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    » La Nacion

    Fecha: 19/02/2026 17:42

    Alcohol, rock y descontrol: la noche de excesos que terminó con la vida de Bon Scott, vocalista de AC/DC A 46 años de su muerte, la reconstrucción de las últimas horas del cantante y la noche que marcó un quiebre en la historia del rock - 7 minutos de lectura' Un día como hoy, a 46 años del 19 de febrero de 1980, el rock quedó marcado para siempre con la muerte de Bon Scott, la voz inconfundible que llevó a AC/DC desde los pubs desconocidos hasta convertirse en leyenda. Su partida trazó una línea imborrable en la historia del género: de un lado, la crudeza eléctrica de una banda dispuesta a devorarse el mundo; del otro, el silencio, el duelo y una transformación que daría lugar a uno de los regresos más impactantes del rock. A más de cuatro décadas de aquel golpe inesperado, se reconstruyó la cronología de su última noche, una secuencia de horas que no solo selló su destino, sino que cambió para siempre el rumbo de la música. Hay una frase resume mejor que cualquier análisis el clima de aquellos años. Bebíamos como si no hubiera un mañana. Nos despertábamos y volvíamos a beber, recordó Malcolm Young, en una definición que funciona como una radiografía de la época. Así se transitaba la primera parte de AC/DC, con giras extenuantes, noches sin pausa y excesos. En el centro de esa vorágine estaba Bon Scott, un cantante magnético, dueño de una presencia arrolladora y una forma de pararse frente al micrófono que mezclaba ironía, desparpajo y peligro constante. De culto a fenómeno: el ascenso imparable de AC/DC en los años 70 El origen de AC/DC no nació en un gran escenario, sino en una casa de inmigrantes escoceses en Sídney. Allí, Malcolm Young y Angus Young comenzaron a darle forma a una banda atravesada por la herencia familiar y por el pulso eléctrico de una escena musical en plena ebullición, impulsada en parte por su hermano mayor, George Young, líder de The Easybeats. El nombre surgió casi por azar, tomado de una máquina de coser (corriente alterna/corriente continua), y la estética con el uniforme escolar de Angus nació como una broma doméstica que terminaría convertida en marca registrada. La identidad terminó de consolidarse a mediados de los años 70, cuando la formación se estabilizó y apareció una voz capaz de encarnar ese espíritu sin filtros. Con la llegada de Bon Scott, la banda encontró su impronta, ya que su presencia ayudó a definir un sonido crudo, seco y frontal, que se volvió distintivo y marcó el camino de lo que vendría. AC/DC ya no era solo una banda prometedora: empezaba a construir un lenguaje propio. El largo camino hasta AC/DC: la historia previa de Bon Scott Nacido en 1946 en Escocia, Bon Scott emigró siendo niño a Australia, donde creció en entornos ásperos que moldearon su carácter inquieto y rebelde. Abandonó la escuela a los quince años y pasó por trabajos ocasionales, choques con la autoridad e incluso una breve y fallida experiencia en el ejército, del que fue expulsado. Ese temperamento indómito, sumado a una voz poderosa y poco convencional, lo fue acercando de manera casi inevitable a la escena musical local, donde comenzó a hacerse un nombre entre bandas menores. Su recorrido artístico arrancó formalmente en los años sesenta con The Spektors, donde alternaba batería y voz, y continuó luego con The Valentines, un proyecto de perfil más pop que incluso llegó a grabar publicidad para grandes marcas. Sin embargo, los conflictos internos y los excesos terminaron por desarmar ese camino. Tras un paso por Fraternity y una gira por el Reino Unido, un grave accidente de moto lo dejó al borde de la muerte y marcó un punto de inflexión. De regreso en Australia, el destino lo cruzó con los hermanos Young: primero como chofer y, poco después, como la voz definitiva de AC/DC. El reconocimiento internacional de la banda llegó de la mano de discos que ampliaron su alcance, hasta que todo terminó de explotar con Highway to Hell. Lo que parecía una provocación rockera funcionó como carta de presentación global y selló su salto definitivo. Canciones directas y estribillos diseñados para ser gritados en masa sacaron a la banda del circuito de culto y la empujaron a una dimensión mucho mayor. A partir de entonces, AC/DC se convirtió en una fuerza imposible de ignorar dentro de la historia del rock. La madrugada que lo cambió todo: la última noche de Bon Scott En la madrugada del 19 de febrero de 1980, Bon Scott transitó sus últimas horas en Londres, una ciudad donde el rock encontraba refugio nocturno sin demasiadas reglas. La noche había comenzado en el Music Machine de Camden, un club emblemático para la escena del momento, donde la música, el alcohol y el descontrol convivían hasta el amanecer. Allí estuvo acompañado por su amigo Alistair Kinnear y, cerca de las tres de la mañana, ambos decidieron retirarse y emprender el regreso, sin imaginar que ese trayecto marcaría el final. Durante el viaje en auto, Scott se quedó profundamente dormido. Al llegar a destino, Kinnear intentó despertarlo para ayudarlo a bajar, pero no obtuvo respuesta. Frente a esa situación y convencido de que se trataba de un sueño pesado producto del cansancio y el alcohol, optó por llevarlo hasta su propia casa, también en Camden. Allí lo dejó en el vehículo, con la esperanza de que el descanso hiciera su efecto y que, con el correr de las horas, pudiera reaccionar. Sin embargo, el tiempo pasó y la escena no cambió. Quince horas más tarde, Kinnear regresó al auto y notó que Scott seguía inmóvil, aunque ya no parecía simplemente dormido. Alarmado, lo trasladó de urgencia al Kings College Hospital, donde los médicos confirmaron lo peor. El informe forense detalló que la causa de muerte fue una intoxicación etílica combinada con asfixia por aspiración de su propio vómito. En ese entonces, tenía 33 años. Cabe destacar que la tragedia llegó en el momento más alto de su carrera, cuando AC/DC acababa de alcanzar una proyección mundial sin precedentes gracias a Highway to Hell, y Scott era la voz que había definido discos fundamentales como High Voltage, Let There Be Rock y Powerage. Lo que comenzó como una noche más de excesos terminó convirtiéndose en un quiebre irreversible, no solo para la banda, sino para la historia misma del rock. La decisión de no detenerse Tras la muerte de Bon Scott, el destino de AC/DC quedó suspendido en el aire. Cualquier otra banda se habría detenido, pero ellos eligieron avanzar. Con el aval de la familia del cantante, iniciaron audiciones hasta dar con Brian Johnson, exvocalista de Geordie. Lejos de intentar ocupar un lugar imposible, Johnson entendió que ese espacio ya tenía dueño y que su rol sería otro. El resultado fue Back in Black, un disco concebido como duelo y declaración de principios. La portada negra funcionó como homenaje silencioso y las canciones marcaron una reafirmación sonora que convirtió el dolor en energía pura. El impacto fue inmediato y descomunal: el álbum vendió cerca de 50 millones de copias y se transformó en uno de los más vendidos de la historia, confirmando que la banda no solo había sobrevivido, sino que había regresado con más fuerza. Con el paso de los años, el camino no fue lineal. Hubo conflictos internos, tragedias en vivo y golpes difíciles de asimilar, como la salida forzada y posterior muerte de Malcolm Young, el engranaje rítmico que sostuvo a la banda durante décadas. Y, aun así, más de cuatro décadas después, la banda sigue adelante. Justamente, AC/DC volverá a la Argentina en el mes de marzo con fechas agotadas en el estadio River Plate, dentro de su Power Up Tour. Sin lugar a dudas, cada regreso confirma lo mismo: canciones que cruzan generaciones, multitudes que responden y una banda que se niega a apagarse. Otras noticias de Celebridades Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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