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  • Granja Tres Arroyos quedó al borde del cierre por la importación de pollo brasileño - El Miércoles Digital

    Concepcion del Uruguay » Miercoles Digital

    Fecha: 19/02/2026 10:44

    La crisis en la industria comenzó a mostrar su dimensión estructural del modelo económico de Milei y a impactar en empresarios que hasta hace poco festejaron con bombos y platillos el proyecto libertario. Es el caso de Joaquín de Grazia, el dueño de Granja Tres Arroyos, que salió públicamente a defender la reforma laboral que impulsa el gobierno nacional y ahora quedó de cara al precipicio por el ingreso de pollos de Brasil. Tras el cierre de Fate, la crisis ahora afecta a la producción avícola y la principal procesadora de pollos del país Granja Tres Arroyos, atraviesan un panorama crítico por la apertura comercial y la creciente presencia de pollo importado desde Brasil a precios que el mercado local no logra igualar. A fines del año pasado, la empresa de de Grazia enfrentó dificultades para para pagar salarios, pero el conflicto se controló en enero cuadno se normalizaron los pagos. A pesar de todo, el empresario defendió públicamente las políticas de Milei. Pero además de la avalancha de pollos brasileños, la empresa también sufrió el cierre de exportaciones de carne avícola al mercado europeo a raíz de las restricciones sanitarias por el rebrote de la gripe aviar, lo que agravó el cuadro financiero en un sector donde la venta externa es clave para equilibrar costos. Mientras la situación de los frigoríficos argentinos se deteriora y se encienden las alarmas, en Concepción del Uruguay ven desconcertados la invasión de pollos de origen brasileño en las góndolas de los supermercados o en las granjitas de barrios que se multiplican proporcionalmente se derrumba el empleo formal. El otro caso que alarma a la producción avícola es el destino de Cresta Roja, la empresa viene a los tumbos desde hace más de una década. Fue absorbida por Tres Arroyos y luego se hizo cargo la familia Peña de la Anónima, muy cercana a Macri, pero nunca superaron los conflictos. En 2024 hubo nuevos despidos de su planta de Esteban Echeverría y ahora hablan de cerrarla. "La situación es crítica y en el sector prevén un marzo complicado cuando se desafecten a más de 450 trabajadores entre los frigoríficos de Cresta Roja y Granja Tres Arroyo y si las exportaciones no se reabren en abril, pueden quebrar", sostiene un informe de la consultora String-Agro. El impacto más visible se registra en Concepción del Uruguay donde Granja Tres Arroyo tiene el frigorífico más grande del país luego de haber absorbido Becar, otra planta procesadora de pollos, hace unos años. La industria aviar llegó a emplear cerca de 1.500 trabajadores. Hoy el número ronda los 700. En los últimos meses hubo unos 160 despidos y 300 trabajadores adhirieron al retiro voluntario, pero aún la empresa no pagó un peso de la indemnización pactada. Es que más allá de la competitividad, la quiebra de un frigorífico que empleaba a más de mil operarios en empleo formal significaría una catástrofe para una ciudad de alrededor de 80 mil habitantes. Mientras la situación de los frigoríficos argentinos se deteriora y se encienden las alarmas, en Concepción del Uruguay ven desconcertados la invasión de pollos de origen brasileño en las góndolas de los supermercados o en las granjitas de barrios que se multiplican proporcionalmente se derrumba el empleo formal. Sucede que en la localidad entrerriana, la pérdida de empleo industrial no se limita al sector avícola. Meses atrás, cerró una planta de YPF que se abastecía por barcaza y proveía de combustible a la ciudad. Si bien esa planta no generaba grandes dividendos para la empresa estatal, no daba pérdida y ocupaba a 47 trabajadores. Además, se sucedieron despidos en empresas del rubro maderero que profundizaron el deterioro de la industria de Concepción de Uruguay. Frente a ello, surgieron comercios pequeños y rotiserías como válvula de escape ante la falta de empleo formal. En el sector admiten que, con costos internos dolarizados, energía cara y un tipo de cambio que no acompaña, competir contra el pollo brasileño resulta inviable. La amenaza inmediata es la desafectación de al menos 450 trabajadores en marzo y un escenario todavía más severo si no se reactivan plenamente las exportaciones en abril. Esta nota es posible gracias al aporte de nuestros lectoresSumate a la comunidad El Miércoles mediante un aporte económico mensual para que podamos seguir haciendo periodismo libre, cooperativo, sin condicionantes y autogestivo. |

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