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» TN
Fecha: 20/02/2026 19:28
Sol Pérez atravesó uno de los momentos más angustiantes de su vida cuatro días después de haber dado a luz. La panelista recordó en el programa Sería Increíble, de Olga, el dramático episodio que vivió cuando su bebé Marco se ahogó mientras tomaba la teta. Marco siempre durmió muy bien, eso es un golazo, arrancó la influencer, que describió a su hijo como un nene glotón y curioso por la comida. Leé también: La dura indirecta de la ex de Valentino López a Wanda Nara: Mis papás..." Quiere comer todo el tiempo. Si vos estás comiendo algo, le tenés que compartir. Le gustan todas las frutas, el pomelo, las pasas de uva, los dátiles; se come todo el gordo, relató entre risas, aunque el recuerdo que la marcó fue mucho más duro. La abogada reconoció que el comienzo de la lactancia fue un desafío y que necesitó mucha ayuda. Dar la teta es un universo, necesitás muchísima ayuda, te juro, reveló. En ese sentido, destacó el acompañamiento de la puericultora en la clínica y explicó: El bebé no te muerde. Se le mete bien el pezón donde se le tiene que meter, en el paladar, para que no tome aire. Es lo mejor, la verdad que es un golazo. Pero el susto llegó en su casa. Tomó cincuenta minutos, ponele, de una teta. Yo le ponía el cronómetro, contó. Después de cambiarle el pañal, Marco le pidió más leche y siguió succionando entredormido. Estaba tomando, se quedó dormido, y se ve que un culito de leche quedó en la pezonera. Dormido hizo: ¡ah! Y ahí se le cierra, como que no puede ni tragar ni escupir, recordó Pérez, reviviendo el miedo de ese instante. El desesperado intento de Sol Pérez por salvar a Marco Cuando veo que él me hace: ¡ah!' queda. Yo dije: chau, listo, ya está. Lo doy vuelta. Imaginate que vos tenés un bebito de cuatro días y lo tratás como todo delicado, pero en ese momento es como: bueno, listo. Lo di vuelta, le empecé Se me pone la piel de gallina, relató con la voz quebrada. La desesperación creció cuando vio que su hijo se ponía cada vez más rojo y no reaccionaba. Le daba, le daba, lo doy vuelta, nada. Él empezaba a ponerse rojo, rojo, rojo, detalló. En ese momento, la ayuda de Andrea, la persona que trabaja en su casa, fue clave. No estaba Guido, estaba Andre, le debo mi vida entera. Lo da vuelta, lo golpea en la espalda, nada, nada. Lo vuelve a dar vuelta y se le ocurre soplarlo. Cuando lo sopla en la cara, él ahí reacciona, explicó, agradecida. Los minutos se hicieron eternos. Yo en el momento no sabía si él me había reaccionado o no. Agarré como estaba y me fui a llorar a la calle para que alguien le haga RCP. Dije: alguien, por favor, háganle RCP. Porque ya lo golpeé, ya lo golpeé yo, él no reacciona, contó Sol, que terminó arrodillada y temblando en plena calle. Fue Andrea quien la tranquilizó. Sol, quedá tranquila, el bebito ya está bien, Marco está bien, le dijo. La preocupación no terminó ahí. Llamé a Guido, que estaba viniendo, le digo: por favor, llamame a alguien que venga a chequearme cómo está el bebé, porque yo no sé cuántas veces le pegué. Vino el pediatra, le vio los pulmones y me dijo: Está todo bien, vos quedate tranquila, con leche no se va a ahogar, sentenció.
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