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» Clarin
Fecha: 18/02/2026 08:16
En el fútbol de urgencias y mercados de pases que parecen puertas giratorias, encontrar un goleador que se ponga la camiseta y empiece a facturar desde el minuto uno es casi un milagro. O, mejor dicho, una Maravilla. Adrián Martínez, ese delantero que llegó a Avellaneda en silencio, con el currículum forjado en el barro y el ascenso, alcanzará este viernes ante Boca una cifra redonda: 100 partidos como profesional en Racing. Pero lo que realmente asombra es la cantidad de goles, 54, con un promedio de poco más de un gol cada dos partidos. Con su ritmo goleador, el zurdo no solo se metió a la gente en el bolsillo; escribió su apellido en las páginas doradas de la estadística académica. Si miramos la tabla histórica de goleadores del club, Martínez ocupa hoy el puesto 26. Sin embargo, el análisis fino revela que su arranque es uno de los más furiosos de los que se tenga memoria. Para tomar dimensión de lo que está logrando Maravilla a sus 31 años, hay que viajar en el tiempo y desempolvar los archivos. Si fraccionamos a los 27 máximos artilleros de la historia de Racing y comparamos qué habían hecho al cumplir su centenar de encuentros, Martínez queda duodécimo. La cima de esa lista es un territorio de leyendas de otra Era, como Alberto Marcovecchio (104 goles en sus primeros 100 partidos entre 1912 y 1917) o Evaristo Barrera, que en la década del 30 gritó 91 veces en su primer centenar. Ambos tienen un mejor arranque que Alberto Ohaco, quien es el máximo goleador de Racing de todos los tiempos, con 203 goles (hizo 88 en los primeros 100 partidos cuando Racing ya jugaba en Primera). Marcovecchio está segundo con 176 y Barrera tercero con 147. Este último, además, es el máximo artillero en el profesionalismo. Pero al tamizar los datos y enfocarnos exclusivamente en la Era profesional (desde 1931), la figura de Martínez se agiganta: trepa al octavo lugar, superando a próceres de la talla de Juan José Pizzuti, quien al llegar a los 100 partidos sumaba 50 goles; o el mismísimo Néstor "Tola" Scotta, que registraba 51. Incluso queda a un paso de Llamil Simes, con 58 tantos, un nombre que hasta hace poco parecía inalcanzable para cualquier delantero moderno. También tiene 58 goles Fassora, el tucumano que llegó a la Academia para el torneo de 1930 y continuó en tiempos de profesionalismo. Son pocos los que tienen este mix entre las dos etapas, que en esta investigación está unificada, más allá de las aclaraciones correspondientes. Debajo de Adrián Martínez, en los primeros 100 encuentros, quedaron otros nombres pesados de toda la historia, pasada y reciente. De la segunda y tercera década del Siglo XX, Juan Perinetti (35 goles en los primeros 100) y su hermano Natalio (24), Juan Hospital (36) y Pedro Ochoa, el crack de la afición, ( 40). De la década del 30, Vicente Zito (32) y Enrique García (35), de los 40, Félix Díaz (49) y Manuel Blanco (44); de los 50, Oreste Corbatta (39); de los 60, Juan Carlos Cárdenas (28). Lisandro López es el máximo goleador de Racing en el Siglo XXI con 79 goles, pero tras el partido 100 había anotado "apenas" 35. Mientras que el actual presidente Diego Milito, quien totalizó 59, tenía apenas 18 tantos en sus primeros 100 encuentros. En cambio, Walter Bou llegó al centenar con 45 goles. Luego, apenas hizo uno en los siguientes 15. El entrerriano totalizó 115 partidos y 46 tantos en su paso por la Academia (2014-18). La eficacia de Maravilla también resiste la comparación con los grandes artilleros del área que pasaron por los clubes más importantes de Argentina en este siglo. Racing trajo a un delantero maduro, que sabe dónde va a caer el rebote antes de que la pelota salga del pie del compañero. Si comparamos su producción en los primeros 100 partidos con otros romperredes de estos tiempos, que también llegaron a un grande tras iniciarse en otros clubes, sólo lo supera Martín Palermo, quien arribó con 23 años a Boca desde Estudiantes en 1997 y para comienzos de 2000, cuando cumplió 100 encuentros, ya había marcado 76 goles. En cambio, Maravilla supera el arranque del colombiano Miguel Angel Borja en River, quien convirtió 50 goles en sus primeros 100 partidos. El Colibrí llegó con 29 años a la Argentina y en sus inicios no defraudó. Después, perdió la titularidad, la capacidad goleadora, y se fue sin pena ni gloria totalizando 62 goles. El actual delantero de Racing también tiene un mejor comienzo que Alberto Federico Acosta en su paso por San Lorenzo. El Beto llegó en 1988 con 21 años tras dos temporadas en Unión. Luego emigró a Toulouse de Francia y cuando regresó, para la temporada 1991/92, completó los 100 encuentros y llevaba anotados 45 goles. El Beto, en su última etapa en el Ciclón, anotó el gol 300 en su carrera (119 en San Lorenzo). Otro que se mostró con una fuerte capacidad goleadora fue Daniel Montenegro cuando llegó a Independiente proveniente de Huracán con 20 años. Pero recién en la tercera etapa en el Rojo, en 2007, alcanzó el centenar de encuentros y sumó 32 goles (en total hizo 69 en el club de Avellaneda). Esta es la tercera temporada de Maravilla en Racing. En 2024 fue el segundo goleador del año, con 30 tantos, uno menos que el colombiano Borja, ambos en 49 partidos. En 2025, hizo 22 en 45 encuentros, y alcanzó para ser el máximo artillero de los clubes argentinos de Primera. Este año lleva dos goles en cinco encuentros. Es el tercer goleador del club en el siglo, detrás de Licha López (79) y Milito (59). Con la ida de Maxi Salas a River perdió a un gran socio, pero se las arregla para ser temible en el área rival. Además, con cuatro goles más, supera Félix Díaz y se mete entre los 25 máximos goleadores de la historia de Racing. El destino, siempre caprichoso, le pone a Boca enfrente en su partido centenario, equipo al que ya le marcó cuatro veces, tres con la Academia y uno con Instituto. En un fútbol donde los goles se cotizan en dólares y se festejan con el alma, Racing disfruta de un delantero que parece haber sido teletransportado de otras épocas. Sobre la firma Newsletter Clarín
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