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Concepcion del Uruguay » La Calle
Fecha: 21/02/2026 00:52
En la tercera audiencia del juicio contra Juan Ruiz Orrico por el siniestro vial del 20 de junio de 2024, el juez Darío Crespo volvió a escuchar el impacto irreversible de aquella madrugada. María de los Ángeles Benítez declaró frente al imputado y reconstruyó la historia de una familia que, según describió, era unida, compañera y atravesada por proyectos compartidos. Su relato avanzó desde la rutina cotidiana hasta el momento en que recibió la noticia del accidente que terminó con la vida de su hijo, Axel Maximiliano Rossi. Entre recuerdos de viajes planificados en conjunto, madrugadas de trabajo y escenas familiares, fue delineando el quiebre que partió su vida en dos y que, aseguró, la dejó sostenida únicamente por su hija. El derrumbe después del impacto María de los Ángeles Benítez declaró en la tercera audiencia del juicio por el siniestro vial ocurrido el 20 de junio de 2024 y reconstruyó ante el tribunal cómo era su vida antes de esa madrugada. Éramos una familia completa, feliz, unida, expresó. Contó que su hijo, de 23 años, vivía por su hermana y que todo lo hacían en conjunto. Si planeaban vacaciones, debían coincidir todos; de lo contrario, no viajaban. Dijo que Axel era una persona profundamente afectuosa y comprometida con los suyos. Relató que su hijo había comenzado a trabajar en 2019 y que, como cada día laboral, ella lo despertaba de madrugada. El 20 de junio lo levantó a las 2.40 para que fuera a trabajar. Los compañeros se turnaban semanalmente para trasladarse en los autos; esa semana les tocaba viajar en el vehículo de Gabriel. A las 7.30 recibió el llamado de su hermano, quien le avisó que había ocurrido un accidente. Al llegar al lugar, les informaron que los jóvenes ya no estaban con vida. Recordó especialmente la imagen de un amigo de su hijo aguardándola en la escena. Desde entonces sostuvo su vida cambió por completo. Afirmó que la pérdida la dejó emocionalmente devastada y que también afectó profundamente a su hija Yami, quien inició tratamiento psicológico por ansiedad. Tanto ella como su esposo dejaron de trabajar. Contó que debió cerrar su actividad como peluquera porque no soportaba la espera de cada tarde, cuando Axel regresaba a casa, y decidió abrir un comercio para pasar menos tiempo en el hogar, donde la ausencia se hace más intensa. Durante su testimonio se dirigió al imputado y cuestionó el valor que puede asignarse a la vida de un hijo. Subrayó que Axel tenía 23 años, trabajaba desde los 19, era apasionado por el deporte y tenía proyectos por delante. Rechazó cualquier reparación económica como equivalente a la pérdida sufrida. Axel está inhumado en el cementerio de General Galarza. Su madre contó que mantiene su presencia a través de fotos que lleva consigo y que forman parte de su rutina diaria. Relató que suele despertarse en la madrugada, en el horario en que lo levantaba para trabajar, y que tanto ella como su hija reciben medicación para poder dormir y sobrellevar la angustia. Sobre su hija destacó su fortaleza y el rol que asumió dentro de la familia. Explicó que muchas veces es ella quien la sostiene cuando debería ser al revés. Finalmente, confirmó que recibieron compensaciones económicas vinculadas a la aseguradora y a la ART, aunque insistió en que nada de eso modifica la dimensión de la pérdida. Concluyó que su vida ya no volvió a ser la misma.
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