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  • El peor momento de la monarquía británica en 400 años: menos mal que la reina Isabel no llegó a ver a su hijo preso por el caso Epstein

    » Clarin

    Fecha: 19/02/2026 15:17

    La reina Isabel se fue a la tumba con su mantra intacto: Nunca quejarse, nunca explicar. Andrés, su hijo favorito, rompió hoy 400 años de historia cuando fue detenido en Wood Farm, una casa del palacio de Sandringham, propiedad del rey Carlos, para explicar inicialmente por qué filtró al pedófilo Jeffrey Epstein documentos de Estado, cuando era enviado de negocios del gobierno británico. Andrés, quien pasará su 66 cumpleaños bajo custodia, contaba con la confianza absoluta de su madre. La reina, aun enferma, almorzaba o tomaba diariamente el té con su hijo, que vivía a pasos del castillo de Windsor, en el Royal Lodge junto a Fergie, su ex esposa. Ella caminaba con los perros corgis junto a la soberana por los jardines de Frogmore Cottage, frente a la entonces casa del príncipe Harry. Llegó la policía Poco después del desayuno en el día de su cumpleaños, Andrés recibió un golpe en la puerta que esperaba que nunca se produjera. Era la policía británica. Podrían haberlo convocado a asistir, pero eligieron este método porque tenían pruebas suficientes para incriminarlo y, con él detenido, podrían allanar sus casas en busca de más documentación. Por eso allanaron el Royal Lodge, donde la reina Isabel vivió y pasó su infancia en Windsor y luego vivió la reina madre, y su casa en Wood Farm en Sandringham. En ambos lados recogieron documentación. El hijo de Isabel II, hermano del rey, fue trasladado en un coche patrulla sin distintivos, preparándose para afrontar las primeras preguntas serias de su vida. Fue arrestado por la Policía del Valle del Támesis bajo sospecha de mala conducta en un cargo público, tras la publicación de archivos que, aparentemente, demostraban que entregó documentos confidenciales a Jeffrey Epstein durante su periodo como enviado comercial británico. Andrés ya ha sufrido la desgracia de perder su cargo público, su título y su residencia real. No es descabellado pensar que podría enfrentarse a la cárcel y no solo declarar ante el congreso norteamericano sobre Epstein. El peor momento para la monarquía Es el peor momento de la monarquía en casi 400 años. Ningún divorcio, ninguna separación, ninguna aventura extramatrimonial de los hijos de la reina se le parece. Incluso la abdicación, tan escandalosa en su día, palidece ante la visión de un hombre nacido príncipe y ahora en una comisaría británica. Con la confianza de su madre, parcialmente protegido hasta hace poco por su hermano mayor, Andrés ahora se enfrenta a horas solitarias en compañía de la Policía del Valle del Támesis. Los monárquicos de todo el país habrán tenido la misma idea: menos mal que la reina no está aquí para verlo. Será un cumpleaños extraño y solitario. Andrés, quien en su día fue un héroe de la Guerra de las Malvinas y un símbolo de los príncipes, habrá escuchado las mismas palabras que cualquier otra persona arrestada: "No tiene que decir nada. Pero podría perjudicar su defensa si no menciona, cuando se le interroga, algo en lo que luego se basará en el tribunal". Tendrá derecho a un abogado de oficio; la policía podrá tomar fotografías y huellas dactilares. Por primera vez desde su desafortunada entrevista en Newsnight, se enfrentará a preguntas sobre su relación con Epstein y la información que este compartió por correo electrónico. En aquel entonces, la entrevista se realizó en el Palacio de Buckingham. Ahora, será en una comisaría. Ni el rey ni el palacio fueron informados previamente sobre la detención. La policía de Thames llamó al Ministerio del Interior para avisar antes de la detención y así se filtró a la prensa, que esperaba el allanamiento. El rey asistió al Fashion Show de Londres y no respondió preguntas sobre su hermano. Lo mismo hizo la reina Camila en Westminster. Condiciones para la detención y liberación El plazo máximo para una detención es de 24 horas, excepto en investigaciones de delitos graves, como asesinato o terrorismo. Los sospechosos pueden ser puestos en libertad bajo diferentes mecanismos. La "libertad bajo investigación" significa que pueden continuar en libertad a la espera de nuevas investigaciones sin condiciones. Como alternativa, la policía puede conceder dos tipos de fianza. La "fianza incondicional" puede establecerse con una fecha y hora específicas en las que el sospechoso debe ponerse a disposición. La "fianza condicional" puede añadir requisitos adicionales, como residir en un domicilio específico o presentarse regularmente en una comisaría. Las directrices establecen que "las condiciones no deben ser irrazonables, excesivamente restrictivas ni punitivas". PB Sobre la firma Newsletter Clarín

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