Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Hallan muerto en su celda al hombre detenido por matar a su hijo de 8 años en Lomas de Zamora

    » Clarin

    Fecha: 19/02/2026 19:12

    Alejandro Ruffo (52) estaba detenido desde el 5 de agosto de 2025 por el crimen de su hijo Joaquín, de 8 años, a quien asfixió para hacer sufrir su esposa y madre del niño, Natalia Ciak (41). Y desde que la Justicia de Lomas de Zamora le dictó la prisión preventiva se encontraba alojado en la Unidad Penal 34 de Melchor Romero, donde este miércoles lo hallaron ahorcado en su celda. Según las fuentes consultadas por Clarín, a simple vista no se hallaron indicios de la participación de terceras personas, por lo que todo apunta a que el preso se suicidó atándose una sábana al cuello. La cárcel de Melchor Romero pertenece al Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), está ubicada en el partido de La Plata y es un neuropsiquiátrico de seguridad ya que aloja a detenidos con problemas de salud mental. A raíz del hecho se abrió un expediente por "averiguación de causales de muerte" en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 3 platense, que dispuso la realización de la autopsia para confirmar la hipótesis del suicidio. Ruffo había sido preceptor en un reconocido colegio privado trilingüe de la zona de Lomas de Zamora, donde residía junto a su familia, y estaba imputado como autor del delito de homicidio agravado por el vínculo, alevosía y con el fin de causar sufrimiento a su cónyuge, también conocido como "femicidio vinculado". El caso Si bien el crimen de Joaquín, el hijo de Ruffo fue cometido el 5 de agosto de 2025, en la casa tipo PH de la calle Díaz Vélez, casi esquina Loria, de Lomas, los padecimiento que el niño sufría de parte de su padre habían comenzado tiempo antes. El 24 de diciembre de 2024 se acercaba la medianoche y el nene esperaba la llegada de Papá Noel, como otros millones de nenes en la Argentina y en el mundo. Estaba junto a sus padres y sus abuelos, con la ilusión de recibir los regalos que había pedido en una carta. Además de un joystick y del juego de fútbol FIFA 2025 para la Playstation le había hecho un pedido especial a su padre: que, por favor, no lo asuste cuando el reloj marcara las doce y sonara el timbre anunciando la llegada de ese hombre anciano de barba blanca y vestido de rojo y blanco, como la camiseta de su equipo favorito, River Plate. La costumbre familiar hizo que exactamente a la medianoche el timbre de la casa sonara, pero el deseo de Joaquín no se cumplió. Su padre lo asustó y el niño se largó a llorar. En busca de consuelo, el nene corrió a los brazos de su mamá, Natalia. Allí comenzó una nueva discusión en el seno del matrimonio. Sin saberlo, esa fue la última Navidad de Joaquín. De acuerdo a las actuaciones judiciales de la fiscal Fabiola Juanatey y el juez de Garantías Juan Vitale, a cargo de la investigación del crimen de Joaquín, "Ruffo no tenía un buen vínculo con su hijo, al que vería como un obstáculo entre él y su esposa. En la causa declararon familiares de Joaquín como su madre, abuelo y tías; vecinas de la familia; compañeras de trabajo de la madre de la víctima; policías y psicólogos. Todos los testimonios demostraron los padecimientos de aquella (Ciak) producto de los maltratos, denigraciones, insultos y celos obsesivos que Ruffo manifestaba. Dichas circunstancias dan cuenta del desprecio, remordimiento y enojo que el imputado Ruffo poseía para con la Sra. Ciak, abonando por tanto la hipótesis sostenida en relación a que la muerte de Enzo Joaquín tenía por fin hacerle un mal a la nombrada. Todo lo expuesto permite tener por acreditada la configuración del femicidio vincular en el caso bajo examen, sostuvo el juez al momento de convalidar la prisión preventiva. El maltrato del papá Él siempre decía que sus problemas para dormir habían comenzado el día que Joaquín había nacido, declaró la hermana de Natalia, quien lo describió como muy machista. La mujer afirmó que Ruffo siempre le ponía apodos a su pequeño hijo: Le decía cabezón o boludo, y si se caía algo le decía boludo, relató. Las discusiones entre Natalia y Ruffo continuaron hasta la noche anterior al crimen. Joaquín le pidió a su mamá que durmieran juntos y que al otro día no fuera a trabajar. Madre e hijo conversaron un buen rato. Yo estoy orgullosa de vos, le dijo a Joaquín. El nene pensaba que él tenía la culpa de todas las discusiones entre Natalia y su esposo. Finalmente se durmieron. A la mañana siguiente, Natalia se levantó, se preparó para ir a trabajar y, antes de salir, entró a la habitación de su hijo. Me acuerdo de esa mañana que estaba dormido, calentito, y le di un beso, rememoró la mujer. Su esposo la llevó con el auto hasta tomar la combi para ir a su trabajo. Antes de eso le preparó un café y le dijo: "Siempre que estés acá, nunca va a faltar la cortesía." Natalia se subió al tren y llegó a su trabajo. Como era de costumbre le envió un mensaje a su hijo al celular de Ruffo. Al no tener respuesta, comenzó a impacientarse. Alrededor de las 8.30 me responde la llamada, le digo porqué no lo llevaste, me acaban de avisar que Joaquín no está en el colegio. Y me dijo no, hoy no va al colegio, está durmiendo, quedate tranquila,; y me dice no, hoy no voy a trabajar se queda acá conmigo. Le digo que lo tenía que llevar al colegio, que lo despierte y lo lleve, que no tenía que faltar, que sabía que tenía los exámenes y me dijo con él yo hago lo que quiero, declaró la mujer. A los pocos minutos Natalia observó algo que la alertó e hizo que saliera de urgencia para su casa. Su marido le había enviado varios mensajes insultándola y en su estado de WhatsApp la trató de traicionera, mentirosa y zorra. La mujer salió para su casa, pero antes llamó a la Policía para pedirle que fuera al lugar. Se imaginó que su esposo se había llevado a su hijo. Cuando llegó a la vivienda de la calle Díaz Vélez al 100 encontró lo que jamás imaginó vivir. Abrí la puerta y ahí me encontré con lo que no me quería encontrar, en realidad, me encontré con lo que nunca pensé que me iba a encontrar. No me acuerdo nada, mi única desesperación era encontrar a Joaquín. Alejandro me miró a los ojos, entré a la cocina, vi manchado de sangre y lo único que me acuerdo era gritar ¡Joaquín!. Yo pensé que, por lo menos, lo había dejado encerrado en una habitación en un baño. Creo que subí la escalera corriendo, lo encontré en la cama, yo le saqué la almohada de la cabeza y ya no era más Joaquín. Ya después bajé a los gritos diciendo ¡lo mató!, ¡lo mató!, expresó, de manera desgarradora, Natalia. Junto a Ruffo había tres cuchillas de más de 20 centímetros de largo. El hombre intentó clavarse en varias partes del cuerpo. Él ya se lo había adelantado a la mujer en una de sus peleas: Viste, abajo está lleno de cuchillos, yo ya sé dónde clavármelo, abajo del corazón." El hombre fue trasladado al Hospital Gandulfo, donde fue operado y le salvaron la vida. Luego lo derivaron a la Unidad Penal 34 de Melchor Romero. En sus pocas declaraciones ante psicólogos y psiquiatras que lo atendieron, el acusado dijo que mató a su hijo para darle un mensaje a su esposa. Todos los exámenes indicaron que comprendió la criminalidad de sus actos y que no sufrió ningún brote psicótico al momento de cometer el hecho. AA Newsletter Clarín

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por