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  • Más allá del caso Fate: la economía crece, pero cae el empleo privado de calidad

    » La Nacion

    Fecha: 21/02/2026 17:19

    Más allá del caso Fate: la economía crece, pero cae el empleo privado de calidad Mientras la minería, la energía y las finanzas lideran la expansión productiva, la industria y la construcción pierden puestos de trabajo registrados en un escenario de mayor apertura de importaciones - 6 minutos de lectura' Ocurre algo inusual en la economía argentina: el PBI habría crecido cerca de 4% en promedio en 2025 (aunque sobre el final del año la expansión se frenó) y probablemente 2026 también finalice con signo positivo, pero el empleo asalariado privado registrado cayó. La relación histórica entre actividad y trabajo formal que en las últimas décadas se movió casi siempre en el mismo sentido parecería haberse quebrado. ¿La economía avanza, pero ya no lo hace con la misma capacidad de absorción de empleo? El cierre de la fábrica de neumáticos Fate no es un hecho aislado, más allá de las discusiones sobre competitividad o las acusaciones a la familia propietaria de cazar en el zoológico. Son muchas las empresas que durante años operaron bajo una alta presión impositiva, inestabilidad macroeconómica y reglas cambiantes, y que hoy enfrentan un mercado interno débil y una apertura comercial a las importaciones más agresiva. El primer ajustador son los puestos de trabajo registrados. Se dan dos fenómenos: por un lado, los sectores que traccionan la actividad no son los que más empleos generan y, viceversa, aquellos que más crean puestos están más golpeados. Por otro, los economistas aclaran que gran parte del crecimiento promedio del año pasado responde más a un arrastre estadístico de fines de 2024 que a una mejora real de la actividad. Entre noviembre de 2023 mes previo a la asunción de Javier Milei y noviembre de 2025, último dato disponible, el empleo asalariado privado registrado cayó de 6.373.100 a 6.180.700 trabajadores. La pérdida fue de 192.400 puestos en dos años, según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), elaborado por la Secretaría de Trabajo. Si se suma la motosierra sobre el empleo público, la caída total de asalariados registrados supera los 270.000. El ajuste se concentró en actividades intensivas en mano de obra. La construcción perdió 66.000 empleos y la industria manufacturera, 60.400. También retrocedieron actividades inmobiliarias y empresariales (-22.400) y transporte y comunicaciones (-18.000). El comercio apenas sumó 6400 puestos y la agricultura, alrededor de 9000, cifras insuficientes para compensar las pérdidas acumuladas en los sectores con mayor efecto multiplicador. El contraste se vuelve más nítido al cruzar empleo y actividad. Según Analytica, en base al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec, al comparar noviembre de 2025 contra noviembre de 2023, los sectores más dinámicos fueron el agro (+40,5%), pesca (+25%), intermediación financiera (+17,6%) e hidrocarburos y minería (+15,9%). En el extremo opuesto quedaron construcción (-14,5%), industria (-9%) y comercio (-4,5%). Sin embargo, ese dinamismo no se tradujo en expansión del empleo asalariado privado registrado. En minería y petróleo se perdieron 7627 puestos en el período, afectados por la retracción de la producción de petróleo convencional, que no compensó el boom de Vaca Muerta. En servicios financieros, la disminución fue de 4598 empleos. La dimensión territorial profundiza el contraste. La mayor parte de la pérdida de puestos registrados se concentró en la provincia de Buenos Aires (85.000), la Ciudad de Buenos Aires (27.000), Santa Fe (18.000) y Córdoba (15.000). En cambio, Neuquén sumó alrededor de 6000 empleos privados registrados, impulsados por Vaca Muerta, mientras provincias vinculadas a la minería como Salta o Jujuy mostraron variaciones positivas o caídas mucho menores. La expansión energética y minera genera trabajo en regiones históricamente menos dinámicas en términos laborales, aunque su escala no compensa el retroceso en los principales polos industriales y urbanos. En el sector minero subrayan además el efecto multiplicador: por cada empleo directo se generan entre tres y cinco indirectos en la cadena de proveedores. Ese impacto suele desplegarse con rezago a medida que avanzan las etapas de construcción y operación de los proyectos. En paralelo, el Gobierno apuesta al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como eje de su estrategia. Desde su reglamentación ingresaron proyectos por más de US$63.000 millones entre aprobados y en evaluación, de los cuales US$25.479 millones ya cuentan con resolución favorable. Solo los autorizados -casi todos en minería- estiman la generación de 32.538 empleos directos e indirectos. Aun si todos las iniciativas en evaluación se concretaran plenamente, el volumen estimado cubriría solo una parte de los 192.400 puestos privados registrados extinguidos desde noviembre de 2023. Pero el fenómeno no comenzó a fines de 2023, sino que precede al actual ciclo económico. Según la Fundación Capital, en los últimos 13 años (2012-2025) los asalariados privados registrados crecieron apenas 3% (185.000 personas). El aumento del empleo registrado total (17%) se explicó mayormente por la expansión del cuentapropismo (+45%) y del empleo público (+30%). En ese período, la participación del trabajo privado formal perdió peso dentro del empleo registrado total. La apertura comercial coincidió con el deterioro en las ramas más expuestas. Según PxQ, la consultora que dirige Emmanuel Álvarez Agis, las importaciones crecieron 25% en valor durante 2025. En productos como lavarropas (+1432%), heladeras (+625,2%), vehículos (+196,4%) y neumáticos (+34,8%) el salto fue significativo. En los sectores donde la producción local perdió participación frente a la importada también se verificaron caídas de actividad y empleo registrado. Como contrapartida, en algunos de ellos, como el textil, hubo bajas de precios al consumidor. La ropa se abarató 32,7% en términos reales. Claudio Caprarulo, director de Analytica, sostiene que la economía atraviesa un cambio de régimen en el que la estrategia oficial prioriza la reducción de la inflación, aun cuando eso implique costos en términos de empleo y poder adquisitivo. La excepción, señala, son los sectores con ventajas comparativas basadas en recursos naturales. Daniel Schteingart, de Fundar, define 2025 como una anomalía histórica: crecimiento del PBI con caída del empleo asalariado privado registrado, una combinación que no se había observado en otros períodos de expansión bajo las estadísticas comparables actuales. En recuperaciones anteriores (como las de 2004-2007, 2010-2011 o 2021-2022) el repunte estuvo acompañado por creación de empleo formal, especialmente en industria y construcción, aunque esos ciclos también convivieron con fuertes desequilibrios macroeconómicos e inflación elevada. Al mismo tiempo, el año pasado la tasa de desempleo descendió, pero con mayor peso de trabajos precarios. El empleo asalariado registrado cayó 2% interanual, mientras el no registrado subió 4,2% y el no asalariado, 7,2%. El monotributo sumó más de 137.000 inscriptos desde noviembre de 2023. Desde el cambio de gobierno, por cada 10 asalariados que dejaron de serlo se crearon cinco monotributos, según el Iaraf. El tema se cruza con la reforma laboral que impulsa el Gobierno, presentada como herramienta para fomentar la formalización. La mayoría del empresariado respalda esos cambios regulatorios, aunque advierte que la debilidad del consumo y la competencia importadora siguen condicionando a los sectores trabajo-intensivos. El debate ya no es solo regulatorio: es estructural. El crecimiento existe, pero la incógnita es si podrá sostenerse sin ampliar la base de empleo formal y sin quedar concentrado en actividades con baja capacidad de absorción laboral. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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