continuidad de la especie humana más allá de la Tierra. SL Newsletter Clarín

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