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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 19/02/2026 10:38
El oro vale cero cuando está bajo tierra. El valor se crea cuando una empresa lo explota de forma sostenible, dijo Ron Hochstein, CEO de Vicuña, en un encuentro con la prensa. Esta semana, la minera conformada por la australiana BHP y la canadiense Lundin Mining, confirmó una inversión de USD 18.000 millones a lo largo de 10 años para explotar dos proyectos de cobre, oro y plata en San Juan. Con vasta experiencia en la gestión de proyectos mineros tanto en la región como en otros países del mundo, el ejecutivo aseguró que Vicuña tiene el potencial de ser una de las cinco mayores minas de oro, cobre y plata del mundo. Sin embargo, hubo una razón por la que el proyecto se instaló en San Juan y no en otra parte del mundo: El RIGI es crítico, sin esa herramienta no habría proyecto. Es una gran inversión y es a muy largo plazo. Y, justamente, lo que brinda la normativa es estabilidad de largo plazo para el régimen fiscal, completamente necesario para inversiones de esta magnitud. Y aseguró: Los países tienen que crear las condiciones para que las mineras quieran venir a explotar los minerales. Repito, el oro no tiene valor cuando está enterrado. Vicuña solicitó en diciembre su adhesión al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), que prevé beneficios impositivos y legales a proyectos de exportación, bajo la categoría PEELP (Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo). Si bien la minera todavía no consiguió la habilitación oficial, Vicuña asegura ya haber presentado todos los requisitos para obtener el visto bueno del Gobierno más temprano que tarde. De hecho, de lograr esta autorización en los plazos correspondientes, la construcción de la primera fase del proyecto está pautada para fines de 2026. La firma tiene, en principio, tres fases. La primera de ellas es la que demandará una inversión inicial de USD 7.100 millones y que se extenderá, según los plazos previstos, hasta 2030. La concreción de estos planes dependerá, según el propio Hochstein, de la decisión final de los accionistas de invertir tan pronto como antes de fin de año. Esto, a su vez, depende de la habilitación en el marco del RIGI, de la finalización de los estudios ambientales y de ingeniería y de los acuerdos de cooperación tanto con San Juan como con Chile. A partir de entonces, la mina empezará a ser productiva, con exportaciones previstas por USD 6.000 millones al año, un monto equivalente a todo lo que exportó la industria minera argentina en 2025, cuando el sector alcanzó un récord de USD 6.037 millones. Según detalló Hochstein, ese nivel de ingresos se sustenta en una producción promedio de 400.000 toneladas de cobre, 700.000 onzas de oro y 22 millones de onzas de plata. En términos de empleo, el desarrollo minero generará 12.000 puestos de trabajo directos en la etapa de construcción, mientras que, en la parte operativa quedarán unos 5.000 trabajadores directos. También se generarán 19.000 puestos de trabajo indirectos. La minera proyecta que la gran mayoría de este total (90%) sea mano de obra local. Vicuña es la unión de los proyectos de Filo del Sol y José María, ambos emplazados en San Juan casi en el límite con Chile. Mientras que en el caso del primero, el 90% del reservorio de minerales está en suelo argentino y el restante 10% en territorio chileno, el 100% del segundo está ubicado en superficie local. Sin embargo, dado que Chile cuenta con una industria minera más desarrollada y una infraestructura logística orientada a Asia donde se concentran los principales refinadores Hochstein deslizó que las exportaciones se podrían hacer desde allí por las ventajas logísticas que brinda esa plaza. De hecho, Vicuña ya está trabajando con Chile a través de un acuerdo bilateral de exploración, aunque ya para estas instancias este pacto debería elevarse a uno de explotación. Según precisó el directivo será materia de Cancillería y el Ministerio de Economía por el lado argentino y del Ministerio de Minería por el lado chileno. Esto, aseguran, ya está en marcha. A su vez, para ese momento del proyecto, la compañía planea construir un ducto de concentrado para enviar el material a través de la Cordillera de los Andes a la vez que ya evalúa la posibilidad de montar una planta desalinizadora en alianza con terceras empresas que se hicieran cargo de la inversión, la operación del proyecto y la propia construcción. En tanto, durante 2026, el proyecto avanzará en el diseño y la ingeniería de detalle, junto con la adquisición inicial de equipos y movimientos de tierra para apoyar el desarrollo, así como mejoras al camino de acceso y la expansión del campamento.
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