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  • Rosendo Fraga: El problema del Gobierno es que le falta el análisis de los matices; juega al todo o nada

    » La Nacion

    Fecha: 22/02/2026 02:49

    Rosendo Fraga: El problema del Gobierno es que le falta el análisis de los matices; juega al todo o nada Reformismo mileísta, ¿cuáles son sus riesgos, políticos o económicos? Cristina Kirchner, Kicillof y el peronismo, ¿sin futuro? El experimentado analista político hace su análisis La conducción libertaria es una conducción política que delibera poco dentro de sí misma. Eso le impide algo que en política es necesario y no es malo: escuchar, observa. En política, el escuchar es muy importante, dice. El Gobierno tiene que analizar que hay cosas que le llegan a la gente, como el tema de las enfermedades, reflexiona. En política nunca hay que ponerse fechas, advierte. En lo económico, veo entusiasmo. En lo político, veo cosas que le cuestan más al Gobierno, compara. Patricia Bullrich es una mujer que sabe hacer política, señala. Estar y existir: eso es hacer política. No es político aquel que queda fuera del juego político, precisa. En ese juego de estar y existir, Bullrich sin duda lo sabe hacer, desarrolla. El estar y existir además tiene que ver con el futuro. Con lo que los demás creen que el futuro va a tener. Hay políticos que existen porque saben crear futuro. A veces, crear futuro también es crear poder, explica. A Macri se le ha reducido el espacio para crear futuro, apunta y agrega: Nadie está muerto en política pero creo que Macri la tiene difícil. El peronismo lo que no logra es generar futuro. Y sin generar futuro difícilmente se vuelve al poder, subraya. Al peronismo le cuesta más la adaptación, señala. Hay veces que una prisión favorece a un político. El problema de Cristina no es la prisión; es el desgaste, asegura. La variable de la edad tiene poco peso en política, sostiene. Curiosamente, la gerontocracia de la política se mantiene en un momento donde la tecnología es clave en la política, reflexiona. Milei ha producido un efecto totalmente disruptivo en la política argentina, y también en el sector empresario, destaca. Hay un empresariado que resiste los cambios que no le convienen, concluye. La conducción libertaria es una conducción política que delibera poco dentro de sí misma. Eso le impide algo que en política es necesario y no es malo: escuchar El experimentado analista político Rosendo Fraga estuvo en La Repregunta. Fraga, abogado e historiador, es un testigo privilegiado de la vida política argentina. Aquí, algunos pasajes destacados de la entrevista. Reformismo mileísta, ¿cuáles son sus riesgos, políticos o económicos? De las personas con discapacidad a las licencias por enfermedad, ¿por qué al gobierno de Javier Milei le cuesta registrar esos temas? Escuchar, ¿la clave de la política? ¿Qué es saber hacer política? Bullrich vs Macri 2026 y la supervivencia política. Cristina Kirchner, Kicillof y el peronismo, ¿sin futuro? Gerontocracia política, ¿un problema para la política o no tanto? Reformismo mileísta. ¿Más riesgos políticos que económicos o viceversa? -El gobierno de Milei se plantea como un modelo reformista. ¿Dónde está el mayor riesgo para ese modelo? ¿Del lado político o del lado económico? -En ellos mismos. En política nunca hay que ponerse fechas. Cuando vos te ponés fecha, podés crearte tu propia derrota. Si la reforma laboral salía en dos semanas o tres semanas, una ley importante en cualquier país, no sería un problema. El gran problema es que algún estratega presidencial decidió poner una fecha. Esa fecha es el 27 de febrero. ¿Qué pasa el 27 de febrero? Finaliza el período de sesiones extraordinarias. Para el Gobierno, esta ley tenía que estar antes de que finalicen las extraordinarias porque si no, es una derrota política. Pero no tiene por qué serlo si el Gobierno tiene que negociar, porque ya ha negociado. Es más un riesgo político que económico. En lo político, una demora la van a ver con un primer traspié del Gobierno. En el campo económico, más bien veo un entusiasmo. Nadie va a dejar de invertir en Vacas Muertas o en el oro de San Juan por este tema. En lo político, algunas cosas le pueden empezar a costar más al Gobierno. -Después de haber sido derrotado con la media sanción de la reforma laboral en Diputados, el sindicalismo encontró un argumento para llamar al paro en el artículo 44, que se decidió excluir de la ley. Hizo un llamado contundente a la huelga. ¿Cuánto de esa decisión sindical empieza a ser escuchada por la sociedad? En la semana que pasó también hubo otro hecho político y económico, el cierre de Fate, la empresa de neumáticos argentina. ¿Los problemas políticos pueden converger con los problemas económicos en términos de la actividad industrial y del empleo? -Pueden converger. El tema es cuánto. Estos episodios de los últimos días le dieron un espacio a la oposición sindical y política, porque el peronismo en el Congreso también estaba con un proceso de desarticulación importante. La oposición encontró una oportunidad para decir algo. No digo que haya cambiado todo, ni mucho menos, pero encontraron dónde presionar. También es una oposición muy dividida. Hubo sindicatos que pararon sin movilización, los que pararon con movilización, los paros del transporte, los sindicatos combativos y un peronismo que en el Congreso pueden haber parado las escisiones, pero no más que eso. Todo esto encontró un cierto hueco para entrar. Ahora, el otro tema, y es lo que el Gobierno tiene que analizar, es que hay cosas que le llegan a la gente, como el tema de las enfermedades. A la propia gente que vota a Milei le parece un poco mucho si alguien se enferma y no tiene asistencia. Quizás el error del Gobierno es no haber propuesto un sistema de asistencia a la enfermedad que tenga que ser compartido entre sindicatos y empresarios. Lo que digo es que ese tema en particular es un tema sensible para la gente. Enfermedades, discapacidad, Garrahan. ¿Falla el oído mileísta en temas sociales? -Me parece muy importante eso que subraya porque el año pasado uno de los momentos de mayor resistencia pública, con la sociedad reaccionando en la calle, se dio en relación a otros temas sensibles como el de las personas con discapacidad y el Hospital Garrahan. ¿Qué pasa en el Gobierno y en el modo en que mira a la sociedad que pierde de vista esa sensibilidad social? -Lo que sucede es que falta el análisis de los matices. Es un poco el juego del todo o nada. O todo está bien, o todo está mal. Lo que aquí falta es analizar los matices. Y esto es importante. Se puede plantear que los médicos firman el certificado de la enfermedad sin verificar nada o participando de una trampa: puede ser que sea así. Pero la solución requiere un estudio, un análisis. No porque se dé esa situación lo tengo que anular todo. Yo pondría énfasis en esa palabra, matiz. -En ese caso, ¿por qué es difícil poner el matiz sobre la mesa en una conformación política como la libertaria en el poder? -Tiene que ver con una determinada composición de la conducción política. Es una conducción política que delibera poco dentro de sí misma. Eso le impide algo que en política es necesario y no es malo: escuchar. En política, el escuchar es muy importante. Le doy un ejemplo, el de Giorgia Meloni. Quizás sea la dirigente política más importante de Europa. Es claramente de centro derecha, tiene una política dura con el tema migratorio, tiene electorado, pero está atenta a las circunstancias. Por ejemplo, con el Consejo de la Paz de Trump. ¿Ella qué dijo? Que Italia tiene sus restricciones constitucionales y Meloni tiene que respetarla. Por eso decidió que Italia participe del Consejo, pero como observador y no como miembro. No hizo una adhesión total a Estados Unidos. Es un ejemplo de la importancia del matiz. Es decir, cómo uno puede tener una posición pero tiene que adecuarla a lo político institucional. El peronismo lo que no logra es generar futuro. Y sin generar futuro difícilmente se vuelve al poder Personalismo mileísta. ¿Un desafío de la gobernabilidad? -En su vastísima experiencia, usted ha venido observando la historia argentina muy de cerca. Hay una comparación que se suele hacer entre el proceso de reformas de este gobierno liberal-libertario y el proceso liderado por Carlos Menem. ¿Una diferencia entre aquel tiempo político y éste puede pasar por el grado de personalismo? Quiero decir, La Libertad Avanza nace porque nace Milei, pero el peronismo que llega al poder en los ´90 con Menem a la cabeza existía más allá de Menem. ¿Esa puede ser una diferencia sustancial en términos de la posibilidad de consensos y matices? -Sí, pero hay una diferencia más importante. Hoy en los Estados Unidos gobierna Trump. Cuando llegó Menem al poder, gobernaba Bush padre. Si hacés una comparación entre Bush padre y Trump como personalidades políticas, liderazgo, ideología, estilo, cultura, hay una diferencia muy grande, aunque los dos eran del ala conservadora del Partido Republicano. Aquel momento era muy diferente. La gran diferencia que hay entre Milei y Menem es el contexto global. Uno ve las semejanzas, pero también están las diferencias. El fenómeno que ha generado Trump es clave política para el fenómeno que ha generado Milei. Difícilmente Milei sería presidente si un demócrata estuviera en la Casa Blanca, y viceversa. De Bullrich a Macri 2026, ¿qué es saber hacer política? -En este proceso de aprobación de la reforma laboral, Patricia Bullrich cambió su tono político. Tuvo un tono mucho más conciliatorio con la oposición y los senadores y diputados que podían tener disidencia con algunos artículos del proyecto. ¿Cómo ve la trayectoria de esa figura política? En los dos primeros años de la gestión de Milei, fue muy dura con su discurso de orden público. -No olvidemos que Bullrich también fue ministra de Trabajo hace treinta años. Fue la ministra de Trabajo de De la Rúa, cuando los gremialistas la llamaban la Piba. Es una política neta. Es una mujer que sabe hacer política. Se maneja con mucha habilidad en ese sentido. -¿Qué es saber hacer política? Usted conoce a los políticos muy de cerca: ¿qué es saber hacer política? -Estar y existir. Eso es hacer política. No es político aquel que queda fuera del juego político. Y claramente, en ese juego de estar y existir, Patricia Bullrich sin duda lo sabe hacer. Y otra cosa: la semana pasada, cuando yo planteé que una reforma salga una semana antes, una semana después, esto no cambia nada. Bullrich estuvo de acuerdo. Lo que Bullrich ha hecho es desescalar el conflicto. Con habilidad, ¿qué ha hecho? Tratar de evitar que una semana más o menos se transforme en derrota. -Según su análisis, un político tiene que estar y existir. En relación a esa definición, ¿qué piensa del rol de Mauricio Macri en el escenario político actual? ¿Está y existe? -Poco. Poco. Porque el estar existir, además, tiene que ver con el futuro. Con lo que los demás creen que el futuro va a tener. Hay políticos que existen porque saben crear futuro. A veces, crear futuro también es crear poder. A Macri se le ha reducido el espacio para crear futuro. El Pro se ha reducido como fuerza política. La Libertad Avanza está absorbiendo dirigentes del Pro. Milei ocupa el espacio ideológico que tuvo Macri y que Macri ocupó. Pero reconozco que nadie está muerto en política: es otro concepto que hay que tener presente. Pero creo que Macri la tiene difícil. Curiosamente, la gerontocracia de la política se mantiene en un momento donde la tecnología es clave en la política De Cristina Kichner a Kicillof, ¿por qué el futuro le queda lejos al peronismo? -Por otras razones, una prisión domiciliaria, que es un encierro, ¿Cristina Kirchner puede estar menos y existir menos? -No por esa condición. Hay veces que una prisión favorece a un político, o no lo perjudica. Hay muchos ejemplos. El problema de Cristina no es la prisión; es el desgaste. Ejerció el poder ocho años como presidente, casi veinte como líder política. Ése es su problema. Se suele decir: No, pero el peronismo se recupera siempre. Cristina, en la época de Macri, parecía muerta y resucitó. Tengo que reconocer que en política no es imposible la resurrección. Pero estamos en una etapa donde predominan las ganas de cambiar. Y esas ganas de cambiar también alcanzan al peronismo. -¿Es decir, que Cristina Kirchner y parte del peronismo o el peronismo no pueden fabricar futuro por el momento? -Ése es el problema. No es casual el nombre que Kicillof le puso a su movimiento. -Derecho al futuro. -Sí, porque es evidente que lo que no logra el peronismo es generar futuro. Y sin generar futuro difícilmente se vuelve al poder. También uno tiene que asumir que pueden aparecer figuras nuevas, movimientos nuevos, y eso lo demuestra Milei. Toda la política en el mundo se ha hecho mucho más flexible que antes. -Pero Kicillof y la idea del derecho al futuro, una formulación que viene justo de uno de los dirigentes que tiene una visión de la matriz político productiva argentina más de otras épocas. ¿Cómo ve ese punto? -Como te dije, el mundo está cambiando y el primer cambio es la tecnología con todo lo que ellos significa. El cambio tecnológico lleva a un cambio en la política, indudablemente. Y al peronismo le cuesta más la adaptación, como a muchas fuerzas de esta orientación en Europa. Y en alguna medida, en Estados Unidos también. Para poder ser alternativa de poder, el peronismo necesita poder generar futuro. Pero esa fuerza es como que se peleó con la tecnología. No han sabido articular su política con la tecnología que es el instrumento político más eficaz hoy. Sindicatos, empresarios y justicia, ¿cómo juegan al poder? -La idea de una corporación sindical o una corporación empresaria habla de una Argentina de privilegios sostenidos durante muchas décadas. Cualquier idea de futuro que altere ese equilibrio va a ser resistida. Esta semana, Bullrich planteaba que el problema de la resistencia al cambio y a la modernización o reforma no sólo proviene de la corporación sindical sino también del mundo empresario. ¿Cuánto peso tiene ese mundo empresario que ha funcionado en base a una matriz de sustitución de importacionesen la vida política de la Argentina? -Ha tenido mucho peso, pero Milei crea una situación política donde ese peso puede disminuir o a lo mejor ya está disminuido. Milei ha producido un efecto totalmente disruptivo en la política argentina y eso se siente en el sindicalismo, se siente en los partidos políticos, en la cultura. Y también se siente en el sector empresario. Lo estamos viendo con el tema de Techint. Lo estamos viendo, por ejemplo, con (Marcos) Galperín en la justicia argentina pidiendo que no dejen entrar empresas chinas. Fijate la contradicción que podemos encontrar: uno agarra el Twitter de Galperín y uno encuentra que la posición es totalmente distinta. Y además el argumento: porque perjudica a las pymes argentinas. Hay una crisis importante, hay un empresariado que en general resiste los cambios que no le convienen. Pero el mundo está avanzando y hay parte del avance que nos gusta, otras que no nos gustan, cosas que son buenas, cosas que son malas. Pero insisto: es un mundo que está siendo cambiado por la tecnología. Esto es imparable y lo que tenemos que hacer es analizar y ver los matices para evitar que solamente sean los efectos malos de ese cambio los que nos lleguen. Milei ha producido un efecto totalmente disruptivo en la política argentina, y también en el sector empresario -En el debate por la reforma laboral, el tema de la justicia laboral también quedó en el centro de la escena por la discrecionalidad de muchos fallos y la industria del juicio laboral. Por otro lado, este año vuelve a plantearse la posibilidad de completar la composición de la Corte Suprema: vuelven a circular nombres como el del juez Ariel Lijo, muy cuestionado. ¿Cuál es el rol político de la justicia no en el sentido de que la justicia hace política, pero sí que da señales sobre lo que está permitido y está prohibido para una sociedad? ¿Cuán cerca está el poder judicial de cumplir un rol institucional tan clave en la Argentina, o cuán lejos? -Es un tema central. La justicia tiene que modernizarse. Si hay una actividad que está atacada por la tecnología, es ésa. Pero los tribunales son papeles, siguen igual. Algunos de la propia justicia que han estudiado esa actividad dicen que se podría reducir al 30 por ciento. Sin embargo, eso está fuera de la agenda. El otro tema es que casi la mitad de las vacantes del fuero federal, jueces y fiscales, siguen sin cubrirse. No es que solamente faltan cubrir dos puestos en la Corte. Hay cuatrocientos puestos de jueces y fiscales federales sin cubrir sobre un total de ochocientos, aproximadamente. Por un lado, hay un atraso político para completar la cobertura de esos puestos. Pero por otro lado, también hay un atraso tecnológico que hay que asumir. -Se me ocurre una última pregunta en relación a su análisis de qué es ser un buen político, el estar y existir, y la figura de Cristina Kirchner. Usted que ha conocido a muchos líderes políticos, ¿por qué un político llegado a cierta edad, con una base electoral cada vez más reducida, sigue teniendo esa ambición de estar? Porque uno podría decir: Bueno, llegó la hora de retirarse, de convertirse en una especie de sabio que ve el panorama general y da consejos y de disfrutar de otras cosas en la vida. ¿Eso no pasa por la mente de un político aún cuando esté en un proceso de fade in, de desaparición? -No es que no pasa por la mente de un político; no pasa por la mente de la sociedad. ¿Cuántos años tiene Trump? -80, creo. -Casi 80. ¿Cuántos años tiene Putin? ¿Cuántos años tiene Xi? ¿Cuántos años tiene Modi? Europeos hay algunos más jóvenes aunque tampoco tanto. Macron es más joven. Sánchez es más joven. Merz, en Alemania, ya no es tan joven. La edad y la política no están muy relacionados. Pareciera que ese factor no tiene tanto peso. Muchas veces se dice: Hay que renovar la política. No cabe duda, pero después la gente va a votar y la renovación dónde está. Milei fue una renovación de la política argentina, más joven. Como lo fue Macri en su momento. Pero es una renovación de 50 años; Macri un poco más. También encuentro países en Europa, Austria, por ejemplo, con un primer ministro de 28 años. Pero es uno. Al lado están todos los otros. La variable de la edad es una variable de poco peso. Y, curiosamente, esta gerontocracia de la política se mantiene en un momento donde la tecnología es clave en la política. Últimas notas de Videos Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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