Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • IA tradicional, generativa y agéntica: qué son, en qué se diferencian y cuáles son sus beneficios

    » TN

    Fecha: 21/02/2026 20:30

    Desde hace ya un par de años, la inteligencia artificial dejó de ser una promesa de laboratorio o una herramienta aislada dentro de las empresas. Hoy, esta revolucionaria tecnología funciona como una capa que atraviesa todo tipo de industria, desde sistemas de atención al cliente, plataformas de comercio electrónico y áreas de marketing hasta logística, creación de contenidos y gestión interna. Sin embargo, bajo esa misma etiqueta conviven avances con niveles de autonomía, impacto y complejidad muy distintos. Leé también: Cómo funciona Moltbook, la red social en la que sistemas autónomos de inteligencia artificial conversan entre ellos Por ejemplo, no es lo mismo automatizar tareas con modelos predictivos que generar contenido con modelos avanzados de lenguaje o delegar procesos completos a agentes capaces de ejecutar acciones sin intervención humana constante. Por esos motivos, distinguir entre IA tradicional, IA generativa e IA agéntica es clave para entender qué hace y para qué sirve cada una y hasta dónde puede llegar su impacto. IA tradicional: automatización basada en datos y reglas La llamada IA tradicional es la base sobre la que se construyó buena parte de la automatización de las empresas e industrias en la última década. Se apoya en modelos de machine learning entrenados con datos históricos para detectar patrones, clasificar información o anticipar comportamientos. Sus aplicaciones más frecuentes incluyen: - Analítica predictiva: permite anticipar demanda, detectar riesgo de abandono de clientes o proyectar escenarios financieros a partir de datos previos. - Sistemas de clasificación automática: organizan correos electrónicos, tickets de soporte, transacciones o documentos. - Detección de anomalías: identifican movimientos inusuales que pueden indicar fraude, fallos operativos o brechas de seguridad. En términos prácticos, este tipo de IA automatiza tareas repetitivas y optimiza procesos existentes. Su lógica es estructurada y depende de reglas claras y datos bien definidos. Es eficiente en entornos controlados, pero no genera contenido nuevo ni toma decisiones fuera de los parámetros para los que fue entrenada. Para muchas empresas, la IA tradicional reduce costos operativos y mejora tiempos de respuesta sin modificar de forma profunda la arquitectura de procesos. Leé también: xIA presentó Grok 4.20, un chatbot con cuatro agentes autónomos que razonan en conjunto antes de responder IA generativa: producción y creación La expansión de herramientas basadas en modelos de lenguaje cambió la vida actual. Con la IA generativa, los sistemas ya no solo analizan información, sino que producen contenido nuevo a partir de instrucciones en lenguaje natural. Entre sus capacidades más relevantes se encuentran: - Generación de texto, código, imágenes o video a partir de prompts. - Asistencia en programación y documentación técnica. - Automatización de flujos de trabajo mediante integración con herramientas internas. - RAG (Retrieval-Augmented Generation o Generación aumentada por recuperación): combinación de modelos generativos con bases de datos propias para ofrecer respuestas contextualizadas y ajustadas a cada situación o contexto. A diferencia de la IA tradicional, la generativa puede redactar informes, crear piezas de marketing, resumir grandes volúmenes de información o estructurar conocimiento interno. El impacto en productividad es significativo, sobre todo en áreas creativas, comunicación y soporte. Sin embargo, todavía depende de la supervisión humana. No ejecuta tareas por iniciativa propia ni interactúa de forma autónoma, salvo que esté integrada en flujos previamente definidos. Su fortaleza está en generar, traducir, sintetizar y reorganizar información con rapidez. Leé también: Cómo funciona Moltbook, la red social en la que sistemas autónomos de inteligencia artificial conversan entre ellos IA agéntica: cuando la inteligencia ejecuta Es el nivel más avanzado. Aquí la IA no solo genera contenido, sino que actúa como un agente capaz de tomar decisiones operativas dentro de un marco definido, usar herramientas externas y coordinar acciones entre distintos sistemas. Sus principales características incluyen: - Uso de herramientas y APIs: puede conectarse a software corporativo, plataformas de gestión o servicios externos para ejecutar acciones concretas. - Memoria y contexto persistente: mantiene información relevante a lo largo del tiempo para operar con mayor coherencia. - Orquestación multiagente: distintos agentes colaboran, delegan tareas y coordinan soluciones en un mismo proceso. - Integración directa en productos y servicios digitales. En la práctica, esto implica que un agente podría recibir una solicitud, consultar bases de datos internas, generar un reporte, enviarlo por correo electrónico y registrar la operación en un sistema de gestión, todo dentro de un flujo automatizado. La diferencia central respecto de la IA generativa es la capacidad de acción. No se limita a producir respuestas: ejecuta procesos. El nivel de automatización es mayor y el potencial de transformación organizacional también. Leé también: Las máquinas que piensan solas son realidad: cómo funciona la inteligencia artificial autónoma El nuevo debate sobre el uso de la IA El impacto de estos tres enfoques puede analizarse en tres dimensiones: automatización de tareas, mejora de procesos y transformación organizacional. - IA tradicional: automatiza tareas basadas en reglas y optimiza procesos existentes, con bajo nivel de transformación estructural. - IA generativa: facilita la creación de contenido y mejora flujos de trabajo, con un impacto intermedio en la redefinición de procesos. - IA agéntica: ejecuta tareas complejas con mayor autonomía, opera con contexto y escala, y tiene potencial para redefinir procesos completos. En la práctica, no son tecnologías excluyentes. Muchas empresas combinan modelos predictivos, sistemas generativos y agentes autónomos dentro de una misma arquitectura. Y en las empresas, la discusión sobre si adoptar IA o no, es cosa del pasado. Ahora, el debate pasa por decidir cuánto control humano se mantiene en cada etapa y qué procesos pueden quedar en manos de sistemas capaces de analizar, crear y ahora también ejecutar.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por