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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 20/02/2026 04:31
Lionel Messi, Carlos Tevez, Sergio Agüero, Martín Palermo, Diego Milito y Gonzalo Higuaín. Seis de los 23 futbolistas de la selección argentina que Diego Maradona llevó al Mundial de Sudáfrica 2010 eran delanteros puros. En la nómina también había jugadores ofensivos de la talla de Ángel Di María y Javier Pastore. Sin embargo, uno de ellos podría haberle dejado su lugar a una leyenda, que fue tentada a jugar esa Copa del Mundo con 43 años, con los que hubiera roto el récord de longevidad en el certamen ecuménico, que aún posee el camerunés Roger Milla (42 años y 39 días). La última imagen de Claudio Paul Caniggia en la albiceleste había sido indigna para su trayectoria. El Hijo del Viento fue el prototipo del jugador de Selección, porque en ningún club llegó a rendir como cuando defendió la casaca de su país. Sin embargo, a pesar de que Marcelo Bielsa lo citó para Corea-Japón 2002 como recambio por su nivel en el Glasgow Rangers de Escocia, no sumó minutos en la cita asiática y se fue expulsado estando en el banco de suplentes en el empate ante Suecia que decretó la eliminación del combinado argentino, que llegó como candidato y protagonizó una de las decepciones más estrepitosas de la historia. En 2005, tras un paso por el Wembley FC de Inglaterra, Caniggia decidió retirarse. Pero cinco años después (y todavía hoy, con 59 años) mantenía la línea, se entrenaba con regularidad; era un atleta sin rodaje. Subcampeón del mundo en Italia 90, su linaje era una tentación, aunque los botines que le permitían volar permanecían colgados en los vestuarios. Y la tentación, más allá de la constelación de delanteros disponible, fue mayor por quienes llevaban las riendas del predio de Ezeiza. El entrenador del combinado argentino era su ex socio Diego Maradona. Y como Director de Selecciones estaba Carlos Salvador Bilardo, su ex técnico. Dos de las personas que más y mejor conocían su potencial. El dúo campeón en México 86 fue ungido, en compañía de Humberto Grondona, para que Argentina recuperara la épica de cara a la clasificación para Sudáfrica. Cuando se va el Coco Basile de la Selección, mi viejo (Julio Humberto Grondona, entonces presidente de la AFA) me dijo que soñaba entrar con Diego al predio de Ezeiza, pero tenía que ser conmigo y con Bilardo como Director de Selecciones. Primero fue citado Bilardo en la casa de mi papá en Puerto Madero y dijo que sí, pero si Diego quería. Y después vino Maradona en aquella famosa escena del Mini Cooper. Cuando papá le propuso ser el técnico de la Selección se emocionó, lo agarró fuerte del brazo. Dijo que sí enseguida, evoca para Infobae el orientador y analista, campeón de los Sudamericanos Sub 17 de 2013 y Sub 20 de 2015 con los seleccionados juveniles. SIMULADOR Juega y simula el camino de las selecciones hasta la final del Mundial El nombramiento fue en noviembre de 2008. El camino a la Copa del Mundo ofreció turbulencias: aquel triunfo 2-1 ante Perú bajo un diluvio bíblico, con el gol milagroso de Martín Palermo, fue el clímax de tensión. Y, en el medio, una idea arrebatadora, al punto que sorprendió al mismísimo foco del ofrecimiento. La voz cantante fue Bilardo, el encargado de la estrategia de seducción para que Caniggia se convirtiera en una especie de as enganchado en la pizarra de Maradona, la bala de plata, el golpe con el currículum enrollado en la cabeza de los rivales. En 2009 me vino a hablar Bilardo con la propuesta de ir a Sudáfrica. Yo llevaba 4 años y medio sin jugar, pero me entrenaba y estaba bien físicamente. Él lo sabía. Me pidió que viniera a jugar a la Argentina, nunca supe que el club era Arsenal, reveló Cani en una entrevista con Ernesto Cherquis Bialo para Infobae. Él me propuso un trabajo especial en el predio de Ezeiza. Me arrepiento de haberle dicho que no. Me tenía que haber insistido más. Hoy me culpo por esa negativa. Esa primera reunión fue en octubre, pero si alguien en noviembre o diciembre venía y me insistía, seguro que iba, sumó en retrospectiva el ex atacante devenido representante (en su cartera tiene nombres importantes, como el de Ian Subiabre, de River Plate). En una nota con Fox Sports, incluso, le imprimió acting a aquella secuencia. Se para el Narigón, me dice hola, ¿qué hacés Cani, cómo andás?. Habrán pasado cinco minutos, o ni siquiera cinco minutos. Y me dijo: ¿Por qué no volvés al fútbol?. Pero Carlos, tengo casi 43 años, hace cuatro años y medio que no juego, le respondí. Y me dijo no te hagas problema, podés jugar. Volvé al fútbol, pero venite a Argentina a jugar seis meses, describió la escena, En un primer momento dije ¿qué está diciendo?. Después caí. Y le dije no sé, no estoy seguro de querer volver. Yo sé que podés, tenés que volver a jugar en un equipo argentino seis meses, fue la carta con la que insistió el Doctor. El club, claro, no era uno más. Era Arsenal, el hogar de la familia Grondona, un puente hacia el sueño. Alocado, tal vez, pero sueño al fin. Y con el sustento de la historia de Caniggia para guiar a una notable camada de jóvenes; muchos de ellos campeones del mundo Sub 20 en 2005 y 2007. Con el tiempo me arrepentí, hubiese sido un desafío increíble. Él me quería tipo para que jugara la última media hora, con 43 años. Si ellos me lo decían de otra manera hubiese sido diferente. Tenían que haber sido más determinantes. Hubiera sido el único tipo en haber jugado con Messi y Maradona. Hubiese sido espectacular, concluyó Claudio Paul. Messi-Caniggia, como antes Maradona-Caniggia. Una dupla que pudo ser o, mejor dicho, que debió ser en esa aventura febril e intensa con Pelusa al timón en Sudáfrica 2010.
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