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Concordia » Hora Digital
Fecha: 21/02/2026 15:47
El hinojo, conocido por su aroma similar al anís, es una planta que puede alcanzar hasta dos metros de altura y se distingue por sus hojas alargadas, flores amarillas y semillas de sabor intenso. Todas sus partes, desde el bulbo hasta las semillas, se emplean tanto en la gastronomía como en la medicina tradicional, aprovechando sus propiedades para diversas preparaciones y remedios naturales. Originario del sur de Europa, especialmente de la región mediterránea, el hinojo crece de forma silvestre en las costas del mar Mediterráneo y actualmente se cultiva en zonas con climas templados o subtropicales. Esta planta perenne ha sido valorada desde tiempos antiguos, como lo demuestra su mención en el Capitulare de villis vel curtis imperii, una orden del emperador Carlomagno que promovía el cultivo de especies como el Foeniculum vulgare, su nombre científico. El hinojo se utiliza de manera integral: el bulbo, los tallos, las hojas y las semillas pueden incorporarse en ensaladas, guisos, salsas, licores y repostería. Además de aportar frescura y sabor característico a los platos, esta planta es reconocida por sus beneficios para la salud digestiva y cardiovascular, lo que la convierte en un ingrediente valioso tanto en la cocina como en la fitoterapia. Entre sus propiedades más destacadas se encuentra su capacidad para mejorar la digestión. Según la Cooperativa Científica Europea sobre Fitoterapia, el consumo de hinojo ayuda a aliviar síntomas como la pesadez estomacal, digestiones lentas, dispepsias, cólicos, gases y trastornos espasmódicos del tracto gastrointestinal. Este efecto se atribuye al anetol, un aceite esencial presente principalmente en las semillas, que actúa como carminativo y antiespasmódico. Además, el hinojo posee efectos antiinflamatorios, antioxidantes y diuréticos. Los polifenoles, como la quercetina, presentes en distintas partes de la planta, combaten el estrés oxidativo y pueden reducir el riesgo de enfermedades crónicas, según explica Raúl Murray, médico especialista en nutrición. Su suave efecto diurético natural facilita la eliminación de líquidos, ayudando a reducir la hinchazón abdominal, especialmente después de comidas con alto contenido de sodio. En la medicina tradicional, el hinojo también se utiliza para tratar trastornos hepáticos, afecciones urinarias y para estimular la producción de leche materna, según diversos estudios. Además, investigaciones han resaltado sus propiedades antimicrobianas, antibacterianas y antioxidantes, así como su potencial para regular el metabolismo, controlar la glucemia y aliviar dolores menstruales. Una revisión científica publicada en la revista BioMed Research International analizó la composición y los efectos farmacológicos del Foeniculum vulgare, concluyendo que el hinojo posee propiedades carminativas, antiespasmódicas, antiinflamatorias, antioxidantes y antimicrobianas. Estas acciones están respaldadas por estudios experimentales y clínicos, que evidencian su utilidad para la salud digestiva y general. En relación con la presión arterial, el hinojo destaca por su contenido de potasio y fibra soluble. Según Raúl Murray, el potasio contribuye a regular el equilibrio de líquidos en el organismo y favorece la eliminación de sodio a través de la orina, ayudando a mantener la presión arterial en niveles saludables. En 100 gramos de hinojo fresco se encuentran aproximadamente 400 mg de potasio, una cantidad significativa para la salud cardiovascular. La fibra soluble, que alcanza cerca de 3 gramos por cada 100 gramos de hinojo fresco, también tiene un papel importante, ya que reduce la absorción de colesterol LDL en el intestino, lo que beneficia indirectamente la presión arterial y la salud del corazón. Estos efectos positivos se potencian si el hinojo se consume al menos dos o tres veces por semana. Además, la planta contiene antioxidantes como la quercetina, que ayudan a disminuir la inflamación y el estrés oxidativo en los vasos sanguíneos. Esta acción antioxidante favorece el buen funcionamiento del sistema circulatorio y puede prevenir el deterioro arterial, apoyando así el control a largo plazo de la presión arterial. La investigación publicada en BioMed Research International también señala que los extractos de Foeniculum vulgare pueden ejercer un efecto hipotensor leve, posiblemente relacionado con mecanismos antioxidantes y una acción vasodilatadora sobre el músculo liso vascular. Estos efectos podrían atribuirse al anetol y otros compuestos fenólicos presentes en la planta, aunque la mayoría de la evidencia proviene de estudios preclínicos, por lo que se requieren más ensayos clínicos en humanos para confirmar su impacto directo sobre la hipertensión. El hinojo es un alimento bajo en calorías y rico en micronutrientes esenciales, lo que lo convierte en una opción recomendada para dietas saludables y equilibradas. Según el investigador José Ignacio Alonso Esteban, de la Universidad Complutense de Madrid, el bulbo es la parte más consumida, caracterizada por su alta humedad y bajo contenido graso, lo que explica su bajo valor energético. En 100 gramos de hinojo fresco se encuentran aproximadamente entre 10 y 12 mg de vitamina C, que fortalece el sistema inmunológico y mejora la absorción de hierro. Además, aporta entre 25 y 30 microgramos de ácido fólico, esencial para la formación de glóbulos rojos y la prevención de defectos del tubo neural durante el embarazo. Las hojas del hinojo contienen una mayor concentración de antioxidantes en comparación con el bulbo, y esta capacidad antioxidante se mantiene incluso después de la cocción. Por su parte, las semillas se utilizan principalmente como especia y son ricas en aceites esenciales, como el anetol, que aportan beneficios digestivos y carminativos.
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