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  • La historia de FATE: de una pequeña planta en Saavedra a fabricar calculadoras y aparecer en la camiseta de River y Boca

    » Clarin

    Fecha: 18/02/2026 12:22

    La historia de ocho décadas de FATE atravesó procesos de marcada industrialización, de fuertes retrocesos del sector fabril, con aperturas y cierres de importaciones, una expansión que la llevó de una planta con 60 personas a emplear a más de 1.000 operarios, fabricar calculadoras científicas que se vendieron en toda la región y hasta ser auspiciante de las camisetas de River y de Boca en la década del 80. En 1940 fue fundada la empresa, constituida como Fábrica Argentina de Telas Engomadas. La economía experimentaba, en esos años, un potente proceso de industrialización. El apellido Madanes estuvo ligado desde siempre a la compañía: Leiser Madanes, el abuelo del actual presidente, inmigrante polaco, fue el primer fundador de una fábrica de impermeables en el barrio de Once, sobre la avenida Corrientes. En ese período post Segunda Guerra Mundial, un material como el caucho era considerado estratégico y conseguirlo como insumo era dificultoso para las fábricas locales, rememoró Javier Madanes Quintanilla en una entrevista con el podcast La Fábrica. Años después, el negocio fue continuado por dos de los hijos de Leiser, que decidieron diversificar hacia los neumáticos. En sus primeros años operó en una planta de dimensiones reducidas en el barrio de Saavedra, en la ciudad de Buenos Aires, dedicada a la producción de telas impermeables y artículos de caucho. A partir de 1945 incorporó la fabricación de neumáticos y cámaras para automóviles y camiones, actividad que con el tiempo se convertiría en su eje central. El crecimiento del parque automotor y la expansión del transporte de cargas impulsaron la demanda, y en 1956 la empresa firmó un acuerdo de asistencia tecnológica con la estadounidense General Tire, luego integrada al grupo alemán Continental. Ese convenio permitió actualizar procesos y estándares productivos en una etapa de modernización de la industria local. En los años 60, inició la construcción de una nueva planta en San Fernando, en la provincia de Buenos Aires, que con el tiempo se consolidó como el principal complejo productivo de la compañía. Desde allí amplió su capacidad y diversificó su oferta. En 1969 produjo el primer neumático radial fabricado en la Argentina, tecnología que progresivamente desplazó a los modelos convencionales. Fue un avance tecnológico automotriz muy relevante para la industria: ese desarrollo fue auspiciado por dos terminales como Fiat y Peugeot. Madanes Quintanilla recordó, hace algún tiempo en esa entrevista con La Fábrica, que ese salto productivo fue empujado en la Argentina por Arturo Frondizi, quien, en su opinión, "fue el más grande estadista argentino del siglo XX". Durante la década siguiente incorporó el radial con cinturón de acero y desarrolló un centro propio de ensayos y certificación, lo que facilitó la homologación de sus productos bajo normas internacionales. La diversificación no se limitó al rubro neumático. En los años 70 la empresa creó una división electrónica que produjo calculadoras científicas y de oficina, además de equipos informáticos de pequeña escala comercializados bajo la línea Cifra. Esa incursión se dio en un contexto en el que varias compañías industriales exploraban desarrollos electrónicos propios, antes de la apertura importadora y la consolidación de grandes fabricantes internacionales en el sector. La experiencia fue acotada en el tiempo -entre 1971 y 1976-, pero quedó como uno de los capítulos menos conocidos de la trayectoria de la firma. En los años 80, la marca también ganó visibilidad fuera del ámbito industrial a través del patrocinio deportivo. Entre 1985 y 1989 su logo apareció en las camisetas de River y Boca, en una etapa en la que la publicidad en la indumentaria comenzaba a consolidarse en el fútbol argentino. En el caso de River, se trata de una de las camisetas históricas más recordadas: el auspicio coincidió con la obtención de la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental de 1986, lo que dio amplia exposición a la marca en transmisiones internacionales. Durante los años 90, en paralelo con los cambios en la política económica argentina, la compañía reforzó su estrategia exportadora. La certificación de su centro de ensayos para mercados europeos permitió ampliar ventas a destinos más exigentes, mientras mantenía el abastecimiento al mercado interno. También desarrolló líneas para transporte pesado y maquinaria agrícola, segmentos que acompañaron la expansión del sector agroindustrial. A lo largo de más de ocho décadas, la empresa atravesó distintos ciclos económicos, reformas regulatorias y transformaciones tecnológicas. Desde su origen como fabricante de telas engomadas hasta su consolidación como productora de neumáticos con presencia exportadora, su trayectoria combinó expansión industrial, acuerdos internacionales, incursiones en otros rubros y etapas de fuerte exposición pública. Este miércoles anunció su cierre definitivo y despidió a 920 trabajadores. Un contexto de importaciones de neumáticos muy pronunciado que impactaron en el nivel de producción fueron algunas de las razones que aceleraron el cierre de una marca icónica del entramado fabril argentino. NE Newsletter Clarín

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