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» Clarin
Fecha: 20/02/2026 10:38
La Casa de Windsor enfrenta su peor crisis en 300 años. El rey Carlos III deberá lidiar con la detención y el juicio de Andrés, su hermano y octavo aún en línea de sucesión. El monarca está enfermo de cáncer y tiene un legado opacado por los problemas familiares y ahora judiciales de sus próximos. Es la primera vez que un miembro de la familia real es detenido en casi 380 años. En 1647, Carlos I fue encarcelado por Oliver Cromwell y puesto bajo arresto domiciliario en el palacio de Hampton Court. Un juicio largo y con jurado espera al ex príncipe, ex duque de York. Puede suceder en meses o hasta dentro de un año. Esto ocasionará una erosión mayor a una monarquía que solo tiene el 40 por ciento de aprobación entre los británicos. Los jóvenes la han abandonado. Andrés podrá apelar a la ayuda legal que el Estado aporta a los que no tienen dinero. Nadie sabe si él reconocerá que no lo tiene o será el rey, de su fortuna personal, quien pagará sus gastos legales de defensa. Sin embargo, pase lo que pase con Andrés ahora, la investigación sobre el ex príncipe es solo la punta del iceberg. Porque, se presenten cargos o no, y sea cual sea el resultado de cualquier juicio posterior, ahora es toda la monarquía la que está en el banquillo de los acusados. Es el pueblo británico quien será juez y jurado. El tribunal de la opinión pública Si bien todos tienen derecho a ser considerados inocentes hasta que se demuestre su culpabilidad en un tribunal, las reglas son un poco más confusas cuando se trata del tribunal de la opinión pública. Es imposible exagerar la importancia de esto para la familia real. El arresto del hermano del rey, quien durante muchos años fue el segundo en la línea de sucesión al trono, por graves acusaciones penales, hace que el "annus horribilis" de la reina en 1992 parezca un entretenimiento en comparación. Si bien este arresto está relacionado con las acusaciones derivadas de los archivos de Epstein según las cuales Andrés filtró información confidencial de negocios gubernamentales al pedófilo convicto (acusaciones que ha negado), el sórdido vínculo de un exmiembro de la realeza con Epstein ha sido durante mucho tiempo un gran problema para el palacio. La afirmación de la víctima Virginia Giuffre de que Epstein la había traficado para tener relaciones sexuales con Andrés ha sido negada durante mucho tiempo por el ex príncipe. Pero desató un escándalo que ahora ha estallado en los salones de Estado del palacio de Buckingham. Al menos Andrés está siendo investigado por seis casos de tráfico sexual. ¿Una abdicación posible? En estos días inesperados para la Casa Real, nadie descarta que el rey Carlos decida abdicar a lo largo de este proceso en favor de su hijo William. El heredero no es solo más popular junto a Kate, ambos príncipes de Gales. Él promete limpiar la Casa Real, achicar la corte, convertirla en una monarquía de bicicletas modelo escandinavo y terminar con la pompa y circunstancia que tanto amaba su abuela, la reina Isabel II, y su padre. Eugenia y Beatriz, las hijas de Andrés, serán las primeras en perder sus títulos y su padre no vivirá en una casa en Sandringham. William critica a su padre por no haber sido suficientemente severo ante Andrés. Él proponía eyectarlo de la familia, no alojarlo, no darle dinero, cortar todo vínculo con él y su familia para no contaminar la monarquía. Su padre y sus hermanos no estaban de acuerdo. Como un detenido común Pasar el día bajo custodia policial no era precisamente la forma en que Andrés Mountbatten-Windsor hubiera deseado celebrar su 66.º cumpleaños. Pero, por una vez en la vida del ex príncipe y caballero de la Jarretera, su poder y posición no pudieron evitarlo. Apenas su mucamo había retirado los platos del desayuno cuando la policía llegó a Wood Farm, en Sandringham, después de las 8 de la mañana. Se lo llevaron poco antes de las 9 de la mañana. Ni el rey ni el palacio de Buckingham recibieron ninguna advertencia antes de que un convoy de patrullas llegara a Norfolk para llevarse a Andrés. Se sabe que la policía realizó una visita de cortesía a la Casa Real poco después del arresto. Solo el Ministerio del Interior se enteró previamente de la detención y lo filtró a la prensa. Con Andrés bajo custodia, donde se le tomaron las huellas dactilares y se le leyeron sus derechos legales como a cualquier otro sospechoso de delito, el rey emitió una declaración personal sin precedentes. "La ley debe seguir su curso", dijo, en primera persona. Inédito en el palacio. Lo que sigue ahora es el proceso completo, justo y adecuado mediante el cual este asunto será investigado de la manera apropiada y por las autoridades competentes. El príncipe y la princesa de Gales, quienes se alojaban cerca, en Anmer Hall, su residencia en Norfolk, apoyaron la declaración del rey. Ellos estaban en Sandringham junto a sus hijos en las vacaciones escolares cuando llegó la policía para el allanamiento. Solo los separaban 10 kilómetros. La semana pasada, tanto el rey como William expresaron su "preocupación" por las revelaciones en los documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos relacionados con su investigación sobre Jeffrey Epstein, el delincuente sexual y amigo de Andrés. Un gran dolor para la reina Andrés era el hijo favorito de la reina Isabel. Ella siempre lo creyó inocente y pagó 14 millones de dólares a Virginia Giuffre para evitar el juicio. La polémica es si el rey participó en ese pago o no. Algo que él está desmintiendo para que su trono no quede aún más embadurnado con el caso. Ailsa Anderson, exsecretaria de prensa de la reina Isabel, declaró: Considero encomiable la rapidez con la que el rey emitió una declaración personal. También fue particularmente brutal al referirse a él como Andrew Mountbatten-Windsor. Es una caída catastrófica para un ex príncipe. A nivel personal, el rey debe estar devastado por esta desgracia mientras aún lucha contra el cáncer. Me alegra que la reina no estuviera aquí para presenciar esto. Incluso ella ha sido criticada por no actuar antes en todo esto, pero seamos claros: cualquier desgracia es obra suya, dijo la exsecretaria de prensa de la reina. Los acontecimientos del jueves representan una crisis mucho mayor para la familia real que la abdicación de 1936. El "Instrumento de Abdicación", firmado por Eduardo VIII en diciembre de ese año, se exhibe en la exposición "Cartas de amor" en los Archivos Nacionales de Kew, como ejemplo del amor de Eduardo por su futura esposa, Wallis Simpson, la divorciada estadounidense por la que renunció al trono. No puede haber tal declaración de amor ni de honor en esta última crisis, ni forma de presentarla de manera positiva. Andrés puede haber sido despojado de sus títulos, pero sigue siendo el octavo en la sucesión al trono. Técnicamente aunque nunca se permitiría porque no ha sido miembro activo de la familia real desde 2019 sigue siendo consejero de Estado y, por lo tanto, puede ser el sustituto del rey. ¿Por qué fue nombrado enviado comercial? Sea cual sea el resultado del arresto de Andrés, se formularán preguntas al Gobierno y al palacio sobre la decisión de nombrarlo enviado comercial. Ocupó el cargo de 2001 a 2011, período durante el cual se sospecha que tuvo lugar la presunta mala conducta. Peter Hunt, excorresponsal real de la BBC, declaró: "El arresto del octavo en la sucesión al trono es trascendental. Los miembros de la realeza se encuentran ahora en aguas desconocidas y no están bien preparados para navegar". Tendrán que responder preguntas sobre Andrew Mountbatten-Windsor y rendir cuentas, algo que, hasta ahora, les ha sido ajeno, dijo. Otros dicen que esta es una tormenta que la monarquía puede capear. Sir Vernon Bogdanor, autor de La monarquía y la Constitución y profesor de Gobierno en el Kings College de Londres, declaró: El arresto de Andrew Mountbatten-Windsor no plantea ningún problema constitucional. La solidaridad de todos debe estar con el rey, la reina, el príncipe y la princesa de Gales y otros miembros de la familia real que se dedican incansablemente al servicio público, declaró. El jueves se dio un ejemplo perfecto e irónico de ese servicio público. Mientras Andrés estaba bajo custodia policial, su hermana, la princesa real, visitaba la prisión de Leeds para reunirse con el personal penitenciario en su papel de mecenas. Como no pudo llegar en helicóptero por mal tiempo, tomó el tren. Sobre la firma Newsletter Clarín
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