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  • Es sordo, no conseguía trabajo y tomó una inesperada decisión: "Es muy fuerte"

    » TN

    Fecha: 22/02/2026 06:53

    En un contexto de reinvención de los medios tradicionales y de nuevas formas de comunicar, Matías Cufre decidió apostar por una idea audaz. Tiene 37 años, es sordo y, sin usar la voz, se sienta frente a una cámara para informar con las manos. Junto a su esposa e intérprete, Mariana Ortiz, creó Locufre, el primer streaming en lengua de señas de la Argentina. La paradoja es evidente: eligió ser conductor en un medio históricamente ligado al sonido, donde el acceso a la información fue durante años una deuda pendiente para buena parte de la comunidad sorda. La iniciativa busca achicar esa brecha y empieza a consolidarse como un magazine inclusivo. Combina la lengua de señas con la voz en off de un locutor e intérprete profesional, de modo que personas sordas y oyentes puedan compartir el mismo programa. Leé también: Tiene 28 años, luchó contra las adicciones y pedaleó hasta la costa para cumplir un sueño Matías recuerda lo que era ser un nene que veía a la gente reírse por la calle mientras caminaba escuchando un walkman. Sentía que nunca podía ser parte de eso. En su familia, donde la mayoría son sordos, la comunicación fluía sin problemas. Pero cuando intentaba asomarse al mundo exterior, advertía que las posibilidades eran más acotadas. La situación se profundizó durante la pandemia. El aislamiento y el uso de barbijos que impedían la lectura de labios, una herramienta clave para muchas personas sordas incrementaron la sensación de desconexión. Estábamos aislados en casas, en edificios, sin tener contacto con nadie. Eso generaba más miedo que lo habitual. Me preocupaba mucho y, hablando con Mariana, nos dábamos cuenta de la falta de información accesible en ese momento, contó en diálogo con TN. Con un celular y conexión a internet comenzaron a hacer transmisiones en vivo por Instagram. En esos primeros livestreams contaban en lengua de señas las noticias sobre el COVID-19. Sin proponérselo del todo, estaban dando forma a una propuesta disruptiva: una radio que no necesita voz. Empezó desde la preocupación por la comunidad sorda, para ofrecer un momento de información y acompañamiento. No había nada en la televisión que pudiéramos recibir como información accesible. El acceso a los medios sigue siendo escaso para nosotros, explicó. Hoy el programa se transmite todos los jueves por YouTube y combina actualidad, espectáculos y deporte. El equipo está integrado por columnistas y profesionales sordos, productores especializados, intérpretes y locutores. Incluso cubrieron en vivo el juicio por el caso Próvolo, un proceso de enorme impacto para la comunidad sorda. Tomamos la decisión porque fue un caso muy importante. Viajamos a Mendoza y entrevistamos a personas en lengua de señas, relató. Los desafíos de un programa fuera de lo convencional Matías nunca imaginó dedicarse profesionalmente a la comunicación ni crear un medio propio. En su vida cotidiana trabaja en un banco. Conseguir empleo fue siempre un desafío y perdió la cuenta de las veces que le cerraron puertas por ser sordo. Empecé a buscar trabajo muy joven y me di cuenta de que había muchos obstáculos que todavía existen. Me llamaban a entrevistas, iba muy nervioso, pedía que me probaran un día en el puesto y después no volvían a contactarme, recordó. Leé también: Un recuerdo en la cocina de su abuela la llevó a dejar la abogacía y hoy es jefa de cuatro restaurantes en Nueva York En el plano técnico, también enfrentan dificultades. Muchos técnicos o periodistas no conocen la lógica de la comunidad sorda. No saben cómo necesitamos los planos o la iluminación: las manos tienen que verse con claridad. Es un lenguaje visual y eso cambia todo, explicó. El sostén económico es otro desafío. Los únicos inversores son ellos mismos. La propuesta despierta interés inicial en potenciales sponsors, pero las conversaciones no siempre prosperan. Se interesan por la idea, pero después el diálogo se diluye. No sabemos bien cuál es la traba que impide que alguien apueste de lleno por el proyecto, admitió. Una comunidad que encontró su pantalla En muchos hogares argentinos, la televisión acompaña la cena como un integrante más. En familias con hijos sordos, ese ritual compartido solía quedar trunco. Con la llegada de Locufre, algo cambió. Una madre le escribió a Matías para agradecerle: Antes la tele estaba apagada. No mirábamos nada juntos. Gracias a vos ahora puedo ver a mi hijo disfrutar. Mariana, conductora y productora del ciclo, se emociona al recordarlo: Cada vez más familias nos mandan mensajes felices porque pueden reunirse frente a un solo televisor y compartir el mismo programa. Leé también: Tiene 80 años, su marido padece párkinson y tomó la decisión más valiente de su vida: Yo me voy con él La preparación de cada emisión requiere un trabajo minucioso. Una semana antes empezamos a buscar secciones, seleccionamos noticias y evaluamos cuáles son más relevantes para la comunidad sorda. También investigamos las señas específicas de cada tema, porque surgen conceptos nuevos todo el tiempo y tenemos que estar actualizados, explica ella, quien forma parte del proyecto desde su concepción. Seis años después del primer vivo, los nervios siguen intactos. Nunca imaginé crear una radio para personas sordas. Todavía nos da mucha emoción, dijo Mariana. Para Matías, el proyecto tiene un significado íntimo. Me recuerda a lo que sentía de chico, esa sensación de querer ser parte. Que hoy un chico sordo pueda mirar la tele, opinar y disfrutar como cualquiera es cumplir un sueño, reflexionó. En la Argentina hay cerca de un millón de personas sordas. Para muchas de ellas, acceder a un programa informativo en su propia lengua dejó de ser una excepción y empezó a convertirse en un derecho ejercido.

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