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Fecha: 20/02/2026 08:37
La violencia de género volvió a ensañarse con una familia de la localidad salteña de Campo Quijano. En menos de nueve años, una mujer perdió a sus dos hijas en hechos distintos, pero con un mismo patrón brutal: las dos fueron víctimas de femicidio. El caso más reciente conmocionó a los vecinos del barrio Luz y Fuerza el martes, cuando encontraron a Natalia Cruz en su casa con signos de haber sido golpeada y estrangulada. Leé también: Horror en Salta: golpeó y asfixió a su pareja, se lo confesó a su suegra y está prófugo Aunque la mujer fue trasladada de urgencia al hospital más cercano, no sobrevivió el trayecto y los médicos no pudieron hacer nada para reanimarla. Orlando Serapia, la pareja de Natalia, le confesó el crimen a la mamá de la víctima pero escapó antes de que llegara la policía. Desde entonces está prófugo. Una tragedia repetida En diciembre de 2017, Irene Martínez había atravesado el peor dolor para una madre: su hija Amira, de apenas 17 años, fue asesinada a golpes por su novio en el baño de las canchas del barrio San Jorge. La causa fue investigada como femicidio seguido de suicidio, ya que el asesino, Edgardo Córdova, se quitó la vida en el mismo lugar. Aquel día, cuando encontraron el cuerpo de la adolescente, Natalia estuvo presente en la escena del horror, devastada al igual que toda su familia. Era imposible pensar entonces que tanto dolor podía repetirse. El pedido de ayuda que terminó en muerte Este martes al mediodía, Natalia llamó a su hermana Belén para pedirle una pastilla por un fuerte dolor de cabeza. Sin embargo, cuando la joven llegó a su casa, no encontró a nadie. Insistió varias veces, pero no obtuvo respuesta. Unas horas más tarde, Belén volvió y se encontró con Serapio, el novio de su hermana, visiblemente alterado. Según su relato, el hombre le dijo: No sé dónde está esa (Natalia), capaz que se fue por ahí. Preocupada por la llamativa respuesta de su cuñado, la joven le avisó a otra de sus hermanas y juntas volvieron al domicilio de Natalia, justo cuando Serapio se iba. El hombre les gritó algunas palabras inentendibles y se alejó del lugar en su auto. Fue entonces cuando pudieron entrar a la casa por la parte trasera y encontraron a Natalia tirada al costado de la cama, con un cable alrededor del cuello y al borde de la muerte. La víctima murió antes de llegar al Hospital Francisco Herrera. Una perimetral vencida y denuncias previas En las últimas horas, familiares de la mujer asesinada contaron que Natalia había pedido varias veces la renovación de una orden de restricción perimetral contra Serapio. Cuando la medida venció, el hombre volvió a la casa con la excusa de retirar a los hijos que tenían en común. Llegaba a la casa y entraba con la excusa de que se llevaba los chiquitos a la casa de la abuela paterna, detalló Irene, la madre de la víctima, al diario El Tribuno. Leé también: Rubén Recalde, el abominable femicida que tenía un fetiche con los chicos y mataba los jueves Natalia lo había denunciado en varias oportunidades por violencia intrafamiliar. Aunque estaban separados, seguían vinculados por la crianza de sus dos hijos.
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