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  • Los lefebvristas rechazaron una propuesta del Vaticano y confirmaron que ordenarán obispos

    » La Nacion

    Fecha: 19/02/2026 18:47

    Los lefebvristas rechazaron una propuesta del Vaticano y confirmaron que ordenarán obispos En una carta, explicaron que no es posible llegar a un acuerdo doctrinal y anunciaron que seguirán adelante con su desafío; reclamaron caridad y comprensión - 6 minutos de lectura' ROMA.- Pese a que el Vaticano, en un intento por evitar una ruptura y un nuevo cisma, le había propuesto abrir un diálogo de fondo y, con ese fin, suspender la decisión de ordenar nuevos obispos el próximo 1 de julio, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (Fsspx), el grupo tradicionalista fundado por el arzobispo cismático Marcel Lefebvre, redobló la apuesta. A una semana de un encuentro mantenido en el Vaticano con el cardenal Víctor Manuel Tucho Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF), el superior del grupo tradicionalista, don Davide Pagliarani, tras consultar al consejo general de la Fraternidad, decidió salir al contraataque. En una carta dirigida a Fernández y difundida en el sitio web de la Fsspx, Pagliarani aunque en un tono marcadamente cordial agradeció la convocatoria a un nuevo diálogo doctrinal, pero advirtió que este resulta inviable en los términos propuestos, debido a desacuerdos ya expuestos en discusiones anteriores. Según señaló, se trata de diferencias irreconciliables derivadas del Concilio Vaticano II (1962-1965). El Concilio Vaticano II representó una apertura de la Iglesia al mundo e implicó profundos cambios, entre ellos, una nueva relación con las demás religiones y que las misas se celebraran en las lenguas vernáculas (los idiomas de cada país) y ya no en latín y de espaldas a los fieles, sino de frente. Los lefebvristas siempre rechazaron lo anterior. Y justamente porque nunca iban a poder ponerse de acuerdo en este tema, explicaron que van a seguir adelante con su decisión de ordenar nuevos obispos el próximo 1 de julio. La Fraternidad no puede abandonar a las almas. La necesidad de las consagraciones es una necesidad concreta a corto plazo para la supervivencia de la Tradición, al servicio de la Santa Iglesia católica, explicó don Pagliarani en la misiva. Conscientes de que semejante actitud puede significarles una excomunión automática -porque sólo el Papa puede dar el mandato para consagrar obispos-, los lefebvristas dejaron en claro que seguirán adelante con este desafío y apelaron a un gesto de caridad y de comprensión de parte de la Santa Sede. Ante la constatación compartida de que no podemos llegar a un acuerdo sobre la doctrina, me parece que el único punto en el que podemos coincidir es el de la caridad hacia las almas y hacia la Iglesia, escribió el superior del grupo cismático. En la carta, don Pagliarani explicó las causas de la imposibilidad de la apertura de un diálogo. Ambos sabemos de antemano que no podemos ponernos de acuerdo en materia doctrinal, especialmente en lo que se refiere a las orientaciones fundamentales adoptadas desde el Concilio Vaticano II. Este desacuerdo, por parte de la Fraternidad, no constituye una simple divergencia de opiniones, sino un verdadero caso de conciencia, nacido de lo que resulta ser una ruptura con la Tradición de la Iglesia, indicó. Lamentablemente, este complejo nudo se ha vuelto aún más inextricable con los desarrollos doctrinales y pastorales surgidos durante los últimos pontificados. Por lo tanto, no veo cómo un proceso de diálogo común podría conducir a determinar conjuntamente cuáles serían los mínimos necesarios para la plena comunión con la Iglesia católica, ya que, como usted mismo ha recordado con franqueza, los textos del Concilio no pueden ser corregidos, ni puede cuestionarse la legitimidad de la reforma litúrgica, sumó, citando el comunicado publicado por el DDF el jueves último. Aunque en tono siempre correcto y amable, don Pagliarani no ocultó el malestar de los lefebvristas ante un virtual maltrato del Vaticano. En efecto, llevamos siete años esperando una respuesta favorable a la propuesta de discusión doctrinal formulada en 2019. Más recientemente, escribimos en dos ocasiones al Santo Padre: primero para solicitar una audiencia, y luego para exponer con claridad y respeto nuestras necesidades y la situación concreta de la Fraternidad, subrayó. Sin embargo, tras un largo silencio, solo cuando se mencionan las consagraciones episcopales se propone la reanudación del diálogo, que aparece, por tanto, como dilatorio y condicionado, acusó. En efecto, la mano tendida para la apertura al diálogo va acompañada, lamentablemente, de otra mano ya dispuesta a infligir sanciones. Se habla de ruptura de la comunión, de cisma y de graves consecuencias. Más aún, esta amenaza es ahora pública, lo cual crea una presión difícilmente compatible con un verdadero deseo de intercambios fraternos y de diálogo constructivo, lamentó. También recordó que, en el pasado, los intentos de dialogar terminaron mal. En 2009, después de que el papa Benedicto XVI (2005-2013) le levantó la excomunión a cuatro obispos que habían sido consagrados en 1988 por el arzobispo Lefebvre (1905-1991), comenzó un largo camino de diálogo, según señaló, particularmente intenso durante dos años, y luego continuado de manera más esporádica hasta el 6 de junio de 2017. Sin embargo, todo terminó drásticamente con una decisión unilateral por parte del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal (Gerhard) Müller, quien, en junio de 2017, estableció solemnemente, a su manera, los mínimos necesarios para la plena comunión con la Iglesia católica, incluyendo explícitamente todo el Concilio y el posconcilio, recordó. Y destacó que esto demuestra que, si se insiste en un diálogo doctrinal demasiado forzado y sin la suficiente serenidad, a largo plazo, en lugar de obtener un resultado satisfactorio, solo se conseguirá agravar la situación. En este marco, el superior del grupo rebelde tradicionalista no sólo apeló a la caridad, sino también a la comprensión y a la escucha. Podemos estar de acuerdo en un punto: ninguno de nosotros desea reabrir heridas. En la situación actual, el único camino realmente practicable es el de la caridad, escribió, evocando incluso al papa Francisco para llevar agua a su molino. Durante la última década, el papa Francisco y usted mismo han abogado ampliamente por «la escucha» y la comprensión de las situaciones particulares, complejas, excepcionales, ajenas a los esquemas ordinarios. También han deseado que el derecho se utilice siempre de forma pastoral, flexible y razonable, sin pretender resolverlo todo con automatismos jurídicos y esquemas preestablecidos. La Fraternidad no le pide otra cosa en este momento, y sobre todo no lo pide para sí misma: lo solicita por esas almas, respecto de las cuales, como ya se ha prometido al Santo Padre, no tiene otra intención que hacerlas verdaderas hijas de la Iglesia romana, concluyó. Pese a los pedidos, desde el Vaticano no hubo este jueves reacciones al contraataque lefebvrista, un nuevo y fuerte desafío para el papa León XVI. Otras noticias de Papa León XIV Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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