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Crespo » Paralelo 32
Fecha: 20/02/2026 14:51
En el programa Crespo en Vivo, en dúplex por FM Boing 93.7 y el semanario Paralelo 32, Myriam Ferrari compartió una experiencia solidaria que este año cumple dos décadas: viajar desde Crespo hasta Quitilipi para acompañar, misionar y asistir a una comunidad educativa que comenzó funcionando en un galpón y hoy es una escuela en crecimiento. Veinte años estamos cumpliendo en este año, expresó con emoción. Y recordó cómo fue el primer viaje: Una hermana me dijo: Vos tenés que conocer ese barrio, ahí hay pobreza y hay niños que mueren de hambre. Fui, y ahí entendí que hacía falta amor, comprensión, acompañamiento y por supuesto llenar esas pancitas. Las más leídas Más de 2.000 litros de leche para los alumnos En el reciente viaje, tres personas partieron desde Crespo con un objetivo concreto: responder a un pedido puntual de la directora de la institución. Nos pedían leche. Basta que traigan leche, nos decían. Están tomando mate cocido. Eso a vos te moviliza, relató. Gracias a donaciones particulares y al acompañamiento de una empresa láctea, lograron enviar 264 paquetes de leche, lo que equivale a más de 2.000 litros, destinados a cubrir las necesidades de unos 70 alumnos durante gran parte del año. Si tú te pones al servicio de Dios, Él provee. Yo tengo que decir la verdad: el dinero apareció, la ayuda llegó y alcanzó para cuatro misiones, afirmó. Además de la leche, llevaron cacao, alimentos no perecederos y ropa nueva. También organizaron una jornada especial para los chicos, con pizzas y bebidas. Es importante llevar lo que te piden y que se vea que les va a rendir, subrayó. De un galpón precario a una escuela con proyección Myriam recordó los primeros tiempos: Era un galpón, sin piso, sin nada. Hoy ves galería, cercado, aulas. Hay agua, hay luz. Hay casas de material donde antes todo era muy precario. Destacó especialmente el compromiso de la actual directora, a quien describió como una mujer joven, visionaria, estricta en el buen sentido, que prioriza a los más de 70 estudiantes que asisten a la institución. El próximo objetivo es abrir un jardín de infantes. Uno de los datos que más la conmovió fue saber que ya hay tres jóvenes que egresaron de la universidad. Una se recibió y volvió a trabajar ahí. Eso te demuestra que cuando repetís que pueden, que son capaces, ellos lo creen y avanzan, expresó. No hacemos teatro, vamos en serio Ferrari hizo hincapié en la importancia del acompañamiento sostenido en el tiempo. Lo que no se acompaña, se pierde. No vamos una vez y desaparecemos. Cuando vamos, les demostramos que en serio los queremos, que no hacemos teatro, afirmó. Durante años mantuvo la tarea en reserva, pero entendió que visibilizarla permite sumar más manos solidarias. Si no lo decimos, nadie sabe y nadie puede dar lo que tiene, señaló, al tiempo que valoró el rol de los medios como puente entre quienes necesitan y quienes pueden colaborar. Una misión que también se vive desde casa La entrevistada remarcó que misionar no implica únicamente viajar. Se misiona desde la casa, con la familia, con una palabra, con una oración. No es todo dinero, sostuvo. Cada viaje demanda más de diez horas de ruta, atravesando condiciones climáticas adversas en algunos casos. Llegamos con neblina, lluvia, cansancio pero felices, contó. Y dejó una reflexión final que resume el espíritu de estos veinte años de compromiso: La única que sale ganando es la persona que da. No pensando en recibir, sino dándose. Esa es la vida más hermosa. Quienes deseen colaborar con próximas misiones o acercar donaciones en buen estado pueden contactarse con el equipo organizador en Crespo. Son pequeños esfuerzos concluyó pero todo gran logro empieza por un pequeño paso.
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