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Fecha: 20/02/2026 20:57
A Carolina Álvarez sus terapeutas le pidieron que hiciera una lista de todo lo que sueña hacer después de realizarse en los próximos días una cirugía bariátrica. La actriz cordobesa que se hizo famosa en las redes sociales llegó a pesar 189 kilos y pese a que el cuerpo nunca fue un limitante para trabajar, hay muchas acciones cotidianas que espera poder hacer a medida que vaya bajando de peso: Cruzarme de piernas, sentarme en el piso y pararme sin ayuda de nadie, no tomar remedios para la diabetes, no tener diabetes, poder estar parada sin dolor, no sentir vergüenza de la mirada del otro, sentarme en una banqueta de plástico sin tener miedo de romperla, volver a ir al supermercado sin serntir que todos me están observando, enumera. La actriz se hizo conocida por su cuenta de Instagram @carito_actrizok, donde hace unos años creó un personaje que rompió moldes: Marcela o Ingrid, una mujer gorda, magnética, segura de sí misma, que siempre ganaba. Era súper empoderada, con mucha actitud. No pedía permiso, explica. Leé también: Vivir con un TOC severo: la lucha de una joven, entre el sufrimiento y la exposición en las redes sociales Ese personaje la volvió visible. Pero detrás del humor y la energía había una historia mucho más profunda. Nací en Córdoba Capital y a los cuatro años nos mudamos con mi mamá a Buenos Aires, cuenta a Telenoche. Carolina atravesó una infancia marcada por el abuso de su padre. Cuando su madre se enteró, se separó y se mudó con los abuelos: Ella siempre me creyó. Esa certeza fue el sostén que me permitió seguir, destaca. Siempre había soñado con ser actriz y recuerda que su mamá le dijo que persiguiera ese objetivo y lo logró. Carolina también fue víctima de violaciones en su vida adulta. Hechos que durante mucho tiempo quedaron en silencio. Hoy elige contarlo desde la conciencia de que hablar puede ayudar a otros. El cuerpo como territorio de disputa El sobrepeso comenzó en la infancia, en un contexto de dolor en el que su abuela intentaba refugiarla a través de la comida. Nadie me enseñó a comer, recuerda. Sin embargo, de chica, el peso nunca fue el eje de su identidad. Tenía carácter, humor y liderazgo. Siempre fui la amiga, la que hacía reír. Leé también: Fue mamá primeriza a los 50 años y su historia genera apoyos y críticas en redes: La edad no es lo principal Durante sus primeros pasos en la actuación aparecieron los primeros no. En los castings éramos siempre las mismas cinco gordas. Te miraban y te decían que no dabas con el físico, aunque el rol no tuviera nada que ver con lo estético. Aun así, hizo teatro, modelaje y pasarela. Buscó y encontró su lugar. En redes sociales, muchas mujeres comenzaron a sentirse identificadas: Me dicen que gracias a mí se animaron a usar manga corta, a mostrarse, a ocupar espacio. Eso es un montón, dice. Carolina quiere dejar en claro que esta es su historia y que seguirá luchando por los derechos y la inclusión de las personas con diversidad de cuerpos. En mi caso siento que en gran parte tengo la culpa yo porque dejé que llegara a esta instancia pero me pasaron tantas cosas en la vida que hicieron que fuera todo tan difícil. Intentó distintas alternativas para bajar de peso, lo hizo con un balón gástrico y volvió a subir. Ahora tomó otra decisión y se realizará una cirugía bariátrica. No lo vivo como una contradicción, aclara. Voy a seguir defendiendo todos los cuerpos aunque el mío cambie. Para ella, la operación es una herramienta dentro de un proceso más amplio de salud y sanación. Realización: Juan Pablo Chaves Edición: Facundo Leguizamón
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