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  • Volver a ganar después de la gloria: la receta de Sergio Batista y Héctor Enrique ante el desafío de defender la Copa

    » La Nacion

    Fecha: 19/02/2026 21:16

    Volver a ganar después de la gloria: la receta de Sergio Batista y Héctor Enrique ante el desafío de defender la Copa La Copa del Mundo volvió a Buenos Aires y, junto a ella, reapareció una pregunta inevitable: ¿cómo se hace para volver a ganar cuando ya se tocó la cima? En el marco del Tour del Trofeo de la FIFA presentado por Coca-Cola, que este jueves recaló en La Rural antes de abrir sus puertas al público, dos campeones de México 86 ofrecieron su mirada sobre el mayor desafío que enfrentará la selección argentina en Norteamérica: sostener la gloria. El predio fue intervenido casi por completo con el color rojo. Hubo estaciones interactivas con las pelotas de todos los mundiales, pantallas con goles históricos, un mini Obelisco rodeado de imágenes de los festejos en Argentina y un espacio que recreó un vestuario con camisetas actuales. Este viernes, el evento se abrirá al público, con entradas que se obtienen a través de un registro online previo, donde podrán ver la Copa del Mundo original exhibida. En una sala central, Sergio Goycochea condujo el acto principal. Tras las palabras de ejecutivos de la compañía, que recordaron que es la sexta gira global del trofeo y que la Copa original no visitaba la Argentina desde la consagración en Qatar, llegó el momento más esperado: Ubaldo Fillol, campeón en el 78, junto con los del 86, Óscar Ruggeri, Ricardo Giusti, Jorge Burruchaga, Carlos Daniel Tapia, Sergio Batista y Héctor Enrique subieron al escenario para levantar el trofeo que marcó sus carreras. En el escenario, la emoción dominó el clima. El Cabezón recordó a Diego Armando Maradona y afirmó que tendría que estar en ese lugar. El Pato evocó la fortaleza y el convencimiento del grupo del 78. El Negro Enrique se solidarizó con los trabajadores argentinos que la están pasando realmente muy mal, en el contexto del paro general convocado este mismo jueves. El Chino Tapia mencionó a quienes ya no están, como José Luis Tata Brown, entre otros mencionados en medio de los aplausos de los presentes. Y entre anécdotas y homenajes, la Copa volvió a brillar bajo las luces del escenario. Acá, en la Selección, plata conmigo no van a ganar, pero salgan campeones del mundo, que la gente se los va a reconocer toda la vida, citó Ruggeri las palabras que les repetía Carlos Salvador Bilardo, antes de México. Los campeones del 78 y 86 coincidieron en que antes del título hubo una construcción silenciosa, una convicción colectiva que no siempre resultaba visible desde afuera. Esa fortaleza, sostienen, es la que debe sostener el equipo actual si pretende repetir. Es muy difícil, pero yo creo que lo que hizo Lionel [Scaloni] muy bien, el técnico de la selección, es que no dejó relajar a nadie, analizó el Checho Batista en diálogo posterior con LA NACION, al ser consultado sobre el modo de sostener la motivación tras ganar un Mundial. El que se relajaba, se ve que sale del plantel. Se ganó la Copa del Mundo y muchas veces en la cabeza decís: ¿Qué objetivo tengo después de ganar una Copa del Mundo?, reflexionó. El exmediocampista sostuvo que la clave está en la exigencia cotidiana. Uno ve de afuera que, si te relajás, salís. Lo ves en los amistosos: juegan siempre de la misma manera. Lo mejor que hizo este plantel y el técnico es no relajarse y seguir buscando objetivos, señaló. Para Batista, esa mentalidad explica por qué la Argentina vuelve a instalarse entre las candidatas. Aun así, advirtió sobre otros seleccionados que pueden llegar a disputarle el título: Hoy Marruecos está muy bien armado. España y Francia tienen buenos equipos. Héctor Enrique coincidió en el diagnóstico y profundizó sobre el aspecto mental. En las eliminatorias parece que no hubieran ganado nada. Cada vez que les toca jugar lo dan todo, corren, meten, respetan la profesión y respetan la camiseta argentina. Por ese lado estamos tranquilos, afirmó. Para el exvolante, el mayor riesgo es la autocomplacencia. El rival más difícil que tiene la Argentina es creerse que porque ganó el campeonato pasado ya está. Pero este cuerpo técnico no lo va a permitir. Un interrogante inevitable hacia el Mundial también pasa por el liderazgo. Ante la consulta sobre una eventual transición posterior a Lionel Messi, Enrique evitó señalar un heredero individual y eligió una respuesta colectiva: El equipo. Messi fue líder porque aparte de jugar, corrió, metió, habló. Con todo el respeto del mundo, porque lo amo a Messi, me parece un jugador impresionante, pero en el Mundial se puso la 10 de Maradona, sostuvo. La definición no es menor: para el campeón del 86, la conducción del ciclo no depende exclusivamente de un nombre propio, sino de una conducta colectiva. En esa lógica, la fortaleza que hoy exhibe la selección argentina estaría vinculada menos al talento aislado y más a una estructura que exige compromiso permanente. Enrique, autor de la asistencia en el segundo gol de Diego a Inglaterra en 1986, sostuvo que la presión será distinta. Es más presión ir como campeón. Pero esto parece que no ganaron nada. Quieren más y más. Eso es muy bueno, expresó. Y se mostró optimista ante la posibilidad de repetir: Por supuesto que se puede volver a dar. Nadie creía en el anterior y salimos campeones del mundo. La reunión contó con la presencia de Claudio Chiqui Tapia, presidente de la AFA, quien fue reconocido desde el escenario por Goyco y por algunos de los propios campeones del mundo, que agradecieron que se los tenga en cuenta en este tipo de celebraciones. LA NACION intentó dialogar con él, pero se informó que respondería consultas al finalizar el acto. Sin embargo, en el momento en que se develó la Copa, mientras el público se agolpaba para registrar la escena, se retiró por una salida lateral sin hacer declaraciones. Minutos antes había trascendido la noticia de que tanto él como su colaborador Pablo Toviggino fueron citados a indagatoria en una causa por presunta evasión y que se les prohibió salir del país. Pero más allá del impacto simbólico, la escena dejó una conclusión compartida por quienes también levantaron el trofeo más preciado del mundo, o al menos, del fútbol: defender el título exige la misma hambre que conquistarlo. Para Batista y Enrique, la Argentina de Lionel Scaloni parece haber entendido esa premisa. El camino hacia 2026 recién comienza, pero el mensaje de los campeones del 86 fue claro: la gloria no se administra, se vuelve a buscar. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. 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