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  • El empresario industrial detrás de Fate y Aluar: quién es Javier Madanes Quintanilla

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 18/02/2026 15:14

    A los 73 años, Javier Madanes Quintanilla tomó una de las decisiones empresariales más resonantes de la industria argentina, al cerrar la planta de neumáticos Fate en San Fernando, medida que impactó a cientos de trabajadores y proveedores y que generó un fuerte impacto en la comunidad empresaria y hasta en el propio Gobierno. Desde su posición como principal accionista de Fate y controlador de Aluar, se mantuvo como una figura clave en el entramado productivo nacional y protagonizó transformaciones profundas en el sector manufacturero. Nació en Buenos Aires como hijo único de Adolfo Madanes y sobrino de Manuel, quienes fundaron Fate en 1940. Su abuelo, Leiser Madanes, inmigrante polaco, había impulsado la primera fábrica de impermeables en el barrio de Once. Desde pequeño, Javier creció en un entorno familiar marcado por la industria y la innovación, lo que influyó en su decisión de formarse como ingeniero industrial. A lo largo de su vida, cultivó un perfil bajo y una afición por la filosofía, declarada en varias oportunidades como parte de su formación intelectual. Es hincha de River. Está casado y tiene tres hijos, Pía, José y Ramón. La mujer es la única que trabaja con el padre en Aluar, mientras que los otros dos estudian. Lejos de las cámaras empresarias Curiosamente, Madanes Quintanilla se ha mantenido alejado de la actividad en las cámaras empresarias desde hace más de 25 años, según comentó un allegado. Hartazgo, aseguran, al explicar los motivos de su ausencia en la gestión gremial empresaria. No sólo sus empresas no integran la UIA sino que FATE tampoco era miembro de la Cámara del Neumático. Sí está en la Cámara del Aluminio, ya que Aluar es la principal empresa productora. La fábrica original de Fate comenzó como un taller en Saavedra con 60 empleados. Se dedicó inicialmente a la fabricación de telas impermeables y artículos de caucho. Y en 1945, la empresa sumó la producción de neumáticos y cámaras para autos y camiones. En la década del 60, la compañía construyó la planta de San Fernando, que se volvió su principal complejo productivo. Y años más tarde Fate fabricó el primer neumático radial del país, con el respaldo de Fiat y Peugeot. La empresa diversificó su actividad en los años 70 y fue en ese momento que la familia Madanes asumió el control de Aluar, empresa nacida del impulso estatal para desarrollar la producción de aluminio en el sur argentino. La planta de Puerto Madryn se sumó a los activos estratégicos del grupo, que amplió su presencia en sectores clave de la economía nacional. A través de Aluar, el grupo controla la hidroeléctrica Futaleufú, Genpat y parques eólicos en la Patagonia. El camino de Javier Madanes Quintanilla dentro de la empresa familiar incluyó disputas internas. A fines de los 90, compró la mayoría accionaria a sus primos, hijos de Manuel, y consolidó el control del grupo. Bajo su gestión, Fate fortaleció su posición como proveedor de las principales automotrices argentinas y compitió con multinacionales como Pirelli, Bridgestone y Michelin. En los últimos años, la situación de Fate cambió de manera drástica. La apertura a las importaciones, sobre todo desde Asia, generó una caída en los precios y redujo la competitividad de la producción local. El ingreso de neumáticos importados creció un 34,8% entre 2023 y 2025, mientras que los precios en dólares oficiales bajaron más de un 38%. Este contexto impactó en la demanda interna y en la rentabilidad operativa. El conflicto sindical también influyó en el destino de la planta de San Fernando. La empresa atravesó meses de paros, bloqueos y negociaciones con el sindicato SUTNA, mientras el ausentismo laboral alcanzó el 15%. En declaraciones, Madanes Quintanilla había afirmado oportunamente: La gente considera que es lo mismo venir a trabajar que no trabajar, en referencia a la dinámica de la fábrica y las dificultades para sostener la producción. La decisión de cerrar la planta de Fate en San Fernando impactó en 920 empleados y una extensa red de proveedores y comercios vinculados a la empresa. La planta funcionaba al 30% de su capacidad y la producción total de Fate se redujo un 70% en los últimos años. El directorio, encabezado por la familia Madanes y el socio brasileño Vipal, optó por el cierre definitivo en vez de un concurso de acreedores y comunicó que se pagarían todas las deudas e indemnizaciones de acuerdo con la ley vigente. Si bien no participaba en las cámaras empresarias, su voz nunca dejó de oírse, menos aún en estos últimos dos años, cuando el cambio de modelo económico comenzó a afectar la producción nacional. Madanes Quintanilla expresó en varias oportunidades su descontento con el panorama económico y con las políticas implementadas por el gobierno nacional. En mayo de 2024, había manifestado que la gestión actual muestra menosprecio al capital nacional y había calificado el ajuste aplicado como más duro que el de 2001. A lo largo de su carrera, defendió el desarrollo de la producción nacional y criticó la falta de reglas claras, la presión fiscal y la volatilidad macroeconómica. Durante la crisis de 2002 residió en Barcelona, aunque mantuvo sus inversiones en el país. A través de Aluar, exportó más del 60% de la producción y apostó por energías renovables en la Patagonia. Su patrimonio estimado en USD 1.600 millones lo ubicó entre los empresarios más ricos de Argentina. Ahora le toca enfrentar uno de los momentos más difíciles de su vida: el cierre de FATE tras una extensa trayectoria en la industria de los neumáticos, una decisión que venía trabajando desde hace tiempo ante las permanentes pérdidas que afrontaba la firma, y que ahora se hizo realidad. Seguirá al frente de Aluar, el gigante del aluminio que, pese a la conyuntura internacional, sigue siendo rentable.

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