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  • La historia de Camila Peralta, del teatro independiente a su romance con La China Suárez en "En el Barro"

    » Clarin

    Fecha: 20/02/2026 06:32

    La frontera que puede existir entre el público al que le gustan los espectáculos comerciales y quienes optan por lo independiente no existen cuando se trata de Camila Peralta. La artista de 34 años ya apareció en los tres frentes más importantes para las actrices de la actualidad: teatro, cine y series de plataforma. Hoy en día, Camila protagoniza dos obras en el Teatro Metropolitan, en plena calle Corrientes: el unipersonal Suavecita y Madre ficción. En cuanto al mundo del streaming, formó parte de las exitosas ficciones de Netflix División Palermo y Envidiosa. Pero llegó al corazón del público general por Solita, una de las reas de En el barro (Netflix) que destaca por su apasionado romance con Nicole, el personaje de Eugenia "La China" Suárez. Un amor entre mujeres que, con la cárcel como escenario, tiene mucho de Romeo y Julieta y también de Thelma y Louis. Lo que hoy es una realidad hace más de 10 años era el deseo de una chica tímida de la ciudad de Balcarce que llegó a la Ciudad de Buenos Aires sin contactos y sin saber qué obras de teatro tenía que ver. Trabajaba en salas de teatro como acomodadora y en las boleterías. Eso me permitió conocer a mucha gente, recordó Peralta, en diálogo con Clarín, sobre sus inicios. Sin embargo, fiel a su espíritu artístico, la intérprete admitió su deseo de permanecer en la industria pero optando por un perfil bajo: Para una actriz es mejor que el público no tenga tanta información sobre nuestras vidas personales. -¿Qué es lo que te gusta del personaje de Solita? -Me cae bien ella, me divierte meterme en su piel. En la primera temporada me habían dado la posibilidad de improvisar porque tenía poco texto. Me gustaba que fuera medio torpe, que confundiera palabras, que fuera una "mina buena". Es una piba que está tratando de encontrar una familia. -Ahora cambió mucho... -Sí, todo eso se borró un poco y en esta segunda temporada Solita enfrenta conflictos más importantes. Con Sebastián Ortega (creador de la serie) y los directores buscamos evolucionar esa personalidad torpe. Soledad se volvió más plantada. Si le gusta alguien, se va a poner en riesgo. Si debe un favor, lo va a cumplir con compromiso. Grabamos las dos temporadas muy pegadas, así que hicimos ese cambio en apenas dos días. - Esta temporada tenés un romance con Nicole, el personaje de La China Suárez ¿Cómo fue trabajar con ella? -¡Bárbaro! Ella es espectacular. Con el resto de las chicas del elenco ya veníamos de una temporada siendo muy amigas y teníamos esa cosa de "dueñas del pabellón", pero cuando llegaron las nuevas, como Eugenia, fue increíble. Con La China pasé mucho tiempo entre tomas y el vínculo fue muy fluido, nos divertíamos mucho. Ella es una piba súper comprometida, no vino a hacerla "de taquito" por su trayectoria. Probaba cosas, charlábamos las escenas... Gran compañera. -Te tocó interpretar algunas escenas de sexo y una escena cargada de mucha violencia. ¿Cómo te sentiste a la hora de interpretarlas? -En mi trabajo hice varias veces escenas fuertes, nunca me costaron. Además son los momentos más cuidados del rodaje. Tenemos una figura clave, que es la coach de intimidad, Tati Rojas. Ella te permite pensar mejor como encarar esas escenas sin la presión de las cámaras y en frío. Las escenas de violencia son parecidas a las de sexo. Son coreos donde tenés que tratar de no pasarte de energía porque estás trabajando con el cuerpo del compañero. Con el personaje de Charo Lopez se da una situación fuerte y entre las tomas yo le preguntaba siempre si estaba todo bien. Video -Se suele criticar a En el barro por mostrar escenas de manera muy cruda ¿Qué opinas de estos cuestionamientos? -Me parece bien que se critique y se debata, pero no deja de ser una ficción. En ningún momento se quiso dar una bajada de línea sobre las mujeres que después se contradice con mostrarnos sexualizadas. Las que estamos involucradas sabemos en qué nos estamos metiendo, es nuestro laburo. A veces, como sociedad, queremos meter a la cárcel bajo la alfombra porque ver esa violencia nos recuerda que existe. Yo estuve viendo documentales sobre presas y las cosas que cuentan son terribles. Está bueno que pongamos esto a la luz. -¿En el barro te cambió la perspectiva sobre las mujeres en situación de encierro? -Siempre fui empática con la gente privada de su libertad porque siento que hay mucha injusticia en el sistema penitenciario. Fui a la cárcel de Ezeiza a llevar la obra Suavecita a través de un programa de Laura Bar y fue muy lindo. Me dan ganas de seguir yendo, de generar conversaciones o dar clases de teatro. También de darles una motivación a personas que no tienen de qué agarrarse. -¿Sentiste presión por representar a la comunidad LGBTQ+ con el personaje de Solita? -No sentí presión, me divertía hacer un personaje que fuera queer. Hoy recibo un millón de mensajes de pibas que están re enganchadas con nuestra historia. Me encanta que la relación con La China no sea un tema de conflicto por ser lesbianas. En la cárcel se permiten cosas que afuera, por preconceptos sociales, quizás no. Para mí todo tendría que ser así de fluido, de decir que te gustan las personas, sin etiquetas. Los personajes grises de Camila Peralta A lo largo de su carrera, Camila Peralta construyó un repertorio de personajes que viven por fuera del sistema y de las normas sociales. Entre ellas están Solita de En el barro o incluso la protagonista del unipersonal Suavecita, obra que lleva en cartelera más de dos años y que trata sobre una chica que tiene el don de curar a los pacientes de un hospital público del Conurbano Bonaerense. Gracias a ese rol, en el 2024, Camila se llevó el premio a Mejor Actriz en los Premios ACE. A ellas se suma su participación en Madre Ficción, de Mariano Tenconi Blanco (los viernes, a las 22.15, en el Metropolitan), donde interpreta dos personajes: una joven vital llamada Jennifer y a la abuela del protagonista, víctima del abuso sexual intrafamiliar. -Solés hacer de mujeres marginadas por la sociedad o personajes grises. ¿Qué pensás sobre este registro? -El cine y el teatro te llevan a investigar mundos que no conocías. Me gustan los personajes que tienen una herida o complejidad y que no son simplemente "buenos o malos". Tienen algo ahí en el fondo que a veces sale y a veces se oculta que es muy atractivo. Esos matices son lo más interesante del ser humano. -Ahora que sos mucho más conocida, ¿cómo te llevás con la idea de la exposición mediática? -Prefiero ser un "papelito en blanco". No me interesa que se sepa mucho de mi vida personal porque siento que, para una actriz, es mejor que el público no tenga tanta información. Quiero que me crean los personajes, que crean que existen. Cuido mi trabajo desde ese lugar. - En En el barro compartís elenco con actrices de "teatro", como Lorena de la Vega, por ejemplo. ¿Crees que se están borrando los límites entre el teatro y lo audiovisual? -Por suerte se borraron esos límites de que si hacías tele eras una "traidora" al teatro. Los que venimos del teatro queremos trabajar en series mainstream porque podemos entregar trabajos de mucha calidad. A mi el teatro me dio herramientas que hoy le brindo al audiovisual. Eso sí, al principio me costó el traspaso porque el rodaje es una situación tensa. Me llevó un tiempo pasar de los nervios de "querer hacerlo bien" a sentirme realmente una actriz presente en el set. Camila Peralta, una actriz creadora Camila nació en Balcarce, Provincia de Buenos Aires, hace 34 años. Madre maestra, padre mecánico y una hermana chef, a quien hoy en día considera como una de sus "mejores amigas". En su niñez y adolescencia, le gustaba hacer voces, imitar acentos y jugar a actuar con su abuela Pirucha, que vivía en el campo. Sin embargo, Camila, en la charla con Clarín, se recordó a sí misma como una persona tímida: Fue mi mamá la que insistió con que tenía que anotarme a estudiar actuación". -¿Hace cuánto tiempo estás viviendo en Buenos Aires? -Hace unos 12 o 13 años. Al principio no conocía a nadie y venía de un pueblo donde no había cine, así que no tenía muchas referencias, pero sabía profundamente que quería actuar y que quería estar en donde sea. Afortunadamente, terminé trabajando con todos los docentes con los que tomé clases, tanto de teatro como de dramaturgia y puesta en escena. De hecho, gracias a las clases conocí a Martín Bontempo (director de Suavecita). -Te formaste en un montón de áreas del teatro y el cine. ¿Cómo ponés en práctica esos conocimientos? -Siento que no soy una persona muy de generar impulso, sí de sumarme a las cosas. Con mis amigas escribimos y filmamos una serie a los 22 años que se llama Protagonistas. Siempre estoy escribiendo cosas y siempre soy una actriz creadora, no es que me dan un texto, lo aprendo y lo hago. Me dan un texto y si algo me queda incómodo, propongo quizás modificarlo para que salga lo mejor posible. - A pesar de haber sido tímida de joven, hoy en día pareces una chica muy intrépida -¡Para nada! Soy todo lo contrario. Mi trabajo me obliga a ser muy social y a estar muchas horas en los rodajes, pero a mi me gusta estar en mi casa tranquila, cocinar, pintar y estar con mis amigas en grupos chiquitos. -¿Cuáles son los próximos proyectos? -Hay mucho trabajo. Este año supongo que se estrena Gordon, que es una serie (NdR: protagonizada por Rodrigo de la Serna, con dirección de Pablo Trapero) que hicimos el año pasado. Después tenemos un rodaje que no se puede decir nada, je. Y sigo con otra cosa que tampoco se puede decir nada... Todo en plataformas. Quizás también tengamos giras de la obra Un tiro cada uno, que hago con Carolina Kopelioff, mi compañera de En el barro. Sigo con las giras de Suavecita y estamos planificando hacer algo más con el director. En ese lugar voy a seguir depositando toda mi creatividad y escritura. DD Newsletter Clarín

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