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  • Nicki Nicole, de los romances públicos y el duelo íntimo a su momento más firme en el escenario: Estoy aprendiendo a ocupar el lugar que me corresponde

    » Clarin

    Fecha: 20/02/2026 08:13

    Este viernes 20 de febrero, el Teatro Colón será escenario de un cruce impensado hasta hace algunos años. El trap va a entrar al templo mayor de la música académica argentina. La rosarina Nicki Nicole se convertirá en la primera mujer del género urbano en presentar allí un concierto sinfónico propio. Siete años después de irrumpir con Wapo Traketero desde su habitación adolescente, la misma chica que empezó grabando sin recursos se parará frente a una orquesta de 70 músicos. Nicki Nicole ya había probado el formato sinfónico en el Monumento Nacional a la Bandera de su ciudad natal ante 300.000 personas y hasta había compartido escenario con Andrea Bocelli, pero lo del Colón era otra escala. Pero 48 horas antes, lejos de la solemnidad del teatro lleno, estaba sentada con ropa holgada, el pelo atado y un café recién hecho entre las manos. Había ensayado cinco horas la noche anterior. Detrás suyo empezaban a acomodarse los atriles y llegaban los músicos para uno de los últimos ensayos generales que duraría casi las mismas horas. En ese clima previo, Nicki habló con Clarín con una mezcla de vértigo y ansiedad. Como mujer, va a ser algo muy importante representar ese lugar y poder cantar y poder también llevar a mi público a ese lugar hay varios que se acercaron a los ensayos y es la primera vez que van a conocer el Teatro Colón por dentro. "Lo decía con la claridad de quien comprende el peso del símbolo. Su público -el que la sigue desde su primera canción- quizás nunca había cruzado esas puertas. Esta vez, sería ella quien los invitara a hacerlo por primera vez. "Empecé a tomar conciencia de que no es un show más y que no solamente es una evolución personal, sino también una evolución musical, dice al dimensionar lo que significa su presentación. Un proceso pensado La transición hacia lo sinfónico no fue un impulso improvisado. Fue un proceso. La artista de 25 años explicó que esta noche en el Colón era algo que había manifestado tiempo atrás, escribiéndolo en su diario, cuando todavía parecía un deseo lejano. Cuando comenzó su carrera, reconoce, hacía música sobre la marcha. No tenía recursos ni formación académica. Hoy, en cambio, siente que tiene una mejor preparación. Hoy en día tengo otras herramientas que me hacen saber que también puedo hacer un Teatro Colón, que puedo pararme en ese escenario. Pero la verdadera transformación no empezó con el Colón. Empezó antes, en Rosario, cuando presentó su primer sinfónico y entendió que el formato no era solo una fantasía. Fue parte de un proceso personal que la fue acomodando por dentro y la hizo sentirse cada vez más cómoda y segura en el escenario. Distintos episodios que marcaron su vida -públicos y privados- también moldearon a la Nicole que hoy se planta frente a una orquesta con otra templanza y otra conciencia de sí misma. El vértigo de crecer demasiado rápido En sólo seis años pasó de escribir canciones desde su habitación a llenar estadios, lanzar cuatro discos, colaborar con artistas que admiraba de chica y ser galardonada. Sin embargo, hubo una etapa en la que no disfrutaba de todo ese éxito. Al principio, "había como una disociación... Era tanta información que mi inconsciente me puso en piloto automático, contó. Entre 2019 y 2021 todo cambió demasiado rápido y, durante un tiempo, simplemente siguió sin terminar de caer en lo que estaba viviendo. Pero el cuerpo empezó a hablar antes que ella. En 2021, cuando comenzó su primera gira internacional tras la pandemia con su disco Parte de mí, aparecieron sensaciones que no entendía si, en teoría, todo era bueno. Sentía como pseudo ataques de pánico...Yo le decía a mi equipo: ¿Me estoy muriendo hoy?. Era, explica ahora, que estaba procesando la exposición. Me estaba cayendo la ficha de todo. De los comentarios, de alejarme de mi familia, del cambio de vida. Atravesar ese vértigo fue el aprendizaje. Ahí entendió que todo lo que entrega al mundo deja, inevitablemente, de ser solo suyo. Hay una percepción que nunca voy a poder controlar. Antes venía cualquier persona sin foto de perfil a criticarme y yo me lo creía en el fondo de mi corazón. Por esos comentarios, confiesa, se cuestionaba, se frenaba y hasta dejó de hacer cosas por miedo. Las mujeres de la escena musical que la ayudaron a trabajar en su seguridad Hoy revisa sus metas cumplidas con un orgullo que "no viene desde el ego, es como estoy acá y estoy ocupando un lugar. En ese proceso hubo colegas que ella considera clave para la maduración personal y artística hoy tiene. Con Lali, dice, el aprendizaje es constante. Ella encarna verdaderamente lo que es la exposición, las opiniones, la percepción y sabe llevarlo muy bien, explica sobre las charlas largas donde Nicki pregunta y escucha. A veces le digo: Che, ¿está bien decir lo que dije? ¿Está bien este descargo? Y ella me dice que sí, que está bien. Es como una maestra, pero a la vez es colega. Además de Lali admira la capacidad de separar el ruido digital de la vida real. Sabe su valor, el lugar que ocupa, qué decir y qué no decir. Yo aprendo mucho de eso, cuenta. La otra referencia inevitable es Cazzu. Juli a mí me inspira muchísimo, asegura. Cuando Nicki empezaba, en 2019, fue la cantante jujeña quien la invitó a cantar en el Teatro Ópera en plena explosión del trap. Ella era la número uno, la jefa. Es como que pavimentó el terreno para que yo pudiera estar más tranquila, reconoce. De ella aprendió que el lugar de las mujeres en el género se defiende, pero no se compite entre sí. Siempre está eso de comparar, de ver cuál es la mejor... y no. Cada una tiene su mundo, su esencia, su historia, dice. En esas charlas -más sensibles, más íntimas-, Nicki encontró algo que necesitaba a partir de la experiencia de mujeres con más trayectoria que ya atravesaron el fuego de la exposición. Son chicas más grandes, más maduras a nivel carrera, reflexiona. La muerte de su papá abrió una nueva versión de sí misma A un año del fallecimiento de su padre, Sergio Cucco, aquella pérdida no sólo marcó su vida personal, también abrió en ella una versión más íntima, más consciente y más profunda de sí misma. En el momento en el que sucedió dije: Ok, no entiendo nada. La relación era compleja. Era una persona que estaba presente, pero a la vez no. Me pasé la vida esperando algo de él y de la nada un día falleció. La muerte de mi papá marcó un antes y un después en absolutamente todo. En darme cuenta lo efímera que es la vida. También abrió una veta creativa más lírica, más conceptual. Todo lo que aprendí está en esa persona de la que siempre esperé algo y nunca sucedió... Eso abrió en mí una gran inspiración en lo musical pero un gran dolor a nivel personal. En medio del duelo que todavía está atravesando, encontró en las canciones una forma de ordenar lo que dolía. Me ayudó muchísimo la música en esta pérdida, dice. Pero no sólo como consuelo, sino como aprendizaje. Es una catarsis de entender que hay que hacer las cosas que uno quiere y no quedarse esperando, porque realmente un día se termina y te quedaste con palabras, con amor en las manos. El reflejo de su padre en sus vínculos amorosos A partir de esa pérdida, entendió, con ayuda de terapia, su forma de vincularse. Entendí que buscaba cariño en las parejas, buscaba todas las respuestas que no tenía de mi papá, admite. Y va más allá: "Buscaba todo el tiempo alguien que me acompañe, que ocupe ese lugar que tengo que ocupar yo. Yo sola conmigo no podía. Esa revelación resignifica también sus últimas relaciones, atravesadas por la exposición y la polémica. Si bien quise a estas personas y me gustó lo que viví con ellas, aclara, reconoce que después de sentirse cornuda frente al mundo y "humillada", hubo decisiones que respondieron más al afuera que al adentro. Tras su relación con Peso Pluma y luego con Lamine Yamal, entendió que lo que estaba viviendo se había convertido más en un espectáculo público que en una experiencia emocional real. No me daba cuenta de que eso era mucho más mediático que empático, reconoció. Incluso admite que llegó a exponer su vínculo con el jugador de Barcelona para demostrar que alguien la quería. Lo expuse más para que la gente vea que alguien me estaba queriendo que para realmente exponerlo. Y al final no me sirvió de nada. El camino hacia el amor propio Hoy el foco está puesto en otro lugar. Ahora caí en una soledad máxima, dice entre risas, aunque enseguida aclara que es una decisión consciente. Necesaria. Un tiempo para trabajar en ella misma, en su amor propio, en su círculo íntimo. Tres palabras -amor propio y mujer- que anticipa que van a resonar fuerte en lo que viene. Ahora atraviesa una etapa distinta. Estoy en un momento de transición, en donde creo que estoy encontrando el mundo que quiero habitar realmente. Este viernes, el Colón la recibió. Pero la transformación más profunda no estuvo en los arreglos sinfónicos, sino en la mujer que decidió dejar de achicarse. Estoy aprendiendo a ocupar el espacio que mi esencia conlleva, dice. Y a partir de ahora, no piensa volver a pasar inadvertida. Sobre la firma Newsletter Clarín

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